Mil noches de chamullo con Scheherazade de Rimsky-Korsakov
IV. Festival at Baghdad

Scheherazade, Op. 35

Rimsky-Korsakov presenta una guía de escucha de IV. Festival at Baghdad, dentro de Scheherazade
¡Ojú, colega, soy Rimsky-Korsakov y me toca desmenuzarte el IV. Festival at Baghdad, una movida que se las trae, tío! Vas a pillar cómo el final tira de temas de los movimientos de antes, en plan fiestorro de colegas, y mola mazo porque ya los conoces, ¡flipante! Pues nada, que sepas, tío, que en esta web mis colegas de pentagrama y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas al sonar, así que  lánzate al entrenamiento , ¿te animas?
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Cómo escucharlo sin saber ni un pimiento de clásica

¡Atento, colega, que te destripo el «IV. Festival at Baghdad» como si te lo soltara en la barra del bar, sin pajarita ni rollos de pijos, mazo de fácil! Tú pilla a dos personajes nada más: el bajo gruñón del arranque, que es el sultán Shahriar, y el violín solo con el arpa de colchoncito, que es Scheherazade dando la brasa con sus cuentos pa' no acabar en el hoyo, ¡qué cuajo, la tía! Lo demás, peña, es una orquestona de flipar con flautas, trompetas, timbales y platillos, o sea, los que montan el bolo y arman el cacao sin pedir permiso. Si te pierdes, tronco, tira del hilo del gruñón y de la narradora, que el resto es purpurina y confeti, ¡y de la buena, ojo!

Por qué le puse ese título, que no salió de un día pa' otro

Mira, quillo, al principio yo tenía en la cabeza Prelude, Ballade, Adagio y Finale pa' los movimientos, ¡más soso que un bocata de aire, anda ya! Luego me rayé, escuché a colegas como Anatoly Lyadov y me tiré a títulos sacaos de Las mil y una noches, ¡pa' darle chispa al invento, illo! Y al último le colgué lo de «Festival at Baghdad. The Sea. The Ship Breaks against a Cliff Surmounted by a Bronze Horseman», un título más largo que la cola del Black Friday, ¡flipas, tío! Eso sí, en una edición posterior los borré to', que yo quería que la gente oyera un cuento musical con aire de oriente y no un guion cerrao, ¡así que imagínate lo que te salga de la chaveta, crack!

La forma: ni sonata ni rondó ni leches, un tinglao bien montao

A ver, chaval, elegir la forma de este final fue una aventura de las gordas, ¡me comí la azotea como un campeón! No le voy a colgar etiqueta de sonata ni de rondó, ¿sabes?, que lo que tienes delante es un trenecito de cinco secciones que cambian de marcha cada dos por tres, de locos. Van marcadas Allegro molto, Lento, Vivo, Allegro non troppo e maestoso y Tempo come I, ¡un trabalenguas pa' pillar aire, peña! Ahora me meto en cada una por orden, así que abróchate el cinturón, colega, que viene una movida brutal.

Sección 1: Allegro molto, o el festival que arranca con el turbo puesto

¡Illo, arranca el Allegro molto y es como colarte en una verbena a las mil, con Bagdad petándolo de gente y la orquesta pisando el acelerador, tío! Empezamos en mi menor, que es el tono chungo y misterioso, y se cuelan vibras de los movimientos de antes, como cuando te encuentras al ex en la fiesta. El ánimo es de pista llena, mucha caña y mucho gas, en plan peña que no quiere irse a casa ni a tiros. Tú aguanta el tirón y no te rayes, que esto va mazo de rápido y no hay quien lo pare.

Sección 2: Lento, que hasta la orquesta se pide un cafelito

¡Frena, frena, quillo, que llega el Lento y el festival se pone en modo siesta de domingo, qué cambio más bestia! Aquí la música se arrastra suavita, sin prisa ni pausa, como el colega que llega tarde y encima te saluda con calma. El rollo pasa de petarlo a respirar hondo, y esa pausa te deja con la mosca detrás de la oreja, ¿qué viene ahora, eh? Pues nada, tronco, disfruta del respiro, que es la calma antes del subidón, ¡de locos!

Sección 3: Vivo, la pista echando humo

¡Zas, illo, que entra el Vivo y se acabó el cafelito, que ahora toca bailar hasta que se caigan las bombillas! El tempo se dispara otra vez y la orquesta se pone chula, a toda mecha, con un rollo de verbena que te levanta de la silla, ¡mazo de energía! El ánimo pega un volantazo del descanso al desmadre, tipo tío que oye su canción y se tira al centro de la pista. Tú solo déjate llevar, crack, que esto es un tiovivo sin frenos y no hay quien se baje.

Sección 4: Allegro non troppo e maestoso, o el pecho hinchao

¡Mira, colega, llega el Allegro non troppo e maestoso y la orquesta se pone solemne, con el pecho más hinchao que un pavo en Nochebuena! El ritmo se asienta, ni muy deprisa ni muy lento, y todo suena grandote y señorial, pero con la tensión pegando fuerte, de locos. Ahí se siente el mar y el barco del título haciendo su numerito, en plan peli de aventuras, ¡hostia, qué flow! Pilla el ambiente, peña, que aquí la música se vuelve épica y te deja con la boca abierta, brutal.

Sección 5: Tempo come I, el final que se despide con mimo

¡Venga, tronco, vuelve el Tempo come I, o sea, el ritmo de la primera sección, y suena como volver a tu barrio después de un viaje de flipar! Aquí se recuerda material de los movimientos de antes, ¡qué guay, un repaso de lo que has ido pillando, como los créditos de una peli! Y el tono, que empezó en mi menor, acaba en mi mayor, un cambio de tronco oscuro a luminoso, tío, que te deja el cuerpo ligero. Todo termina con una coda tranquilita, de las que te dejan pasmao y sin ganas de mover un dedo, ¡dabuten, colega!

Dale al play y que te lleve la marea

¡Y ahora te toca a ti, quillo, dale al play del «IV. Festival at Baghdad» y déjate arrastrar por la música, sin rayarte ni nada, que esto no es examen, tío! Mientras suena, acuérdate de lo que hemos charlao, ya sabes, el gruñón, la narradora y las cinco marchas, ¡a ver si los pillas al vuelo, crack! Si te lías, no pasa nada, vuelve a darle y listo, que la música no se gasta, illo, ¡y encima es gratis! Ojalá te pegue el viaje tan fuerte como a mí cuando lo monté, ¡de locos, colega, un flipe total!
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¡Pues nada, peña, hasta aquí el festival de Bagdad, que yo ya vengo con la lengua fuera de tanto contarlo, ¿sabes? ¿Te ha molado mazo la guía de escucha del «IV. Festival at Baghdad» de mi Scheherazade, colega, o te ha dejado flipao? Porque, tronco, aún te queda un rollo por destripar de esta movida, que mi Scheherazade tiene más cajones que un armario de abuela, ¡de locos! Y a ver, crack, tú dale a los enlaces de aquí abajo y sigue hurgando en la obra, que hay mogollón de cositas pa' pillar y el viaje no se acaba en el acantilado, ¡qué va! Venga, illo, tírate de cabeza, que el cuentacuentos nunca se queda sin cuento, ¡ni de coña!