Currando en América con la Symphony No 9 de Dvořák
Entre bastidores
Symphony No. 9 in E minor, Op. 95 ("From the New World")

¡Aúpa, peña, que soy Dvořák y aquí te suelto la movida que hay detrás de mi Sinfonía n.º 9, tronco, de rechupete! Vas a flipar con cómo una sinfonía currada por un checo en Nueva York acabó en la Luna en 1969, con una grabación en el equipaje de Neil Armstrong, ¡de locos, tío! Y ojo, colega, que en esta web mis compañeros de oficio y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, ¡así que métete en el entrenamiento y pruébalo, anda ya!
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Un checo currando en Nueva York
¡Hostia, tronco, que yo andaba de director del Conservatorio Nacional de Música de América, en Nueva York, de 1892 a 1895, mazo de despacho pa' mí solo! Pues nada, en las últimas semanas de 1892 me puse a garabatear la sinfonía, tipo apuntes en una servilleta, ¿sabes? La di por terminada el 24 de mayo de 1893, ¡y a otra cosa, mariposa, que la movida estaba lista, anda ya! El título completo es Sinfonía n.º 9 en mi menor, op. 95, From the New World, ¡menudo nombrazo, tío, que parece una matrícula!Un pueblo checo en pleno Iowa
¡Flipa, peña, que el verano de 1893 me lo pasé en Spillville, en Iowa, pirándome de la ciudad como quien huye del atasco! Resulta que aquello era un asentamiento checo, con unos 350 vecinos que hablaban checo pa' to', misa en checo y escuela incluida, ¡de locos! Yo mismo lo dejé escrito, que aquello era un asentamiento checo, o sea, que me sentía como en mi barrio pero con otro código postal, colega. Ojo, que la sinfonía no la compuse en Bohemia ni de coña, que nació en Nueva York y Spillville fue el veranito, ¿vale?Burleigh me cuela los espirituales
Mi alumno Harry T. Burleigh, un cantante negro del conservatorio, me presentó los espirituales, ¡y yo flipando en colores, illo! En mayo de 1893 solté que la música del futuro de aquel país tenía que montarse sobre las melodías afroamericanas, ¡sin pelos en la lengua, tronco! Eso sí, yo no copié espirituales de verdad, qué va, me inventé temas míos, ¡originales de la casa, tío! Hay unas notas de programa que oyen en la flauta sola del primer movimiento un Swing Low, Sweet Chariot, pero eso es opinión suya, ¡a saber, colega, mazo de misterio!Escoceses, nativos y cinco notitas
Con las melodías de los nativos americanos, ojo, yo dije que no usé ni una de verdad, ¡cero, tronco, ni una! Lo que hice fue montar temas originales con sus rasgos, o sea, con su aire, ¡y la movida me quedó bien curradísima! Y fíjate qué guay, que la escala pentatónica, la de cinco notas, la comparten esas tradiciones con la música escocesa, ¡flipante, peña! Vamos, que un escocés y yo podríamos montar banda juntos, ¡menudo grupazo, illo, de petarlo!Cuatro platos y sin postre
A ver, tronco, un movimiento es un trozo de la sinfonía, tipo plato de un menú del día, y la mía trae cuatro platos seguidos, ¡mazo de comilona! De entrada, el primero va de Adagio a Allegro molto, que empieza lento y chungo y luego se desmelena, y después llega el Largo, el plato suave pa' llorar a gusto, illo. El tercero es el Scherzo, Molto vivace, el que pica y te pone a bailar sin querer, ¡guay del Paraguay, colega! Y pa' rematar, el Allegro con fuoco, que quiere decir con fuego, o sea, el picante de la casa que te deja sudando, ¡dabuten, tío!Goin' Home no es un espiritual de los de antes
Ahí va un chisme, tío: mucha peña cree que Goin' Home es un espiritual de toda la vida, ¡pues qué va, anda ya! La melodía es mía, de mi cosecha, y las palabras se las puso en 1922 mi alumno William Arms Fisher, ¡así de simple, colega! Yo, además, conté que ese segundo movimiento era como un boceto pa' una obra futura sobre The Song of Hiawatha, de Longfellow, ¡qué movida, tronco! O sea, que el Largo es un borrador de lujo de lo que quer ía montar después, ¿a que mola, illo?La percusión, de brazos cruzados
¡Mira qué rollo, tío, el scherzo me lo sopló la escena del banquete de Hiawatha, donde los nativos se arman un baile de campeonato! En mi orquesta hay currelas que fichan solo en un movimiento, ¡flipas, peña, vaya chollo! La tuba solo sale en el segundo, el triángulo solo en el tercero y los platillos solo en el cuarto, ¡pasta por tocar cuatro golpes, qué morro, colega! Imagínate al de los platillos esperando tres movimientos enteros pa' su momento, ¡menudo aguante, tronco, y encima sin móvil!Un estreno de aúpa en Carnegie Hall
¡Ole, el 16 de diciembre de 1893 la estrené en el Carnegie Hall con la Filarmónica de Nueva York, dirigida por Anton Seidl, qué nervios, tronco! Fue un éxito de los de locos, con aplausos después de cada movimiento, o sea, la peña no aguantaba ni un minuto sin dar palmas, ¡brutal! Yo me puse de pie a saludar, ¡hecho un crack, hostia, haciendo reverencias como si no hubiera mañana! Dos semanas después, el 30 de diciembre, la tocó la Sinfónica de Boston con Emil Paur, ¡la movida se iba corriendo, illo, mazo de rápido!Europa se entera por fin
Y a Europa llegó el 21 de junio de 1894, con la Sociedad Filarmónica de Londres, ¡al otro lado del charco, tío, flipante! Ese mismo año, 1894, la editorial Simrock publicó la partitura, o sea, que ya la podía pillar cualquier orquesta con ganas de guerra. Esa primera edición la numeró como n.º 5, y por eso en discos y libros viejos me sale con ese número, ¡qué lío de colegas, anda ya! Menudo viaje pa' una sinfonía escrita en Nueva York, ¡del nuevo mundo al viejo, mazo de kilómetros, illo!Final en mayor y hasta la Luna
Atento al truco del final, peña: el cuarto movimiento va en mi menor, pero la sinfonía se cierra en mi mayor, o sea, acabo con subidón, ¡guay! Una función normal dura unos 40 minutos, ¡menos que una peli, tío, y con mejor banda sonora, de locos! Y ojo al dato: en 1969 Neil Armstrong se llevó una grabación de la sinfonía a la Luna en el Apolo 11, ¡flipa, colega, un crack total! Vamos, que una sinfonía escrita en Nueva York acabó en la Luna, ¡sin pasar por el Cercanías, tronco, qué pasada!---
¡A ver, colega, que se acaba la charla y yo me quedo mirando pa' el horizonte, en plan nostálgico, sabes? ¿Te ha molao un huevo descubrir la historia de mi Sinfonía n.º 9, tronco? Yo la currí en Nueva York, tío, y mira el pedazo de viaje que pegó: en 1969 Neil Armstrong se llevó una grabación pa' la Luna en el Apolo 11, ¡flipante, de locos! Y ojo, peña, que aún queda mazo de rollo por destripar de esta sinfonía, que no te lo he contao to', illo! Hay cada detalle en los movimientos que te vas a rayar de gusto, ¡brutal, colega! Así que venga, pírate a pinchar en los enlaces y sigue tirando del hilo, ¡que no te vas a arrepentir, crack!
