Llamando al destino con la Symphony No 5 de Beethoven
I. Allegro Con Brio
Symphony No. 5 in C minor, Op. 67

Soy Beethoven, y ahora te explico el primer movimiento de mi Symphony No 5, el I. Allegro Con Brio. Vas a descubrir cómo un motivo de solo cuatro notas, tres cortas y una larga, sostiene un movimiento entero en do menor, y por qué ese comienzo se te queda grabado. Anímate a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, porque en esta web mis compañeros y yo te enseñamos a hacerlo y el entrenamiento te espera .
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Tres grupos que no te puedes perder
Te propongo que escuches este movimiento fijándote en tres cosas: las cuerdas, las trompas y el timbal. Las cuerdas, con los violines al frente, llevan casi todo el peso y repiten las cuatro notas del comienzo una y otra vez, como quien insiste en llamar a una puerta que nadie abre. Las trompas lanzan una llamada firme que sirve de bisagra entre una idea y la siguiente. El timbal no toca siempre, pero cuando entra marca el golpe con tanta fuerza que se nota en el pecho, así que no intentes seguirlo todo a la vez y quédate con el motivo, que es el hilo que lo cose todo.Con brío, y sin excusas
"Allegro con brio" quiere decir, más o menos, rápido y con ímpetu, y eso es justo lo que le pedí a la orquesta. Lo escribí en compás de 2/4, dos pulsos cortos que empujan hacia delante y no dejan que nadie se acomode en la butaca. Se cuenta que yo expliqué las cuatro notas diciendo que así llama el destino a la puerta, pero lo contó Anton Schindler después de mi muerte y nadie sabe con seguridad si lo dije de verdad. Sea como sea, el título solo te pide energía y atención, y el apodo del destino te lo dejo a ti para que decidas si te convence.La forma sonata, paso a paso
Para este movimiento escogí la forma sonata, que es una manera de contar la música con planteamiento, conflicto y regreso. Primero presento mis ideas en lo que llamamos la exposición, y la repito entera para que te dé tiempo a reconocerlas. Después las pongo a prueba en el desarrollo, vuelvo a ellas en la reexposición y cierro con una coda, que es el último empujón antes de callarme. Ahora te llevo por cada una de estas secciones, una a una, para que sepas dónde estás en cada momento.Sección 1: Presentaciones a golpe de motivo
La exposición arranca en do menor con las cuatro notas bajo los calderones, y enseguida el tempo se lanza hacia delante con toda su energía. Cuando parece que la tormenta no va a parar, las trompas dan su llamada y se abre paso una melodía más tranquila y luminosa. Pero ni siquiera ahí desaparece el ritmo del motivo, que sigue latiendo por debajo, como un vecino que golpea la pared aunque estés intentando descansar. Como repito toda la exposición, tienes una segunda oportunidad para fijarte en cómo se alternan la tensión y la calma.Sección 2: El motivo se va de excursión
En el desarrollo tomo esas cuatro notas y las troceo, las paso de un instrumento a otro y las hago viajar por tonalidades muy distintas. Las cuerdas y los vientos se contestan entre sí, cada vez con más urgencia, y el ambiente se va cargando de una tensión que casi no te deja respirar. Fíjate en cómo el volumen sube y baja sin avisar, porque aquí quiero que sientas que el suelo se mueve bajo tus pies. Al final todo se aprieta en una sola idea, y de esa presión nace el regreso al comienzo.Sección 3: Todo vuelve, pero con cicatrices
En la reexposición reaparece el principio tal como lo conoces, otra vez en do menor, aunque ahora suena todavía más decidido. De pronto la música se detiene un instante, como si alguien asomara la cabeza en mitad de la tormenta. Ese pequeño respiro dura muy poco, porque enseguida regresa la carrera y las ideas del principio se recolocan con un carácter más sombrío. Si te preguntas cómo puede tanta fuerza detenerse un segundo y arrancar de nuevo, ahí tienes la respuesta: lo hago a propósito, para que el golpe siguiente se note más.Sección 4: Una despedida que no suaviza nada
La coda es mi último empujón: el motivo vuelve a dominarlo todo y las cuerdas y los vientos lo repiten con una obstinación que ya no admite réplica. El movimiento termina en do menor, sin ninguna promesa de que las cosas vayan a mejorar. La luz no llega todavía, porque la reservo para el final de la sinfonía, cuando la tormenta se convierta en do mayor. Así que quédate con esta sensación de pulso apretado y de conflicto sin resolver, porque es justo lo que quiero que lleves contigo al siguiente movimiento.Dale al play y agárrate al asiento
Y ahora te toca a ti: pulsa el play y déjate llevar por este movimiento sin más preparativos. Mientras suena, acuérdate de lo que hemos hablado y busca el motivo, la llamada de las trompas y el golpe del timbal. No hace falta que lo entiendas todo la primera vez, porque la música funciona igual si solo te dejas arrastrar. Ojalá disfrutes recorriendo mi Allegro con brio tanto como disfruté yo cuando lo escribí.---
Y hasta aquí llega mi recorrido por el Allegro con brio, ese primer movimiento tan breve que no pierde ni un segundo en rodeos. ¿Te ha gustado conocer la guía de escucha del I. Allegro Con Brio de la Symphony No 5? Quizá ahora, cuando vuelvas a oír esas cuatro notas, las escuches con otros oídos y notes cómo todo el movimiento nace de ellas. Pero la sinfonía no termina aquí, porque aún te quedan por descubrir muchos otros aspectos de la Symphony No 5. Todavía está por delante el Andante con moto, con sus dos temas tan distintos, y también ese final en do mayor que responde a la tormenta del principio. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes a tu disposición y sigue conociendo la Symphony No 5 a tu ritmo. Yo estaré encantado de que vuelvas a escucharla, tantas veces como quieras.
