Mil noches de chamullo con Scheherazade de Rimsky-Korsakov
III. The Young Prince and The Young Princess

Scheherazade, Op. 35

Rimsky-Korsakov presenta una guía de escucha de III. The Young Prince and The Young Princess, dentro de Scheherazade
¡Vamos allá, chaval, soy Rimsky-Korsakov y te cuento el «III. The Young Prince and The Young Princess», una movida que enamora! Vas a pillar una melodía de amor calentita que se balancea como un columpio, tío, tan dulce y pegadiza que te deja flipao, ¡mazo de bonita! Y a ver, crack,  prueba el entrenamiento , que en esta web mis compañeros de oficio y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, ¿te atreves, quillo?
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Escúchalo en chándal y sin carné de pijo

¡Tronco, ponte «III. The Young Prince and The Young Princess» y no te rayes, que es el movimiento más facilón de los cuatro, mazo de apañao! A ver, tú solo sigue una melodía de amor que se menea pa' un lado y pa' otro, tipo hamaca en la playa, calentita y requetechula, ¿sabes? Luego el rollo se pone bailongo y la peña de la orquesta se anima en plan fiestorro de pueblo, pero sin que se líe parda. Y al final el violín solo se arranca él solito, como el colega que pilla el micro en una boda y ya no lo suelta, ¡de locos!

Por qué le puse ese nombrecito de cuento

¡Anda, que el título tuvo su movida, illo, porque al principio yo había pensado en Prelude, Ballade, Adagio y Finale, qué sosez, tío! Luego tiré pa' los cuentos de Las mil y una noches, que me lo aconsejaron colegas como Anatoly Lyadov, y el movimiento se quedó con su príncipe y su princesa, ¡chimpún! Qué cuento exacto tenía yo en la azotea, pues ni Dios lo sabe a ciencia cierta, quillo, ¡misterio de los gordos! Ojo, que aquí no hay melodías árabes auténticas, colega, es todo invento mío con sabor oriental, ¡cosecha propia y sin pegatinas!

La forma: tres trozos y un postre

Pues nada, colega, elegir la forma de «III. The Young Prince and The Young Princess» fue una aventura de las gordas, ¡me comí la cabeza mazo! Al final no es sonata ni rondó ni leches, es una forma ternaria en sol mayor, o sea, tipo sándwich: arranco, me desmadro en el medio y vuelvo al principio, ¿te mola? Detrás cae una cadencia de violín y una coda, que es el postre, ¡no vaya a ser que te deje con el estómago vacío, tronco! Ahora te destripo cada trozo en los párrafos que vienen, ¡así que prepárate pa' la movida, que viene brutal!

Sección 1: La hamaca del amor

Arranco con el Andantino quasi allegretto, un tempo ni lento ni rápido, tío, tipo paseo sin prisa por el parque. Aquí suena la melodía del amor, cálida y con su balanceíto, ¡mazo de ñoña, y a mucha honra, colega! El rollo es ternura total, sin broncas ni sustos, y todo en sol mayor, ¿sabes?, vamos, un solazo de buen rollo. Si te quedas con este temita ya lo tienes todo pillao, porque luego vuelve y vuelve, ¡cantidad!

Sección 2: Se arma el bailongo

¡Ojo, que ahora cambio de marcha con el Pochissimo più mosso, o sea, un pelín más rápido, nada de salir quemando rueda, illo! La melodía del amor se pone a dar brincos en una variación con aire de baile, ¡y se me ha ido de farra la tía, tronco! El ánimo pasa de arrumaco a fiestorro de barrio, pero con cuidadín, que siguen siendo dos enamorados y no unos hooligans. Es el trozo con más chispa, así que menéate en la silla, peña, que no te va a pasar nada, ¡qué va!

Sección 3: Vuelta a casa con cara de bobo

Pues nada, aquí viene el Come prima, que significa «como antes», ¡y vaya si es como antes, tronco! Reaparece la melodía del amor con su vaivén de siempre, tranquilita, en plan colega que vuelve del bar y se tira en su sofá. La reconoces al vuelo, ¿sabes?, y hasta te dan ganas de decir «¡anda, mira quién llega!», qué cringe y qué bonito a la vez. Ya no hay jolgorio ni jaleo, solo la calma de los enamorados, de locos lo bien que cierra el círculo.

Sección 4: El violín se pone chulo

¡Hostia, que ahora el violín solo se marca una cadenza él solito, sin nadie que le tosa, crack! Es su momento de lucirse, subiendo y bajando como un artista callejero con el sombrero en el suelo, ¿te lo imaginas, illo? Después entra la coda, el remate final, y la pieza se despide con mimo y sin portazo, ¡con más educación que un camarero de sitio fino, flipante! Y así se cierra mi cuentecito de amor, tío, redondo y sin trampa ni cartón, ¡menuda pasada!

Ahora te toca a ti, colega

Venga, ahora te toca pillarte «III. The Young Prince and The Young Princess», tronco, que ya vas bien armao. Dale al play y déjate llevar por la música, sin rayarte ni hacerte el interesante, ¡a lo loco! Mientras suena, acuérdate de lo que hemos charlao: el balanceo, el bailongo, la vuelta y el violín chulo, ¿vale? Ojalá te flipe el viaje por mi III. The Young Prince and The Young Princess tanto como lo disfruté yo currándomelo, ¡a gozar, peña!
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¿Te ha molado, colega, esta destripada del «III. The Young Prince and The Young Princess», o qué, tronco? Pues nada, illo, que yo aquí me quedo con ese tema de amor mazo de cálido y meneón, que te mece como una hamaca en plena siesta, ¡qué gustazo, tío! Y ojo, peña, que de mi Scheherazade te quedan un montón de movidas por flipar, ¡que esto no se acaba ni a tiros, anda ya! Así que venga, crack, pincha en los enlaces de aquí abajo y sigue currándote la exploración de Scheherazade, ¡que lo que te espera es de locos!