Chantaje a papuchi camelaor con O mio babbino caro de Puccini
Entre bastidores

O mio babbino caro

Puccini cuenta lo que hay entre bastidores de O mio babbino caro
¡A ver, tronco, que soy Puccini y vengo a soltarte to' el salseo de cómo nació mi O mio babbino caro, ¿sabes?! ¡Te vas a quedar flipao pillando cómo me saqué este temazo de risa en mitá del lío chungo de la Primera Guerra Mundial y lo peté de locos en Nueva York, chaval! O sea, si te mola reconocer al toque nuestras piezas cuando suenan, aquí en la web los otros compositores y yo te echamos un cable: ¡venga,  pásate por el entrenamiento , colega!
---

¡Una comedia en mitá del infierno, tronco!

¡Illo, para el carro y escucha bien esta historia, que te vas a quedar to' loco con el origen de O mio babbino caro, chaval! Resulta que mi colega Giovacchino Forzano se pilló un cacho del Canto XXX del Inferno de Dante Alighieri y se montó un libreto de risa, en plan cachondeo máximo, ¿sabes? La peña se raya pensando que yo solo componía dramas de llorar a moco tendido, pero aquí me saqué de la manga Gianni Schicchi, una ópera cómica de un acto que lo peta mazo. O sea, imagínate transformar el mismísimo infierno en una farsa brutal sobre falsificar el testamento de un fiambre, ¡una movida de locos, bro!

¡Tres por uno en la ópera, colega!

¡Venga ya, tío, que yo no me conformaba con soltar una sola obrita suelta y me vine arriba a lo bestia con un pack completo, literal! Cogí Gianni Schicchi y la metí como el tercer y último cacho de Il trittico, que eran tres óperas cortitas pa' verlas del tirón en la misma noche, ¡qué guay, eh! Antes de las risas te tragabas Il tabarro y Suor Angelica, que tenían un rollo supertriste y chungo, así que el remate final entraba dabuten pa' no pirarte a casa to' depre. En el catálogo donde Dieter Schickling apuntó to' mi curro, esta joyita lleva el código SC 88, ¡apúntatelo ahí como un máquina!

¡Encerrao en la Toscana currando a tope!

¡Joder, quillo, entre 1917 y 1918 la cosa estaba fatal por la Primera Guerra Mundial y me tocó comerme unos marrones y unas restricciones de viaje que flipas! Me quedé apalancao en mi chalet de Torre del Lago, ahí en la Toscana, dándole caña al coco y escribiendo notas sin parar pa' no rayarme con el panorama, tronco. A ver, con tantísimo lío por to's laos, yo seguí a mi bola con el flow a tope y dejé la partitura finiquitada el 20 de abril de 1918, ¡en plan crack total! Fue una época dura de narices, colega, pero de ese encierro forzoso me salió un temazo que vale su peso en pasta, ¡ni de coña me iba a frenar la guerra!

¡El chantaje más jeta de Florencia, bro!

¡Ojo al dato, chaval, que la trama nos planta en la Florencia de 1299 con una familia de buitres peleándose por una herencia, o sea, un circo brutal! En medio de to' ese follón sale Lauretta, que es una adolescente con un morro que se lo pisa, y le suelta a su padre Gianni Schicchi el famoso O mio babbino caro, que significa Oh, mi querido papá. La tía está coladita por Rinuccio y quiere pillar un anillo de boda en Porta Rossa, así que le monta un numerito al viejo pa' que le arregle el pastel, ¿sabes? Hasta le amenaza con tirarse desde el Ponte Vecchio al río Arno si no se sale con la suya, ¡vaya trola melodramática se marca la pava pa' ablandarle el corazón, qué fuerte!

¡Pura manipulación vestida de seda, tío!

¡Anda ya, si lo más gracioso es que la peña que no controla de ópera escucha esto hoy en día y se cree que va de un suicidio real y to' trágico, me parto! Qué va, tronco, si es puro teatro de una niña mimada haciendo pucheros en mitad de una estafa familiar, ¡una jugada maestra con cero cringe y mucho arte! Tampoco la escribí como una canción suelta pa' dar recitales finolis, aunque luego to' el mundo la haya usao así pa' lucirse en los conciertos, literal. Yo la metí a traición pa' cortar el ritmo frenético de la comedia con un momento de calma chicha, ¡y el contraste mola tanto que te deja flipao al instante!

