Una dedicatoria tachada en la Symphony No 3 "Eroica" de Beethoven
IV. Finale. Allegro molto
Symphony No. 3 in E-flat major, Op. 55

Soy Ludwig van Beethoven, y voy a explicarte el cuarto movimiento de mi Symphony No 3 "Eroica", el IV. Finale. Allegro molto. Vas a oír un tema que ya había usado en un ballet, y cómo lo transformo en variaciones, una fuga y una coda final rapidísima, algo que merece de sobra tus minutos. Mis compañeros compositores y yo te enseñamos en esta web a reconocer nuestras piezas cuando suenan, así que, si te apetece comprobarlo, puedes entrar en el entrenamiento cuando quieras.
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Cómo te sugiero escuchar este final
Mi consejo es sencillo: no busques una historia con personajes, porque aquí lo que hay es un tema que voy vistiendo de maneras distintas. Quédate con ese tema cuando aparezca por primera vez, porque es corto y vas a reconocerlo cada vez que vuelva, aunque llegue disfrazado. Fíjate en cómo las cuerdas, las maderas y las trompas le cambian el carácter a la melodía, que unas veces suena ligera y otras casi solemne. Todo ocupa entre 9 y 13 minutos, así que no necesitas más que sentarte y dejar que cada vuelta del tema te sorprenda.Por qué lo llamé así
Lo titulé Finale porque es el cuarto y último movimiento, el que tiene que cerrar toda la sinfonía y dejar en el oyente la sensación de que el viaje ha llegado a buen puerto. Y puse Allegro molto porque quería que arrancara muy deprisa, con una energía que se notara desde el primer compás. El tema, además, no lo escribí para esta ocasión: ya lo había usado en una contradanza, en mi ballet The Creatures of Prometheus y en las variaciones para piano Op. 35. Me pareció buena idea invitar a la sinfonía a un viejo conocido, y comprobar hasta dónde podía llevarlo.Un tema, muchas caras y un par de sorpresas
Elegir la forma de este movimiento fue toda una aventura, y al final me decidí por un conjunto de variaciones en mi bemol mayor. Sobre el papel es sencillo: presento un tema y lo transformo una y otra vez, pero por el camino se cuelan elementos de fuga que le dan otra profundidad. Las indicaciones que escribí son Allegro molto, Poco andante y Presto, y entre todo suman más de 400 compases. Por eso lo vamos a recorrer en cuatro secciones, y te las cuento una por una en los siguientes párrafos.Sección 1: El tema se presenta sin maquillaje
Empiezo en Allegro molto, con un arranque rápido y decidido que te saca de la silla antes de que hayas podido acomodarte. Enseguida llega el tema, sencillo y sin adornos, y esa sencillez es justamente lo que me permite transformarlo después. A partir de ahí llegan las primeras variaciones, siempre en mi bemol mayor, y cada una le da a la misma melodía un ropaje nuevo. El ánimo es luminoso y juguetón, como si yo mismo me estuviera divirtiendo con lo que se puede hacer con tan poco material.Sección 2: Las voces se persiguen en la fuga
En medio de las variaciones aparece una fuga, y quiero que la reconozcas por su manera de funcionar: una voz entra, otra la persigue, y luego otra más. El tono se vuelve más serio y más tenso, porque ya no se trata de adornar la melodía sino de entrelazarla consigo misma. No te preocupes si no puedes seguir todas las voces a la vez, que nadie puede; basta con notar cómo la música se va espesando. Cuando la fuga termina, la sensación es la de haber atravesado una pequeña tormenta ordenada.Sección 3: Respiro en Poco andante
Después de tanto movimiento, indico Poco andante, y el paso se hace de golpe mucho más lento. Es el momento más íntimo del final: la música se serena, se vuelve cantable y casi parece que se detiene a mirar hacia atrás. Aquí el tema ya no corre ni desafía a nadie, sino que se muestra en su versión más tranquila y más cálida. Escúchalo con calma, porque ese respiro hace que lo que viene después tenga todavía más fuerza.Sección 4: Presto, o cómo cerrar con todas las velas desplegadas
Termino con un Presto, una coda rapidísima que lleva la energía del movimiento hasta el límite. Después de la calma anterior, el contraste es enorme: todo se acelera y los instrumentos parecen empujarse unos a otros hacia la meta. El ánimo es de celebración plena, sin dudas ni sombras, y la sinfonía se cierra con una sensación de victoria. Si el movimiento entero cuenta algo, es cómo un tema humilde puede recorrer el juego, la tensión, la calma y por fin la alegría.Ahora te toca a ti
Y ahora te invito a que vivas por tu cuenta este IV. Finale. Allegro molto. Dale al play y déjate llevar por la música, sin prisa y sin miedo a perderte. Mientras suena, quizá te ayude recordar lo que hemos charlado: el tema, la fuga, el respiro y el final a toda velocidad. ¡Ojalá disfrutes este recorrido por mi Finale tanto como lo disfruté yo cuando lo escribí!---
¿Te ha gustado conocer cómo suena el IV. Finale. Allegro molto de mi Symphony No 3 "Eroica"? Cuando cierro este último movimiento, con su fuga, su pasaje lento y esa coda veloz, me gusta pensar que el tema que lo sostiene, el mismo que ya había usado antes en otras obras, todavía tenía mucho que contar. De esta sinfonía quedan además otros rincones por descubrir, y cada vez que la escuchas con calma aparece algún detalle que se te había escapado. Te invito a hacer clic en los enlaces que tienes aquí para seguir explorando mi Symphony No 3 "Eroica" a tu ritmo.
