Cazando enigmas con Enigma Variations: Variation IX "Nimrod" de Elgar
La guía de escucha
Variations on an Original Theme, Op. 36

Soy Edward Elgar, y te doy la bienvenida a la guía de escucha de Enigma Variations: Variation IX "Nimrod". Aquí aprenderás a seguir este Adagio, que cada año suena en el Cenotafio de Whitehall durante el Servicio Nacional del Recuerdo, y a entender por qué llega tan hondo. Cuando termines, pásate por el entrenamiento : en este sitio mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas nada más oírlas, y seguro que te animas.
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Cómo escuchar sin saber nada de música
Te propongo que no busques nada complicado y que sigas una sola cosa: la melodía, como quien sigue a un amigo entre la gente. Al principio la llevan las cuerdas, que suenan como una respiración larga y compartida por muchas personas a la vez. Más adelante se suman las maderas, los metales y los timbales, y entonces notarás que el sonido se ensancha y se vuelve más cálido. Tú fíjate solo en cuándo la música sube y cuándo baja, porque en esa respiración está casi toda la historia.Un apodo con segunda intención
A esta variación le puse el nombre de Nimrod por mi amigo August Jaeger, porque en alemán Jäger significa «cazador». Nos conocimos a finales de 1897 y durante once años nos escribimos tantas cartas que Percy M. Young las reunió después en «Letters to Nimrod». Jaeger era lo que yo llamaba un crítico severo, y sus consejos me llevaron a rehacer pasajes del final de la obra. Por eso el título no pretende retratar cómo era él, sino recordar una conversación que tuvimos, y esa es la historia que cuenta la música sin una sola palabra.La forma: una sola ola larga
«Nimrod» es una variación dentro de unas Variations on an Original Theme, Op. 36, y tiene su propia forma. Al final la concebí como una sola ola larga, con un Adagio que la mantiene siempre despacio y sin sobresaltos. Si quieres un mapa, te propongo cuatro tramos: un murmullo inicial, una subida paciente, una cima y un regreso a la calma. Los recorremos uno por uno enseguida, y te aviso de que ninguno tiene prisa por llegar.Sección 1: El murmullo inicial
La pieza arranca con un sonido tan bajo que casi parece que alguien hable en la habitación de al lado. El pulso es lento y se mantiene así desde el primer compás, y las cuerdas cantan frases cortas que se apoyan unas en otras. El ánimo es el de alguien que baja la voz para decir algo importante. Aquí no pasa nada espectacular, y justo por eso conviene que te acomodes y escuches con calma.Sección 2: La subida sin prisas
Poco a poco la melodía se anima a dar un paso más, y luego otro, como quien sube una escalera larga sin mirar el reloj. El tempo sigue siendo lento, pero el sonido se llena porque entran más instrumentos y cada frase aguanta un poco más que la anterior. La armonía se va abriendo, y esa sensación de horizonte que se ensancha es lo que hace que el ánimo pase de la reserva a la esperanza. Si te descubres conteniendo la respiración, es que la música está haciendo bien su trabajo.Sección 3: La cima
Aquí llega el momento más intenso, con las cuerdas en lo más alto y los metales y los timbales acompañándolas con firmeza. Aunque la fuerza sea mayor, el tempo no se acelera, y esa serenidad es lo que da tanta dignidad a la cima. El ánimo ya no es el de una confidencia, sino el de una emoción que por fin se atreve a decirse en voz alta. Es el punto al que lleva todo lo anterior, y si te emocionas no hace falta que lo disimules.Sección 4: El regreso a la calma
Después de la cima, la música no se corta de golpe, sino que va soltando la tensión como quien deja con cuidado algo muy valioso sobre la mesa. El sonido se aquieta y se queda de nuevo en un susurro, como si volviera al punto del que había salido, pero algo más sereno. Quizá por esa despedida tan tranquila se toca tanto en funerales y homenajes, y cada año suena en el Cenotafio de Whitehall durante el Servicio Nacional del Recuerdo. Yo mismo la recordé en 1912, cuando cité «Nimrod» en mi obra coral The Music Makers.Ahora te toca a ti
Ya solo falta que la escuches tú: pulsa el botón de reproducir y deja que la música te envuelva sin más. Mientras suena, quizá te ayude recordar el murmullo del principio, la subida, la cima y la calma final. La obra se estrenó el 19 de junio de 1899 en el St James's Hall de Londres, con Hans Richter dirigiendo, y desde entonces sigue encontrando oyentes que no saben nada de música y la sienten igual. Espero que este viaje por mi «Nimrod» te emocione tanto como me emocionó a mí escribirlo.---
Y hasta aquí llega nuestro paseo por «Nimrod», una música que escribí pensando en un amigo que me tendió la mano cuando más lo necesitaba. ¿Has disfrutado descubriendo esta guía de escucha de Enigma Variations: Variation IX "Nimrod"? Ojalá la próxima vez que suene esa melodía lenta, que casi no se atreve a empezar, la reconozcas como a alguien conocido y notes cómo respira. Todavía quedan muchos rincones por explorar en Enigma Variations: Variation IX "Nimrod", desde las historias que se esconden detrás de cada nota hasta las formas distintas de escucharla. Te invito a hacer clic en los enlaces que tienes a tu disposición para seguir explorando Enigma Variations: Variation IX "Nimrod" a tu ritmo. Una pieza como esta nunca se agota del todo, y cada vez que vuelves a ella te dice algo un poco distinto.
