Un drama muy sentido en la Piano Sonata No. 8 in C minor, Op. 13, "Pathétique" de Beethoven
II. Adagio cantabile

Piano Sonata No. 8 in C minor, Op. 13

Beethoven presenta una guía de escucha de II. Adagio cantabile, de Piano Sonata No. 8 in C minor, Op. 13, "Pathétique"
Soy Beethoven, y ahora voy a contarte cómo es el II. Adagio cantabile de mi Sonata "Pathétique". Vas a oír una melodía serena en la bemol mayor que vuelve tres veces, y verás cómo entre una y otra aparecen episodios más sombríos que la hacen brillar todavía más. Si quieres saber cuánto sabes, mis colegas de composición y yo te enseñamos en esta web a reconocer nuestras obras al oírlas, y puedes  ponerte a prueba aquí  cuando quieras.
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Un piano, cinco minutos y ningún diploma

Para escuchar este Adagio cantabile no necesitas saber nada de música, porque lo toca un solo piano y dura unos cinco minutos. Con la mano derecha canto la melodía, y con la izquierda le pongo debajo un acompañamiento suave, como una alfombra que le deja pasar sin hacer ruido. Tú solo tienes que seguir esa melodía con el oído, igual que seguirías a alguien que te cuenta algo en voz baja. Fíjate sobre todo en cuándo vuelve, porque esa vuelta es lo que da forma a todo el movimiento.

Un título que es casi una petición

Puse Adagio cantabile porque quería decirle al pianista dos cosas a la vez. Adagio quiere decir despacio, sin prisa, y cantabile significa que la melodía tiene que cantar, como si el piano tuviera voz. No es poca exigencia, porque en el piano el sonido empieza a apagarse en cuanto pulsas la tecla, y hacerlo cantar pide mucho cuidado. Después del Grave y del Allegro agitado del primer movimiento, esas dos palabras funcionan como una invitación a respirar.

Un estribillo que siempre vuelve a casa

Para este movimiento elegí un rondó sencillo y no una forma sonata como la del primero. Un rondó es como el estribillo de una canción, que regresa una y otra vez, y entre una vuelta y otra se cuelan pasajes distintos que llamamos episodios. Aquí la melodía cantabile aparece tres veces, y los dos episodios se mueven entre fa menor y mi bemol mayor el primero, y entre la bemol menor y mi mayor el segundo. Te lo cuento en cinco paradas, tres con la melodía y dos con los episodios, y en cada una te diré qué escuchar.

Sección 1: La melodía se presenta con buenos modales

Empiezo en la bemol mayor con la melodía principal, cálida y tranquila, que canta en la mano derecha mientras la izquierda la acompaña con un balanceo suave. Esta es la melodía que debes guardarte en la memoria, porque va a volver y no hace falta más que tararearla un poco para reconocerla después. No hay ninguna urgencia, y cada frase parece tomar aire antes de dar paso a la siguiente. Si el primer movimiento te dejó el pulso acelerado, aquí es donde te lo va bajando poco a poco.

Sección 2: Pasa una nube por el salón

Llega el primer episodio y el ánimo cambia, porque la música se va a fa menor y se vuelve más sombría e inquieta. Más adelante se abre hacia mi bemol mayor, y con él regresa una claridad que hace que la sombra de antes se note todavía más. La melodía que acabas de aprender se queda aparcada, y por un rato ya no es ella quien manda. Es lo que ocurre en una tarde tranquila cuando una nube tapa el sol un momento y la luz de la habitación cambia.

Sección 3: Reencuentro con un viejo conocido

Vuelve la melodía en la bemol mayor, y ahora ya la reconoces, que es un placer parecido al de ver una cara familiar en una estación llena de gente. Es la segunda vez que la oyes, y suena distinta, porque llega justo después del episodio sombrío y la calma se agradece más. Aunque la melodía sea la misma, tú ya no la escuchas igual que al principio, y eso es parte de lo que quiero que notes. Aprovecha este momento para descansar el oído, porque el siguiente viaje te lleva más lejos.

Sección 4: Un paseo más largo de lo previsto

El segundo episodio me lleva a la bemol menor, y más tarde a mi mayor, que están bastante más alejados de casa que los tonos del primer episodio. Notarás que el color de la música cambia de golpe, primero más oscuro y después más brillante, como si se abriera otra puerta en un pasillo. Aquí la melodía cantabile sigue ausente, y por eso este pasaje es el que más lejos te deja de lo conocido. Aguanta con paciencia este tramo, porque la vuelta a casa que viene a continuación es el mejor premio.

Sección 5: Los zapatos fuera y la melodía otra vez

La melodía aparece por tercera vez, otra vez en la bemol mayor, y después de los dos episodios suena como llegar a casa y quitarte los zapatos. Ya la has oído tres veces, y a estas alturas casi la cantas conmigo mientras suena. Gustó tanto que un programa de radio estadounidense, Adventures in Good Music, la usó como sintonía desde 1970 hasta 2007, así que mucha gente la ha llevado en la cabeza durante décadas. Quédate con ella hasta el último sonido, porque aquí es donde todo lo que has oído en el movimiento cobra sentido.

Ahora te toca a ti

Ya solo te falta darle al play y dejar que el Adagio cantabile te vaya envolviendo. Mientras suena, ten a mano lo que hemos hablado: la melodía que canta, los dos episodios que se alejan y las tres veces que vuelve. No hace falta que pienses en nada de esto a cada instante, basta con que lo recuerdes cuando algo te suene conocido. Ojalá disfrutes de este recorrido por mi Adagio cantabile tanto como lo disfruté yo cuando lo escribí.
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¿Te ha gustado conocer esta guía de escucha del II. Adagio cantabile de la Sonata para piano n.º 8 en do menor, Op. 13, "Pathétique"? Ojalá ahora, cuando vuelva esa melodía tranquila en la bemol mayor, la oigas como una vieja conocida que te espera después del tumulto del primer movimiento. Todavía quedan muchas cosas por descubrir en esta sonata, desde el Grave que abre la obra hasta el Rondo final, que recuerda la melodía de este mismo Adagio. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes a tu disposición y sigue paseando por la "Pathétique" a tu ritmo. Yo la escribí para que te conmoviera, y creo que escucharla con calma es la mejor manera de comprobarlo.