Sin pegar ojo con las Goldberg Variations de Bach
Variation 30 (Quodlibet)
Goldberg Variations, BWV 988

Soy Johann Sebastian Bach, y ahora te explico la Variation 30 (Quodlibet), la última de las treinta variaciones de mis Goldberg Variations. Vas a oír dos canciones populares, «Kraut und Rüben» e «Ich bin solang nicht bei dir g'west», mezcladas con mucho humor justo donde el patrón esperaba un canon. En esta web también te enseñamos, mis colegas compositores y yo, a reconocer nuestras piezas nada más oírlas, y para comprobarlo puedes abrir el entrenamiento .
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Cómo escuchar una fiesta de canciones
Para escuchar la Variation 30, la última de las treinta, no necesitas saber de música: te basta con tener buen oído para las canciones que se tararean sin darse cuenta. La escribí para teclado, y la portada de la edición pide un clavecín de dos teclados, aunque hoy se toca mucho al piano y suena estupendamente. Presta atención a dos cosas a la vez: abajo, el bajo que ya conoces del aria, que sigue su camino de siempre, y encima, melodías que te sonarán a algo cantado entre amigos. Si te cuesta separarlas, agárrate al bajo como quien se agarra a la barandilla de una escalera, y deja que las canciones entren y salgan a su aire.Por qué le puse un nombre tan de sobremesa
Llamé Quodlibet a esta variación porque eso es justo lo que hace un quodlibet: juntar canciones populares, sonando a la vez o una detrás de otra. Yo elegí dos melodías de la gente, «Kraut und Rüben» e «Ich bin solang nicht bei dir g'west», y nunca apunté de dónde las había sacado. Además, en el lugar donde mi plan pedía un canon a la décima, después de esos cánones que van subiendo desde el unísono de la variación 3 hasta la novena de la 27, preferí colocar una broma. Tras tanta voz perseguida con tanta exactitud, me pareció que la obra se merecía acabar con una sonrisa antes de regresar al aria.Una mezcla con buenos modales
Esta pieza es una variación más sobre el bajo y los acordes del aria, no sobre su melodía. Lo que cambia es lo que cuelga encima: en vez de una melodía mía, pongo canciones que ya andaban por ahí, como invitados que llegan a una casa con la mesa puesta. Para que puedas seguirla, te la cuento en cuatro momentos: la llegada, la primera canción, el cruce de las dos melodías y la despedida hacia el aria. Ahora los recorro uno por uno, y verás que, aunque sea una mezcla, tiene su orden.Sección 1: Llamando a la puerta con el bajo de siempre
La variación arranca apoyada en el bajo y los acordes del aria, así que, si has oído la obra desde el principio, notarás que pisas terreno conocido. El ambiente, eso sí, ya no es el de la ternura exacta de los cánones: suena más ligero, más de casa y de buena compañía. No busques aquí un cambio dramático de aire, porque la gracia está en que todo avanza con naturalidad y, de repente, asoma una canción. Mi consejo es que sonrías desde el primer momento, porque esa sonrisa es la señal de que has entendido la broma.Sección 2: Entra la primera canción y todos fingen que no pasa nada
Aquí se cuela una de las dos melodías populares, y la reconocerás porque suena sencilla y cantable, muy lejos de los adornos del aria. No voy a decirte cuál es cuál en cada momento, porque lo bonito es que las descubras tú con tus propios oídos. El ánimo se vuelve simpático y un poco de corro, y el contraste resulta delicioso: es como si en plena catedral alguien se pusiera a tararear una canción de la calle. Por debajo, mientras tanto, el bajo sigue serio y tranquilo, y esa seriedad es lo que hace tan divertida la escena.Sección 3: Las canciones se cruzan en el pasillo
Llega el verdadero juego del quodlibet: las dos melodías se encuentran y se mezclan, a veces una detrás de otra y a veces las dos a la vez. Es el momento más animado de la variación, con esa sensación de reunión donde todos hablan sin llegar a pisarse. Lo admirable es que encajan, y encajan porque las dos pueden descansar sobre el mismo bajo y los mismos acordes. Si consigues oír las dos canciones a un tiempo, tu oído habrá hecho lo mismo que hice yo al escribirlas.Sección 4: El último brindis antes del aria
Hacia el final la fiesta se serena, y se nota que la música se prepara para algo que viene después. Esta es la última variación, y lo que le sigue es el aria da capo, es decir, el aria del principio que vuelve a sonar. Por eso me gustaba que terminara con humor: así el regreso al aria llega con el ánimo ligero, después de treinta variaciones de todo tipo. Cuando oigas de nuevo esa melodía tan adornada, será la misma de antes, pero tú ya no la escucharás con los mismos oídos.Ahora te toca a ti, pulsa el botón
Ahora te invito a vivir la Variation 30 por tu cuenta: dale al play y déjate llevar por la música. Mientras suena, acuérdate de lo que hemos hablado: el bajo que sostiene todo, las dos canciones y ese momento en que se cruzan. No hace falta que lo captes todo a la primera, porque lo importante es que te lo pases bien. Ojalá el recorrido por mi Variation 30 te emocione tanto como me emocionó a mí componerla.---
¿Te ha gustado conocer la guía de escucha de la Variation 30 (Quodlibet) de mis Goldberg Variations? Yo espero que ahora oigas ese final con otros oídos, como quien reconoce una cancioncilla popular en medio de una obra tan rigurosa. Después de tantas variaciones y cánones, me gusta cerrar con una sonrisa antes de que el aria vuelva a casa. Pero todavía queda mucho por descubrir en mis Goldberg Variations, porque cada rincón de la obra guarda algo que merece una segunda escucha. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes aquí al lado y deja que la música te lleve a donde quiera.
