Vestida de blanco con el Bridal Chorus de Wagner
Entre bastidores
Treulich geführt, WWV 75

Hola, soy Wagner y hoy quiero contarte la historia detrás de mi Bridal Chorus. Aquí vas a descubrir por qué esta marcha tan famosa de mi ópera Lohengrin en realidad acompaña a un matrimonio que está a punto de romperse para siempre. Si te apetece aprender a reconocer nuestras piezas nada más escucharlas, en esta web mis colegas compositores y yo te invitamos a empezar el entrenamiento .
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Una melodía de boda que no nació para el altar
Seguramente habrás escuchado mi Bridal Chorus en más de una boda justo cuando la novia entra en la iglesia del brazo de su padrino. Lo gracioso es que yo no lo compuse para caminar hacia el altar, sino para abrir el tercer acto de mi ópera Lohengrin, cuando la ceremonia ya ha terminado. En mi historia, el cortejo acompaña a los recién casados, Elsa y Lohengrin, hasta la habitación nupcial bajo el título original de Treulich geführt. Es como si todo el mundo usara la música de los postres para servir el aperitivo, aunque reconozco que les queda muy solemne.El matrimonio más breve de la ópera
Además, si las parejas supieran cómo acaba esa noche de bodas en el teatro, quizá se lo pensarían dos veces antes de elegir mi música. Apenas se quedan solos en esa misma escena, Elsa rompe su promesa y le hace a Lohengrin la única pregunta prohibida sobre su nombre y su origen. Por culpa de esa curiosidad, el matrimonio se rompe al instante y para siempre, antes siquiera de que puedan deshacer las maletas. Como modelo de felicidad conyugal duradera, mi coro tiene el mismo éxito que un paraguas roto en plena tormenta.Escribiendo sobre bodas por mi cuenta
Yo escribí tanto el libreto como la música de toda la ópera entre 1845 y 1848, mientras trabajaba como maestro de capilla de la corte en Dresde. Nadie me encargó la obra, ni un rey ni un teatro, así que tuve total libertad para hacer las cosas a mi manera desde la primera nota hasta la última. En lugar de una pieza para órgano solista, que es como suele sonar hoy en las iglesias, la pensé para una gran orquesta romántica, instrumentos en escena y un coro mixto completo. Las sopranos, contraltos, tenores y bajos cantan con un movimiento moderado, sin prisa pero sin pausa, acompañando el paseo de los novios.De maestro de capilla a fugitivo
El problema fue que, mientras preparaba la ópera, me metí de lleno en la política de izquierdas más radical de aquel momento. En mayo de 1849 participé en el levantamiento de Dresde, una aventura que terminó bastante mal para los que estábamos en las barricadas. Por supuesto, el teatro canceló de inmediato el estreno que teníamos planeado y la policía dictó una orden de arresto contra mí. Tuve que hacer el equipaje a toda prisa y huir al exilio en Zúrich, cambiando la comodidad de la corte por la vida de fugitivo en Suiza.Un estreno desde la barrera
Como yo no podía poner un pie en Alemania sin acabar en el calabozo, mi buen amigo Franz Liszt salió al rescate para que la música no se quedara guardada en un cajón. Él mismo dirigió el estreno mundial en Weimar el 28 de agosto de 1850, eligiendo ese día tan señalado para celebrar el cumpleaños de Johann Wolfgang von Goethe. Me contaron que aquella primera función tuvo unos cuantos puntos flojos tanto en el canto como en la puesta en escena, algo normal con una obra tan exigente. Yo me quedé en Suiza tirándome de los pelos por no poder escucharla y tardé once años en ver mi ópera completa sobre un escenario, hasta que por fin lo logré en Viena en 1861.Éxito en papel y en toda Europa
A pesar de esos tropiezos iniciales en Weimar, la ópera y sus fragmentos empezaron a ganar una fama enorme por toda Europa durante la década de 1850. Un año después del estreno, en 1851, la editorial Breitkopf & Härtel publicó en Leipzig la primera partitura vocal, que había preparado mi colega Theodor Uhlig. En 1852 salió a la calle la partitura orquestal completa, lo que permitió que muchos más teatros y músicos pudieran estudiarla y tocarla. Ver que mi música viajaba libremente por lugares que yo tenía prohibido pisar tenía su punto de ironía, como si mis notas tuvieran mejor pasaporte que yo.Una boda real lo cambia todo
El salto definitivo de los teatros de ópera a las ceremonias de boda de verdad ocurrió el 25 de enero de 1858 gracias a la realeza. Aquel día, la princesa Victoria eligió mi coro para su boda con el príncipe Federico Guillermo de Prusia, marcando una moda que dura hasta hoy. En cuanto la alta sociedad vio que mi música servía para una boda real, todo el mundo quiso sentirse como un príncipe camino del altar. En los países de habla inglesa hasta le pusieron apodos como Wedding March o Here Comes the Bride, este último sacado de parodias populares que le pusieron letra nueva a mi melodía.Que no me confundan con el otro
Por cierto, con tanto nombre parecido, mucha gente todavía confunde mi coro con la famosa Wedding March de Felix Mendelssohn, que forma parte de su música para A Midsummer Night's Dream. Son dos piezas completamente distintas y cada una se ha quedado con su propio turno dentro del protocolo de las bodas modernas. La mía suele sonar al principio para recibir a la novia con calma, mientras que la de Mendelssohn se reserva casi siempre para la salida triunfal de los recién casados. Digamos que yo me encargo de abrir la puerta con elegancia y él se ocupa de lanzar el confeti cuando termina la ceremonia.---
¿Te ha gustado descubrir la historia que se esconde detrás de mi Bridal Chorus? Todavía quedan varios detalles de esta pieza que merece la pena conocer con calma. Si te apetece seguir escuchando y aprendiendo sobre mi Bridal Chorus, solo tienes que hacer clic en los enlaces que tienes aquí mismo.
