Timbalazo y fiordo flipante con el Piano Concerto in A Minor de Grieg
Entre bastidores

Piano Concerto in A minor, Op. 16

Grieg cuenta lo que hay entre bastidores de Piano Concerto in A Minor
¡Hostia, pasa, pasa, colega, que soy Edvard Grieg y aquí te suelto la movida de mi Piano Concerto in A Minor, mazo de rollo, tío! Vas a flipar con cómo me perdí mi propio estreno en Copenhague en 1869, ¡yo pringando con una orquesta en Christiania mientras mi concierto sonaba sin mí, qué rayada, de locos! Ah, y ojo, crack: mis colegas compositores y yo te enseñamos aquí a reconocer nuestras piezas cuando suenan, ¡así que  dale al entrenamiento , venga, sin rayarte, máquina!
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Pañales y pentagramas en Dinamarca

¡Illo, escucha, que yo en el verano del 68 me lo monté en Søllerød, en Dinamarca, con veinticinco añitos, un chaval total, ¡flipa! Ya estaba casao con mi prima Nina desde junio del 67, sí, mi prima, ¡qué movida familiar, tronco! Y en abril del 68 había llegao Alexandra, nuestra única churumbela, ¡mazo de ternura, colega! Pues nada, con la bebé en casa yo me puse a currar en el concierto, ¡dormir pa' los flojos, anda ya!

Sin jefe y sin factura

A ver, quillo, que nadie me lo encargó, ¡cero encargo, o sea, currao por puro vicio! Yo quería dedicárselo a Rikard Nordraak, colega compositor noruego que ya la había palmao, ¡qué pena, tío! Al final la partitura publicada se la endosé al pianista Edmund Neupert, ¡menudo giro, peña! Así que ni encargo ni na', y la dedicatoria dando más vueltas que una peonza, ¡qué rollo, sabes?

Tres capítulos y sin levantarte del sofá

Venga, que te lo explico fácil, colega: un movimiento es como un episodio de una serie, un cacho de música con su propio rollo y su propio ritmo, y mi concierto trae tres episodios seguidos, ¡maratón de locos! El primero es el Allegro molto moderato, rápido pero sin pasarse, tipo ir con prisa sin que te dé el yu-yu, ¡mola mazo! El segundo es el Adagio, el capítulo lento, el de tirarte en el sofá y no rayarte, ¿vale? Y sin respirar te cuelo el tercero, el Allegro moderato molto e marcato, ¡marcao a fuego, tío!, porque el Adagio va attacca, o sea, sin pausa, y el siguiente episodio arranca solito, como en las plataformas, ¡brutal!

El colega Schumann me pasó el molde

Mira, tronco, esa estructura de tres movimientos de toda la vida romántica la modelé muy de cerca sobre el Piano Concerto in A minor de Robert Schumann, ¡buen chivatazo, illo! Los dos están en la menor y los dos abren con el piano cayendo en cascada tras un golpe de orquesta, ¡parecidos de locos, tío! Pero ojo, que yo no copié nota por nota, ni de coña, ¡qué va! El mío lleva ese saltito noruego de segunda menor bajando y tercera mayor, ¡puro fiordo, flipas, colega!

Estreno en Copenhague y yo de bolo en otra parte

¡Hostia, el 3 de abril de 1869, en el Casino Theatre de Copenhague, se estrenó el invento, peña! Al piano, Edmund Neupert, y con la batuta Holger Simon Paulli, ¡dos máquinas, tío! ¿Y yo? ¡Ni pisé el sitio, colega, que estaba dirigiendo una orquesta en Christiania, la actual Oslo, currando como un enano! Vamos, que mi propio estreno me lo perdí, ¡menudo pastel, tronco!

El piano prestao

Pues escucha el chisme, quillo: en el estreno andaba el pianista ruso Anton Rubinstein, ¡un monstruo, tío! Y el pavo va y presta su propio piano de gira pa' la ocasión, ¡qué detallazo, de locos! O sea, que el piano que sonó era el de otro crack, ¡prestao y a petarlo! Imagínate pedirle el coche a un colega pa' una boda y que encima sea un bólido, ¡menudo favorazo, anda ya!

Liszt a primera vista

¡Atento, tronco, que esto es flipante! En 1870, en Roma, Franz Liszt se pone con mi manuscrito y lo lee al piano a primera vista, ¡sin ensayar ni na'! Y el tío se emocionó y me alabó a mí, ¡a mí, que era un chavalín, hostia! Hasta me sugirió darle a la trompeta la segunda melodía del primer movimiento, y yo, pues nada, le hice caso en una edición intermedia, ¡qué guay, no? Pero luego me arrepentí y devolví la melodía a los violonchelos, ¡marcha atrás, colega, que ahí mola más, y así sigue!

Retoque va, retoque viene

Pa' que te enteres, en 1872, en Leipzig, la editorial E. W. Fritzsch publicó por fin la partitura, ¡por fin, peña! Pero yo, pesao de mí, la revisé al menos siete veces en la vida, ¡mazo de manía! Más de trescientos retoques solo en la orquestación, ¡aquello parecía una peluquería, tío! La versión final salió poco antes de que me muriera, en 1907, ¡currando hasta el último suspiro, illo!

El único que acabé

Mira, este es el único concierto que terminé en mi vida, ¡el único, colega, ni uno más! En 1883 proyecté un segundo, en si menor, pero se quedó a medias, ¡qué chungo, tronco! Y luego está el cotilleo: se discute si Neupert metió mano en la cadencia del primer movimiento o me sugirió cambios aquel verano en Søllerød, ¡y nadie lo tiene claro! Los listos de los papeles viejos siguen dándole vueltas, ¡rayarse pa' rato, tío!

Del Casino al sofá de Navidad

¿Sabes qué, peña? Mi concierto no tiene mote oficial, se le conoce por género, tonalidad y compositor, ¡más soso que un lunes, pero ahí sigue! En 1961 Jimmy Wisner lo convirtió en un pelotazo pop llamado Asia Minor, ¡de locos, flipas! Y en 1971 los cómicos Morecambe y Wise lo petaron en un sketch navideño de la BBC con el director André Previn, ¡risa asegurada, tronco! Menudo viaje, de un teatro de Copenhague a la tele de tu abuela, ¡brutal, colega!
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¡Hostia, colega, ya te vas, o qué! A ver, tronco, ¿te ha molao el rollo de cómo se cocinó mi Piano Concerto in A Minor, o te has quedao to' pillao? Pues nada, peña, que yo lo escribí con veinticinco añitos y una churumbela en casa, ¡y mira ahora, flipante, de locos! Sabes que ahí no se acaba la movida, ¿no, illo? Quedan mazo de cosillas por destripar de este concierto, tipo cómo suena cada movimiento y qué truquis me traje en la manga, ¡que no me lo he dejao ná' en el tintero, quillo! Así que venga, crack, dale a los enlaces de aquí abajo y sigue currándote la exploración, ¡que te va a petar la cabeza, tío! Y luego me cuentas, ¿vale?, que yo aquí sigo, ¡a tope, bro!