Aquelarre tronchante y demoniaco en Night on Bald Mountain de Mussorgsky
La guía de escucha
Night on Bald Mountain

¡Quillo, soy Mussorgsky y esta es la guía de escucha de Night on Bald Mountain, así que arrímate, tronco, que aquí no muerdo! Te chivo cómo suena el aquelarre de brujas de la montaña de Kiev, con ese flautín chillón y esos trombones arrastrándose, pa' que sepas qué pillar en cada momento, ¡mazo de útil, colega! Aquí mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas nada más sonar, ¡así que mójate, peña, y échale un tiro al entrenamiento , venga!
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Escucha esto sin rayarte, colega
¡Mira, peña, pa' esto no hace falta carrera ni na', tú pon la oreja y déjate llevar, que es más fácil que pedir una caña! Fíjate primero en las cuerdas, tronco, que van como un enjambre de bichos cabreaos, mazo de nervio, y en el flautín, que chilla como una bruja con el pie pillao en la puerta. Luego espera a los trombones y a la tuba, illo, que se arrastran por abajo en plan vecino gruñón, y al bombo y al tam-tam, que te meten unos petardazos de locos. Y el arpa guárdatela pa' lo último, ¿sabes?, que ahí te baja el pulso de golpe y se acaba la movida.Por qué le puse ese nombrecito
¡Anda ya, si el título es una clase de geografía, quillo: la Bald Mountain, la Lysa Hora, está cerca de Kiev y, según la leyenda, es el sitio donde las brujas se montan el fiestorro! Mi poema sinfónico de 1867 se llamaba St. John's Eve on Bald Mountain, o sea, la víspera de San Juan, que mola mazo más que un lunes, ¿sabes? En inglés también te lo venden como Night on the Bare Mountain, y en ruso es Ночь на Лысой горе, que suena a estornudo de oso, ¡flipa! Pues nada, colega, la noche es el rollo y la montaña es el escenario, sin más misterio, que yo no andaba pa' complicarme la vida con el nombre.La forma: un poema sinfónico, no una sonata
¡Joder, tío, que esto no es ni sonata ni rondó, ni leches en vinagre! Es un poema sinfónico, una de las primeras piezas rusas de ese palo, o sea, la música te va contando la movida de las brujas escena tras escena, como una peli sin pantalla. Mi versión de 1867 tenía cuatro partes, pero ojo, que la famosa de hoy es el apaño de Rimsky-Korsakov de 1886, dura unos 12 minutos y se cierra con un final chill, ¿a que mola? Ahora te destripo cada trozo uno a uno, a ver, peña, que viene lo bueno, ¡agárrate los machos!Sección 1: Las brujas llegan tarde y con prisas
¡Ojo, que arranco con la Asamblea de las Brujas, peña, y es un hormigueo de cuerdas que sube y sube, como si llegaran to' a la vez a la disco! Aquí el rollo es pura inquietud, colega: nada de melodía bonita pa' tararear, sino ráfagas y chillidos que te ponen el vello de punta, mazo de tela. El ambiente va de menos a más, tronco, y cada instrumento se suma al jaleo como el que se cuela en una boda sin invitación. Pues nada, tu truco es contar cuántos bichos nuevos se apuntan al lío, que acabas flipando en colores.Sección 2: Satán entra con más flow que un rapero
¡Vale, vale, que ahora asoma el Cortejo de Satán, y el ambiente cambia a lo bestia, tío, que de revoloteo pasamos a marcha de jefazo! Los metales pisan fuerte con un rollo oscuro y pesao, como un elefante con botas de montaña, ¡brutal! El ánimo se pone chulo y amenazante, ¿sabes?, y la orquesta te lo pinta a golpe de bombo y platillos que te hacen pirarte del sofá. A ver, aquí no busques ternura ni de coña, illo, que el jefe del tinglao viene a lucirse y punto.Sección 3: Misa negra y sin sacristán
¡Pilla sitio, peña, que llega la Misa Negra, y la música se vuelve una ceremonia chunga y solemne, nada de rezar bonito, ni de coña! Los vientos graves y el tam-tam sueltan un rollo torcío, como un coro de pesadilla que se ha equivocao de iglesia, ¡flipas! El humor cambia otra vez, colega: menos desfile y más ritual, con un aire de misterio que te pone el pelo como escarpias, mazo de intenso. Pues nada, tronco, aguanta el tipo, que lo gordo se está cocinando y el caldero ya echa humo, ¿vale?Sección 4: El Sabbath, desmadre sin carné
¡Hostia, el Sabbath, colega, que aquí se desata la juerga total y la orquesta gira como una lavadora con las brujas dentro! Las cuerdas rabian, los metales petan y el caos sube y sube hasta que no puedes ni parpadear, tío, de locos. Es el clímax de la movida, ¿sabes?, el momento en que todo suena a tope y sientes que el suelo tiembla bajo tus zapas. Y fíjate qué cruz, que Balakirev, mi mentor, me puso la partitura a parir y no quiso tocarla, ¡menudo plan, quillo!Sección 5: Amanece y las brujas se pirán a dormir
¡Shhh, tronco, baja el volumen del cuerpo, que la bruja-party se acaba y llega el final tranquilo, un cambio de rollo que te deja flipao! Suenan la campana tubular y el arpa con un aire de amanecer suave, y tira de la música del aria de Gritsko de The Fair at Sorochyntsi, mazo de paz después del caos. Ojo, que ese final tan chill es cosa de Rimsky-Korsakov, colega, porque yo palmé en 1881 y él montó su fantasía en 1886 con mi último apaño de la pieza, así que no me pongas medallas que no son mías. Y si te suena de Fantasia, la de 1940 con Stokowski y ese Chernobog con pintaza de cabra infernal, pues sí, illo, es la misma movida con una orquestación más cerca de la mía, ¡y pegá a un Ave Maria de Schubert, menudo contraste, de locos!Ahora te toca a ti, crack
¡Venga, dale al play de una vez, colega, y déjate tragar por la música como si te chupara un agujero de brujas! Mientras suena, ten en la sesera lo que te he contao: las cuerdas picajosas, el pisotón de los metales, la misa torcía y el desmadre del Sabbath, ¿vale? Y cuando llegue la calma del final, tronco, respira hondo, que te lo has ganao a pulso. ¡Ojalá te flipe mi Night on Bald Mountain tanto como me flipó a mí currármela, peña, de locos!---
¡Bueno, bueno, tronco, y hasta aquí la movida, que me ha quedao un cuerpo de brujo jubilao! ¿Qué tal, colega, te ha molao un rato currarte la guía de escucha de Night on Bald Mountain, o te has quedao chungo? Pues nada, peña, que aún queda mazo de tela por rascar de esta pieza, ¡y yo con ganas de seguir largando, illo! Hay rincones que ni te imaginas, tío, y ahí está lo bueno, que cuanto más escarbas más flipas. Así que dale ya a los enlaces de aquí abajo pa' seguir cotilleando Night on Bald Mountain, ¡venga, lánzate, que no muerde ni la escoba! Y si la noche se te hace corta, tronco, vuelve cuando quieras, que el aquelarre no cierra nunca.
