Cazando enigmas con Enigma Variations: Variation IX "Nimrod" de Elgar
Entre bastidores

Variations on an Original Theme, Op. 36

Elgar cuenta lo que hay entre bastidores de Enigma Variations: Variation IX "Nimrod"
Soy Edward Elgar, y esta es la historia de fondo de Enigma Variations: Variation IX "Nimrod". Te cuento cómo una conversación sobre Beethoven, en un momento en que yo dudaba de seguir componiendo, acabó dando forma a una de las páginas más hondas que he escrito. En este sitio mis compañeros y yo te enseñamos además a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que, cuando quieras,  ponte a prueba aquí .
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Una noche, un piano y ninguna pretensión

Te sitúo en la noche del 21 de octubre de 1898: yo acababa de pasar el día dando clases y solo quería sentarme al piano sin que nadie me pidiera nada. Era en buena parte autodidacta, no tenía mecenas que me allanaran el camino y pagaba las facturas dando lecciones de violín. Aquella noche me puse a improvisar, más por desahogo que por plan. Mi mujer, Alice, se fijó en una melodía que yo tocaba, y yo me puse a darle vueltas hasta que de ella salió toda la obra.

Alice, la primera oyente

Alice me apoyaba en lo artístico y en lo práctico, y te aseguro que un compositor necesita las dos cosas a partes iguales. Alice estuvo a mi lado mientras la obra tomaba forma. Ese mismo mes de octubre se estrenó mi cantata Caractacus en el Leeds Festival, así que andaba con la cabeza en dos sitios a la vez. Quizá por eso las variaciones se me fueron llenando de gente querida.

Mis amigos, retratados en secreto

Dediqué la obra «a mis amigos aquí retratados», porque cada variación pinta a un amigo mío o a un grupo de amigos. La palabra «Enigma» la escribió Jaeger sobre el tema inicial mientras se preparaba la partitura, de modo que se refiere al tema y no a la obra entera. Qué enigma se esconde detrás de ese tema no se ha averiguado nunca, y yo no di por buena ninguna de las soluciones que me propusieron en vida. Hay quien sostiene que el tema oculto es el movimiento lento de la Pathétique, pero eso sigue sin demostrarse.

Un amigo que decía lo que pensaba

Conocí a August Jaeger a finales de 1897, cuando él ya trabajaba en Novello & Co. desde 1890 y acabaría dirigiendo su oficina de edición. Nos escribimos durante once años, y esas cartas las reunió Percy M. Young en un libro titulado «Letters to Nimrod». Si quieres saber cómo era nuestra amistad, ahí lo tienes: afecto, discusiones y mucha música de por medio. Yo lo llamaba «crítico severo», y lo decía con cariño, porque a un compositor le conviene tener cerca a alguien que no le regale los oídos.

El final que se quedó corto

Los consejos de Jaeger me llevaron a rehacer varios pasajes del final de las variaciones. Después del estreno opinó que ese final era demasiado breve, y tenía razón, así que lo amplié. La versión revisada se oyó por primera vez en el Worcester Three Choirs Festival, en septiembre de 1899, y esa vez dirigí yo. Fíjate qué curioso: el amigo al que dediqué la variación más recogida de todas fue también quien más me empujó a que el final sonara a lo grande.

De la mesa de trabajo al escenario

La partitura estaba completamente orquestada a mediados de febrero de 1899, aunque las fuentes no se ponen de acuerdo en el día exacto. El estreno fue el 19 de junio de 1899 en el St James's Hall de Londres, bajo la batuta de Hans Richter. Yo seguí aquello con la ansiedad de cualquier compositor en un estreno. Aquella noche mis amigos retratados sonaron por primera vez ante el público.

Una orquesta que aprende a susurrar

Para esta música reuní una orquesta completa: maderas, cuatro trompas, trompetas, trombones, tuba, percusión, un órgano opcional y, sobre todo, las cuerdas. Lo curioso es que en «Nimrod» las cuerdas llevan el peso y el resto va entrando con paciencia. Las cuerdas llevan el peso de la melodía y el resto entra poco a poco, como quien se suma a una conversación sin querer interrumpir. Cuando por fin suena toda la orquesta, la emoción ya llega acumulada y no hace falta empujarla.

Una palabra que no llegó a la partitura

En 1899 se publicó también un arreglo para piano, igual que la partitura de orquesta, en Novello & Co. En un boceto y en ese arreglo para piano aparece la indicación «nobilmente», que significa algo así como «con nobleza». Sin embargo, esa palabra no figura en la partitura orquestal publicada, y no me preguntes por qué, porque no te lo sabría decir. Aun así, el carácter noble se oye igualmente en la música.

Una música para despedirse

La Filarmónica de Berlín tocó la obra por primera vez el 3 de febrero de 1908, con Arthur Nikisch al frente. Con los años, «Nimrod» se ha convertido en una de las músicas que más suenan en funerales y actos de recuerdo. Cada año se toca en el Cenotafio de Whitehall durante el Servicio Nacional del Recuerdo, y allí nunca falta. A mí me sorprende, porque nació como una conversación entre dos amigos, y hoy sirve para que mucha gente se despida de los suyos.

Un lugar que sigue vacío

August Jaeger murió el 18 de mayo de 1909, con cuarenta y nueve años, y su ausencia me dolió más de lo que pensaba. Escribí más tarde que su lugar «ha sido ocupado, pero nunca llenado». En 1912 cité «Nimrod» en mi obra coral The Music Makers, como quien deja una puerta entornada para un amigo que ya no está. Si esa melodía te hace pensar en alguien a quien echas de menos, entonces hace exactamente lo que yo quería.
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Y hasta aquí llega la historia de «Nimrod», que empezó con una noche de improvisación al piano y acabó convertida en una de las páginas más queridas que he escrito. Al mirar atrás, me conmueve pensar que todo nació de una conversación entre dos amigos, de un ánimo que estaba por los suelos y de alguien que supo decir la palabra justa en el momento justo. ¿Te ha gustado conocer la historia de Enigma Variations: Variation IX "Nimrod"? Todavía quedan muchas cosas por descubrir de esta pieza, desde los detalles de su música hasta los misterios que rodean a la obra entera, y algunos de ellos siguen sin respuesta. Si te apetece seguir explorando Enigma Variations: Variation IX "Nimrod", haz clic en los enlaces que tienes aquí al lado y deja que la música te lleve un poco más lejos. Y la próxima vez que la escuches, quizá la oigas de otra manera, con la calma de quien sabe que detrás de cada nota hay un amigo.