Un drama muy sentido en la Piano Sonata No. 8 in C minor, Op. 13, "Pathétique" de Beethoven
III. Rondo: Allegro

Piano Sonata No. 8 in C minor, Op. 13

Beethoven presenta una guía de escucha de III. Rondo: Allegro, de Piano Sonata No. 8 in C minor, Op. 13, "Pathétique"
Soy Beethoven, y ahora voy a explicarte el III. Rondo: Allegro, el movimiento que pone el final a mi Sonata "Pathétique". Vas a oír cómo el tema principal, en do menor, recuerda al segundo tema del primer movimiento, y por eso este final suena a regreso a casa. Cuando termines de escuchar,  haz la prueba del entrenamiento : en esta web mis colegas de composición y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras nada más oírlas.
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Un piano, dos manos y ninguna excusa

Para escuchar este final solo necesitas un piano, que es el único instrumento que suena de principio a fin. La mano derecha lleva casi siempre la melodía y la izquierda le da el impulso desde abajo, como quien empuja un columpio para que no se pare. Presta atención a los acentos secos, los sforzandi, que caen aquí y allá como pequeños golpes sobre la mesa y le dan al movimiento su carácter enérgico. Y quédate con el tema principal, que recuerda al segundo tema del primer movimiento y que va a volver varias veces, así que conviene que lo reconozcas.

Por qué lo llamé Rondo, que no es lo mismo que carrusel

Llamé Rondo a este movimiento porque la idea central es muy sencilla: un tema regresa una y otra vez, y entre regreso y regreso sale a dar una vuelta. Allegro es la indicación de tempo, y significa animado, vivo, con ganas de seguir adelante. Quería que el final tuviera ese paso ligero que no se detiene a mirar atrás. Aun así, el movimiento recuerda la melodía del Adagio cantabile, y eso hace que los tres movimientos queden unidos entre sí.

Ni rondo corriente ni sonata de manual

Elegir la forma de este final fue casi una pequeña aventura, porque no me conformaba con un rondo cualquiera. Lo que escribí se llama rondo-sonata: el tema principal vuelve como en un rondo, pero con la ambición y el desarrollo de una forma sonata. Todo sucede en do menor, con tres episodios que se alejan hacia mi bemol mayor, la bemol mayor y do mayor. Te los cuento uno por uno en los párrafos siguientes, para que sepas siempre en qué parte del camino estás.

Sección 1: El tema se presenta sin pedir permiso

Todo empieza en do menor, con el tema principal, que canta una melodía fluida y un poco inquieta. Si has oído el segundo tema del primer movimiento, notarás un aire de familia, como si me hubiera acordado de él por el camino. El ritmo avanza a buen paso, con dos pulsos largos por compás que le dan un impulso constante. Quédate con esta melodía, porque es la protagonista y volverá a aparecer más veces de las que esperas.

Sección 2: Primera ventana abierta, en mi bemol mayor

Después del tema principal llega el primer episodio, y con él cambia la tonalidad a mi bemol mayor. El ánimo se aclara de golpe: lo que antes era inquietud pasa a ser una melodía más luminosa y desahogada. El tempo sigue siendo el mismo Allegro, pero la música suena como si hubiera salido de una habitación oscura a la luz del día. Disfrútalo, porque es un respiro corto y yo ya tengo preparado el regreso a casa.

Sección 3: Vuelvo a casa, aunque me reconozcas

El tema principal regresa en do menor y la sombra vuelve con él. Es un reencuentro que ya esperabas, pero que sigue teniendo fuerza porque llega justo después del episodio más claro. Fíjate en cómo los acentos fuertes recuperan su sitio y devuelven la música a su carácter decidido. Aquí empiezas a entender cómo funciona un rondo: lo conocido y lo nuevo se turnan, y cada vuelta se siente un poco distinta.

Sección 4: Un rincón tranquilo en la bemol mayor

El segundo episodio se traslada a la bemol mayor, la misma tonalidad del Adagio cantabile. La música se vuelve más cálida y más cantada, con menos prisa y menos empujones que en el resto del movimiento. Es la parte donde mejor puedes percibir lo mucho que se parecen estas melodías a una voz que canta. No te acomodes demasiado, porque el tema principal ya está esperando su turno.

Sección 5: El tema pregunta si lo echabas de menos

El tema principal regresa otra vez, de nuevo en do menor, y ya se siente como alguien a quien conoces bien. A estas alturas puedes anticipar su melodía antes de que termine de sonar, y eso forma parte del placer de un rondo. Los sforzandi siguen marcando el carácter firme del movimiento, sin dejar que el oyente se duerma. Lo que viene a continuación es el último desvío, y es el más distinto de todos.

Sección 6: Do mayor, la luz más clara

El tercer episodio llega en do mayor, y la tonalidad mayor cambia por completo el color de la música. Después de tanto do menor, escuchar este mismo centro tonal en versión luminosa produce un efecto de claridad inesperada. El tempo sigue siendo Allegro, pero el ánimo es más abierto, como si por fin hubiera salido el sol. Dura lo justo para que lo disfrutes, porque la historia todavía no ha terminado.

Sección 7: El tema vuelve por última vez

Al final regresa el tema principal, y con él la energía y la determinación del comienzo. Ya conoces su melodía, así que ahora puedes concentrarte en los acentos, en las manos que se persiguen y en la urgencia que sube hacia el cierre. Todo lo que has oído, las ventanas abiertas, los rincones tranquilos y los regresos, se junta en estos últimos compases. Es un final con carácter, que cierra la sonata sin pedir disculpas.

Ahora te toca a ti, y el piano ya está listo

Te invito a escuchar este Rondo: Allegro por tu cuenta, y lo único que tienes que hacer es pulsar el botón de reproducción. Déjate llevar por la música y, mientras suena, acuérdate de lo que hemos comentado: el tema que vuelve, los episodios y los acentos fuertes. Si reconoces el tema principal cada vez que regrese, habrás entendido la mitad del secreto. Espero que el viaje te emocione tanto como me emocionó a mí escribirlo.
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Soy Beethoven, y me gustaría saber si has disfrutado conociendo la guía de escucha del III. Rondo: Allegro de mi Sonata para piano n.º 8 en do menor, Op. 13, "Pathétique". ¿Te ha gustado recorrerla conmigo? Este final avanza con acentos fuertes y con un tema que recuerda a otros de la sonata, y creo que con cada escucha se descubre algo que antes se te había pasado. Fíjate en que, si vuelves a oírlo después de pensar en todo el conjunto, el movimiento ya no suena como una despedida aislada, sino como el cierre natural de un viaje que empezó muy despacio. Y aún quedan muchas cosas por descubrir en esta sonata, porque cada uno de sus tres movimientos tiene su propio carácter y sus pequeñas sorpresas. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes a tu alcance y sigue conociendo la Sonata para piano n.º 8 en do menor, Op. 13, "Pathétique". Yo te espero en la próxima escucha.