¿Quién era Elise? Pistas sobre Für Elise de Beethoven
Entre bastidores
Bagatelle No. 25 in A minor, WoO 59 ("Für Elise")

Soy Beethoven, y esta es la historia de cómo llegó hasta ti Für Elise. Vas a descubrir cómo una pieza que yo nunca publiqué llegó a imprimirse en 1867, gracias a Ludwig Nohl y a un manuscrito que hoy nadie encuentra. Aquí, junto a mis compañeros de oficio, te enseño a reconocer nuestras piezas nada más sonar, y te animo a entrar en el entrenamiento .
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Un rondó de cinco partes
La pieza empieza con una melodía que, tras un primer desvío, vuelve a casa, y yo, que no soy precisamente un hombre de ceder, la dejo entrar sin protestar. Luego llega una tercera parte, otra vez en la menor, más grave y más inquieta, que suena casi a final de pieza. Con eso me queda un rondó de cinco partes, A-B-A-C-A, en el que la melodía conocida aparece tres veces y las otras dos son visitas pasajeras. Cuando por fin regresa por última vez, se marcha despacio, como ese invitado que dice «bueno, me voy» y todavía tarda un cuarto de hora en llegar a la puerta.Un corazón con mala puntería
Escribí esta pieza en abril de 1810, en una época en la que yo estaba enamorado de Therese Malfatti. No era un capricho pasajero, porque tenía la intención de casarme con ella. Therese me dijo que no, y yo me quedé con lo que mejor sé hacer cuando las cosas no salen como espero: sentarme al piano y escribir música. Por eso, cuando suena esta melodía tan tierna, a mí me cuesta no pensar en aquella primavera.Un estreno con cuarenta años de retraso
Yo morí en Viena en 1827 y la pieza seguía en un cajón, porque no se publicó mientras yo viví. Tuvo que ser un estudioso llamado Ludwig Nohl quien la sacara a la luz en 1867, en un libro suyo titulado Neue Briefe Beethovens. Allí apareció con un nombre bastante soso, «Clavierstück in A moll», que significa algo así como «pieza para piano en la menor». Es curioso que hoy la conozca medio mundo y que yo nunca la oyera convertida en una pieza famosa.El papel que se esfumó
El título de Für Elise se lo debemos a Nohl, que aseguró haber visto el manuscrito original con una dedicatoria. Según él, decía «Para Elise, el 27 de abril, en recuerdo de L. v. Bthvn.», aunque lo único que queda de esa frase es lo que él contó. El manuscrito desapareció después de que Nohl publicara la pieza, y nadie ha vuelto a verlo desde entonces. Así que el título es como una receta de la abuela de la que solo conservamos lo que nos contó un vecino: suena muy bien, pero no hay manera de comprobarla.¿Quién demonios es Elise?
Esta es la pregunta que más me hacen, y la respuesta sincera es que nadie lo sabe. Un investigador, Max Unger, pensó que Nohl leyó mal mi letra y que en realidad ponía «Para Therese», lo cual encajaría con mi enamoramiento de aquel año. Otro, Klaus Martin Kopitz, propone a la soprano Elisabeth Röckel, a quien en una carta de 1830 llamaban Elise. Y Rita Steblin apunta a Elise Barensfeld, una niña prodigio, aunque ella misma admite que es solo una suposición.Un piano más pequeño de lo que crees
Si tocas la pieza hoy en un piano moderno, ten en cuenta que yo no la pensé para tantas teclas. Su extensión es de unas dos octavas, justo lo que daban los teclados de mi época, y por eso suena tan recogida y tan íntima. Para entonces mi oído llevaba años estropeándose, desde 1798, y aun así yo seguía imaginando la música con una claridad que nadie podía quitarme. En el fondo, esa melodía tan sencilla es la prueba de que para escribir bonito no hacen falta muchas notas.Mis apuntes, mezclados con otros
Se conservan en la casa de Beethoven en Bonn unas hojas de borrador de la pieza, y lo más divertido es con quién comparten espacio. En el mismo papel hay una marcha y música que escribí para Egmont, así que mi cuaderno de entonces era un poco como una bolsa de la compra donde cabe de todo. Me gusta pensar que la delicada Für Elise nació apretujada entre dos obras de carácter muy distinto, sin ninguna pretensión de ser famosa. Yo estaba entonces en mi período medio, entre 1802 y 1812, y escribía a todas horas sin saber qué papelitos acabarían siendo los más queridos.Una bagatela con mucha historia
En mi lengua una bagatela es una pieza breve y ligera, y esta lleva el número 25 en mi lista de bagatelas, con el catálogo WoO 59. La indicación que le corresponde es poco moto, es decir, con un poco de movimiento, sin correr ni arrastrarse. Parece un asunto menor, y sin embargo ha dado más que hablar que muchas de mis obras gigantescas. Si quieres, tócala despacio alguna vez e intenta adivinar tú quién era Elise, porque yo me llevé el secreto a la tumba y no pienso ayudarte.---
¿Te ha gustado conocer la historia de Für Elise? Yo la escribí sin imaginar que, mucho después de mi muerte, tanta gente la tocaría en tantos pianos distintos. Cuando la oigo ahora, me hace gracia pensar que una pieza tan pequeña haya dado tantas vueltas y siga guardando su secreto. Nadie sabe con certeza quién fue Elise, y quizá sea mejor así, porque cada persona que escucha la melodía puede ponerle el rostro que quiera. Todavía quedan muchas cosas por descubrir de Für Elise, como los detalles de su forma, el piano para el que la imaginé o los distintos nombres que se han propuesto para esa misteriosa dedicataria. Si te apetece seguir explorando, pulsa en los enlaces que tienes aquí y sigue conociendo la pieza a tu ritmo. Yo te espero con gusto la próxima vez que quieras volver a escucharla.
