Una noche tranquila con el Nocturne in E flat major de Chopin
La guía de escucha
Nocturne in E-flat major, Op. 9 No. 2

Me llamo Chopin y te doy la bienvenida a la guía de escucha de mi Nocturne in E flat major. Aprenderás a notar ese momento cercano al final, marcado senza tempo, en que la melodía flota libre antes de los últimos acordes tranquilos, y eso hace que valga la pena escucharla con calma. Después, si te apetece, pasa por el entrenamiento de esta web, donde mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas con solo escuchar unos segundos.
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Cómo escuchar sin saber nada de música
Te propongo que no busques nada complicado: fíjate solo en que hay dos voces, una que canta la melodía con la mano derecha y otra que la acompaña por debajo con la izquierda. Entre las dos se reparten el trabajo como en una charla tranquila, en la que una habla y la otra asiente. Baja un poco la luz, deja el móvil en otra habitación y sigue la melodía como si fuera una voz que llega desde el cuarto de al lado. La pieza es breve, así que no te pido paciencia, solo un poco de atención.Por qué lo llamé nocturno
Le puse el título de Nocturne porque su música pide esa hora en la que el día baja el volumen y uno por fin se oye pensar. Quería que desde la primera nota sonara a noche: luz tenue, nada de prisas y ningún sobresalto. Este fue el primer conjunto de nocturnos que publiqué, y lo dediqué a Madame Pleyel. La edición de Leipzig, a cargo de Kistner, apareció en 1833, y desde entonces esta pieza ha seguido sonando sin descanso.Una forma con vueltas, como un paseo por el barrio
La forma se llama binaria redondeada, y consiste en que la melodía principal, que llamo A, y una idea distinta, la B, se turnan en este orden: A, A, B, A, B, A. Después añado una coda, que es el pequeño final con el que cierro la pieza. Piensa en un paseo en el que pasas varias veces por la misma plaza y cada vez la ves con otra luz. En los próximos apartados te llevo por cuatro secciones, una a una, para que no te pierdas en el camino.Sección 1: La melodía llega sin avisar
Todo empieza con la melodía A, que la primera vez cuento sin adornos y en el tono de mi bemol mayor. Es una melodía cálida, de notas largas que parecen tomarse el tiempo de respirar. Escúchala con atención, porque vas a oírla tantas veces que acabarás tarareándola sin querer. Aunque suena dulce, ya notarás en ella un puntito de tristeza, como una sonrisa con los ojos un poco húmedos.Sección 2: La melodía vuelve con joyas
La melodía regresa, pero esta vez la presento con adornos, igual que una cantante que se permite alguna floritura cuando repite la estrofa. Para enlazar una vuelta con la siguiente uso un pasaje que desciende con suavidad y que está en la tonalidad dominante. Eso quiere decir que me asomo a otro color sin salir de casa, y el cambio es tan sutil que casi se oye sin notarse. El ánimo sigue siendo sereno, solo que ahora la música brilla un poco más.Sección 3: Entra la B y el paseo da otra vuelta
Con la B aparece una idea distinta que rompe la costumbre de la melodía principal, aunque la noche sigue igual de tranquila. Después A y B se turnan una vez más, y al final la A regresa para cerrar el círculo. Esa vuelta a casa es lo que hace redonda la forma, y por eso se siente tan natural, como si la música supiera siempre adónde va. Lo mejor es que cada regreso de la melodía llega más adornado, así que lo que oyes nunca es una simple repetición.Sección 4: La coda y el último suspiro
Al final llega la coda, y en ella escribí una cadenza breve, un pequeño adorno en el que la melodía parece improvisar. En el penúltimo compás indiqué senza tempo, que significa sin tempo, y es mi forma de decirle al intérprete que por un momento se olvide del reloj. Después vienen unos acordes tranquilos en la tonalidad de casa, que cierran la pieza con una calma total. Cuando suena el último, notarás que el ambiente se queda en silencio, como una habitación cuando alguien apaga la lámpara.Ahora te toca a ti
Ahora te invito a que vivas mi Nocturne in E flat major por ti mismo: pulsa el botón de reproducir y deja que la música te envuelva. Mientras suena, quizá te ayude recordar lo que hemos hablado: la melodía que canta, sus vueltas cada vez más adornadas y esa despedida sin prisa. No tienes que entender nada para disfrutarla, basta con dejarte llevar. Ojalá este viaje por mi Nocturne in E flat major te emocione tanto como me emocionó a mí cuando lo compuse.---
Hemos llegado al final de esta guía de escucha, y ahora que la música ha dejado de sonar, me gusta pensar que te quedas con un poco de esa calma. Es curioso que una pieza tan breve pueda acompañarte tanto rato después de oírla. ¿Has disfrutado descubriendo conmigo la guía de escucha del Nocturne in E flat major? Yo la escribí como parte de mi primera serie de nocturnos, y siempre me ha hecho ilusión que haya llegado a tanta gente. Aun así, todavía quedan muchos rincones de este Nocturne in E flat major por explorar. Puedes fijarte en cómo cambia el adorno de la melodía cada vez que vuelve, o en la dedicatoria a Madame Pleyel, o en cómo se relaciona esta pieza con sus dos hermanas del Op. 9. Cada nueva escucha te enseñará algo que se te había pasado por alto, como cuando relees una carta y encuentras una frase que antes no habías notado. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes en esta página y sigue explorando el Nocturne in E flat major a tu ritmo. Y cuando vuelvas a escuchar la pieza, hazlo sin prisa, con la luz baja y la atención puesta en esa melodía que canta sola.
