Mil noches de chamullo con Scheherazade de Rimsky-Korsakov
Los mejores momentos
Scheherazade, Op. 35

¡Quillo, soy Rimsky-Korsakov y te traigo lo mejorcito de mi Scheherazade, mazo de momentazos pa' flipar, tío! Vas a pillar el festival de Bagdad del final, con el barco estampándose contra un acantilado con un jinete de bronce encima, ¡pumba!, y una coda tranquila que te deja pasmao, de locos. Venga, illo, pásate por el entrenamiento , que aquí mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, ¡y a ver si das la talla, colega!
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El sultán entra sin llamar al timbre
¡Illo, que yo arranco el primero, el del mar y el barco de Simbad, con un bajo chungo y mazo de chulo, que ese es el sultán, ojo, y no el mar, así que no te flipes, colega! Luego caen unos acordes suavitos de madera, en plan peña que se calma, y zas, el violín solo, que es Scheherazade, la narradora, la que se lía a contar cuentos con el arpa detrás currándose el colchoncito, ¿sabes?
Un fagot con el día torcido
¡Mira, que yo en el segundo, el del Príncipe Kalendar, te meto un fagot solo quejándose encima de los bajos, tío, más triste que un lunes sin pasta ni birra, qué rayada! Y de pronto un trombón se cuela a lo bestia, tipo «quita, quita, que voy yo», y se monta una danza viva que es la leche, brutal, pa' que se te quite el sueño, anda ya!
Tortolitos con balanceo
A ver, pues nada, chaval, que yo en el tercero, el del Joven Príncipe y la Joven Princesa, te suelto una melodía de amor calentita que se balancea, la más facilona de los cuatro, ¡sin rayarte, que mola! Va en sol mayor, ¿sabes?, y te mece como una hamaca con wifi, ¡qué flipe de rollo, ni una pega, que la peña se me derrite!
Fiesta en Bagdad y barco al garete
¡Ostras, peña, que yo cierro el chiringuito con el Festival de Bagdad, y el título entero es menudo petardazo: el mar, y el barco que se estampa contra un acantilado con un jinete de bronce encima, de locos! Va recordando cosas de los movimientos de antes, tipo reunión de exalumnos, ¿pillas?, y acaba con una coda tranquilita, que después del sarao toca sofá, colega.
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Pues nada, tronco, hasta aquí llega la movida, ¡y qué viaje, de locos! ¿Qué tal, colega, te has quedao flipao aprendiendo los mejores momentos de Scheherazade o te ha sabido a poco? Yo me pasé el verano de 1888 currándomelo en una dacha, y todavía me pica el gusanillo, ¡qué pedazo de cuento me salió, hostia! Ojo, que en una edición posterior quité los títulos de los movimientos, tío, porque quería que la peña oyera música de cuento con aire oriental y no un guion cerrao a cal y canto, ¿sabes? A ver, que esto no se acaba aquí, que a Scheherazade le quedan mazo de rincones por pillar. Ahí tienes el ballet de 1910 con Nijinsky, que a mi viuda no le hizo ni pizca de gracia, ¡vaya rollo se montó! Y hasta los patinadores sobre hielo se la han apropiao pa' sus programas, en plan cracks del hielo, ¡brutal! Así que dale ya a los enlaces de aquí abajo, venga, y sigue rascando en Scheherazade, que hay tela pa' rato, ¡no te me rajes ahora, máquina! Y luego me cuentas, ¿vale?, que la sultana siempre se deja un cuento pendiente pa' mañana, ¡la muy lista!
Grabación: San Francisco Symphony Orchestra, Pierre Monteux, CC0