¡Estreno a lo grande sin mí en Nueva York!

¡Hostia, qué rabia me dio no poder pillar un barco pa' Estados Unidos por culpa de los líos de la guerra y perderme el estreno mundial, colega! La movida se estrenó el 14 de diciembre de 1918 en la Metropolitan Opera de Nueva York, con la peña entregadísima desde el minuto uno, ¡fue la leche! Ahí salió la soprano inglesa Florence Easton haciendo de Lauretta, mientras mi compadre Roberto Moranzoni llevaba la batuta dándole un rollo flipante a la orquesta. El público enloqueció tantísimo con los aplausos cuando sonó el aria que tuvieron que repetirla en un bis ahí mismo, ¡un éxito instantáneo de locos, bro!

¡Partituras volando como churros en Milán!

¡Pues nada, viendo que aquello tenía un hype descomunal, mis colegas de la editorial Casa Ricordi en Milán no perdieron ni un segundo en 1918, chaval! Sacaron a la venta la partitura vocal completa de Gianni Schicchi, pero también fueron to' listos y publicaron el aria suelta en papel pa' forrarse de pasta. O sea, en na' de tiempo tenías el temazo rulando por to's los pianos y teatros, porque duraba solo entre dos minutos y medio y tres, ¡cortito y al pie, sabes? Con apenas 32 compases en compás de 6/8 y en la tonalidad de la bemol mayor, yo armé un hit inmortal sin enrollarme como una persiana, ¡nivel dios, tronco!

¡Cómo monté el truco de la orquesta, quillo!

¡Escucha cómo se cocina el invento, tío, porque empiezo con cinco compases de intro en mi bemol mayor marcados como Andante sostenuto pa' engañar al personal! Justo después aquello aterriza en la bemol mayor con la indicación Andantino ingenuo, a un ritmo clavao de corchea igual a 120, ¡suave pero sin dormirse en los laureles! Pa' que suene así de envolvente metí flautas, flautín, oboe, corno inglés, clarinetes, fagot, trompas, arpa y las cuerdas, ¡un equipazo de lujo currando pa' la voz! Mientras los primeros violines, los chelos y el arpa tocan la melodía principal en octavas que te acarician el alma, el resto de cuerdas va haciendo tresillos de acordes rotos, ¡brutal!

¡Subiendo hasta el cielo sin despeinarse!

¡A ver, colega, que la estructura no tiene trampa ni cartón, es una pieza lírica continua donde voy repitiendo y estirando la frase del principio con un flow increíble! No te creas que por ser cortita está tirada de cantar, chaval, que la soprano tiene que cubrir un registro desde el mi bemol 4 hasta el la bemol 5 sin ahogarse. Cuando la tía sube ahí arriba pidiendo clemencia de mentirijilla, te pega un pellizco en el pecho que te deja patidifuso, ¡aunque sepas que es to' cuento chino! Esa mezcla entre música celestial y situación de risa es mi firma secreta, bro, ¡porque hay que ser muy crack pa' colarte ese gol por toda la escuadra!

¡De la ópera al cine petándolo en los ochenta!

¡Y flipa con el recorrido del temazo, tronco, que décadas después dio el salto a la gran pantalla y volvió a poner a to' el planeta a sus pies! En 1985 el director James Ivory la enchufó en su peli basada en la novela A Room with a View de E. M. Forster, ¡y quedaba que ni pintada con las vistas de Florencia! Pa' la banda sonora usaron una grabación dabuten de 1983 donde cantaba la soprano Kiri Te Kanawa con la London Philharmonic Orchestra dirigida por John Pritchard, ¡vaya nivelazo, tío! Así que ya ves cómo un chantaje adolescente de 1918 acabó siendo la melodía más famosa del mundo, ¡espero que te haya molao mazo esta historia, máquina!
---
¡Buah, máquina, dime la verdá, ¿te ha molao mazo o no pillar to' el salseo detrás de mi O mio babbino caro, tronco?! ¡Pues ni de coña te pires todavía, chaval, que aún queda tela de rollo guapo y movidas brutales por bichear de este temazo mío, en plan que no te has coscao ni de la mitá del pastel, ¿sabes?! ¡Venga, dale caña a los enlaces de por aquí, colega, y sigue flipando en colores con to' lo que esconde O mio babbino caro, que está dabuten, bro!