De aquelarre con Night on Bald Mountain de Mussorgsky
La guía de escucha
Night on Bald Mountain

Soy Modest Mussorgsky, y te doy la bienvenida a la guía de escucha de Night on Bald Mountain. Aquí vas a aprender a seguir una noche de brujas que yo imaginé con todo detalle, aunque nunca llegué a oírla sonar en una sala de conciertos. En esta web te enseñamos a reconocer nuestras piezas nada más oírlas, mis colegas compositores y yo, y para probarlo solo tienes que abrir el entrenamiento .
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Cómo escuchar esta pieza sin miedo a las brujas
Escúchala como una película sin imágenes, porque cada instrumento hace de personaje. Las cuerdas son el enjambre inquieto que lo llena todo, y las flautas y los oboes aportan los chillidos agudos que ponen la piel de gallina. Los trombones, la tuba y los timbales dan el peso oscuro, y el bombo y el tam-tam hacen que los golpes más fuertes retumben casi en el pecho. Fíjate también en el arpa y en la campana tubular, que añaden destellos de color entre tanta sombra.Por qué le puse ese nombre a la noche
Mi primer título, en 1867, fue St. John's Eve on Bald Mountain, porque quería contar una noche concreta y no una escena cualquiera. Lysa Hora es el nombre del monte cercano a Kiev donde ocurre la leyenda, y en ruso la pieza se llama Ночь на Лысой горе. Hoy la conoces como Night on Bald Mountain, y en inglés también como Night on the Bare Mountain, dos maneras de decir lo mismo. A mí me bastaba con el nombre para que quien lo oyera sintiera que algo raro iba a pasar en cuanto oscureciera.Un poema sinfónico con su propio guion
Es un poema sinfónico, una forma que sigue una historia en lugar de un esquema. En mi versión de 1867 esa historia tiene cuatro partes: Assembly of the Witches, Satan's Cortège, Black Mass y Sabbath. La que más se toca hoy es la de Rimsky-Korsakov, de 1886, que no es exactamente la mía y que añade un final sereno, así que usaremos esas cuatro escenas como mapa y la calma como despedida. Voy a recorrerlas una a una en los párrafos siguientes, así que ponte cómodo.Sección 1: Las brujas llegan y no piden permiso
Todo empieza con un remolino de cuerdas y vientos agudos que no te da ni un segundo para acomodarte en el asiento. El ambiente es de nerviosismo puro, con ráfagas rápidas y golpes de metal que parecen venir de todas partes. Aquí no hay una melodía que puedas tararear, sino la sensación de que algo se está reuniendo en la oscuridad. Fíjate en cómo todo crece poco a poco, porque es mi manera de avisarte de que lo peor aún no ha llegado.Sección 2: Un desfile con alfombra roja, pero de ceniza
Después la música cambia de peso, y los metales graves pasan al primer plano con un paso lento y amenazante. Es como si el enjambre de antes se hubiera puesto en fila para recibir a alguien importante, y ese alguien es Satanás. Escucha los trombones y la tuba, que llevan la voz grave mientras las cuerdas se retuercen a su alrededor. El ánimo pasa de la inquietud a la amenaza, y notas que el miedo ya no es un susto, sino una presencia.Sección 3: Una misa a la que nadie quiere ir
La tercera escena es la misa negra, y aquí la música se vuelve más solemne y más oscura. Presta atención a cómo la música baja el volumen y se vuelve más grave, como si contara los minutos de la ceremonia. El movimiento se frena, las melodías se arrastran y todo tiene algo de ritual torcido. Es una quietud tensa, de las que anuncian que algo está a punto de estallar.Sección 4: El sabbat, o cómo no dejar a nadie sentado
Y estalla el sabbat, la fiesta desatada, donde la orquesta entera gira cada vez más deprisa. Las cuerdas corren, los vientos chillan y los timbales y el bombo empujan hasta que parece que nadie sabe cómo parar. Quizá te suene de la película Fantasia, de Disney, de 1940, donde Leopold Stokowski preparó su propio arreglo y puso en el centro a Chernobog, el dios negro de los eslavos. Esa versión sigue la forma de Rimsky-Korsakov, pero con una orquestación más cercana a la mía.Sección 5: Se apagan las velas
El final tranquilo es idea de Rimsky-Korsakov, que lo construyó con música del aria de Gritsko de mi ópera La feria de Sorochyntsi. Después de tanto estruendo, esa calma te cae encima como una manta, y es lo que explica que muchos oyentes se queden con una sensación de alivio. Yo no llegué a oír nada de esto: Balakirev criticó con dureza mi partitura, se negó a dirigirla, la aparqué y morí en 1881 sin escucharla nunca. Cinco años después, en 1886, la versión de Rimsky-Korsakov tuvo un éxito inmediato y se convirtió en una favorita de los conciertos.Ahora te toca a ti, con el botón de play
Te invito a que vivas Night on Bald Mountain por ti mismo, sin más guía que tus oídos. Dale al play y déjate llevar por la música, sin miedo a perderte entre las brujas. Mientras suena, acuérdate de lo que hemos hablado, de las cuatro escenas y de esa calma final. Ojalá disfrutes de este viaje por mi noche en la Montaña Pelada tanto como lo disfruté yo al crearla.---
Hasta aquí llega mi guía para escuchar Night on Bald Mountain, y me quedo con la curiosidad de saber si has disfrutado descubriéndola. ¿Te ha gustado conocer cómo suena esta noche de brujas y cómo se va calmando hasta el final? Piensa que lo que has leído es solo una parte, porque esta música todavía guarda muchos rincones por explorar. Yo nunca llegué a oírla en vida, y quizá por eso me gusta imaginar que cada vez que alguien la escucha, la noche de la Montaña Pelada vuelve a empezar. Cuando la pongas de nuevo, fíjate en detalles que esta vez se te hayan escapado, porque casi siempre aparece alguno nuevo. Si te apetece seguir descubriendo, haz clic en los enlaces que tienes en la página y continúa explorando Night on Bald Mountain.
