Familias a la greña con Romeo & Juliet de Prokofiev
Entre bastidores

Romeo and Juliet, Op. 64, ballet in four acts

Prokofiev cuenta lo que hay entre bastidores de Romeo & Juliet
Soy Sergei Prokofiev, y me alegra contarte la historia que hay detrás de mi ballet Romeo & Juliet. Verás cómo un encargo de 1934 acabó en una partitura que se juzgó imposible de bailar y que, aun así, encontró su camino hasta las salas de concierto. Y si te apetece aprender a reconocer una obra nuestra nada más oírla, mis colegas de composición y yo te lo enseñamos en esta web: prueba  el entrenamiento .
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Un encargo con destino a Leningrado

En 1934 el Teatro Kirov de Leningrado me pide un ballet sobre Romeo y Julieta, a partir de la obra de Shakespeare. Acepto encantado, porque una historia que todo el mundo conoce ya tiene medio público ganado. Lo que no sé todavía es que el proyecto va a cambiar de teatro antes de que se levante un solo telón. Si te parece que el camino de este ballet es enrevesado, espera a oír lo que viene después.

Cambio de teatro y de compañero

Al final el montaje se traslada al Teatro Bolshoi de Moscú, y allí firmo un contrato en 1935. Para el guion trabajo con el director Sergey Radlov, que sabe de escena mucho más que yo. Entre los dos tenemos que contar con gestos lo que Shakespeare cuenta con palabras, y eso no es poca cosa. Es un poco como resumir una novela entera sin poder pronunciar ni una sola frase.

Un verano de trabajo en el campo

Compongo casi todo en 1935, y parte del trabajo lo hago en Polenovo, un retiro para artistas a las afueras de Moscú. Allí encuentro la tranquilidad que necesito para escribir sin que nadie llame a la puerta cada cinco minutos. En septiembre tengo terminada la partitura para piano, y en octubre empiezo a orquestarla. Todavía hoy me alegra pensar en lo deprisa y lo a gusto que trabajé aquel año.

Un final que Shakespeare no habría firmado

En mi primer guion la historia terminaba bien: Julieta despertaba a tiempo de impedir que Romeo bebiera el veneno. Mi razón era muy práctica: los muertos no bailan. Nadie me obligó a ello, porque la idea fue mía y a los responsables les pareció más bien polémica. Más adelante recupero el final trágico de Shakespeare.

Una música que parecía imposible de bailar

Cuando presento la partitura, el Bolshoi la considera imposible de bailar. El contrato con el Kirov también se viene abajo, y allí le dan el mismo calificativo. Cuenta la historia que fueron los bailarines quienes protestaron, pero lo que sabemos con seguridad es que fueron los teatros quienes dudaron. Yo me quedo con una obra terminada y sin un escenario donde estrenarla, que es una situación bastante incómoda para un compositor.

Si no entra en el teatro, que salga al concierto

Para que la música no se quede olvidada en un cajón, la convierto en suites para orquesta. La primera se estrena el 24 de noviembre de 1936 en Moscú, ciudad a la que me he mudado ese mismo año. La segunda llega el 15 de abril de 1937 en Leningrado, y en 1946 añado una tercera. También preparo diez piezas para piano, de modo que la música encuentra a su público por varios caminos.

Un estreno en Brno

La primera vez que el ballet se representa en un teatro es en Brno, en Checoslovaquia, el 30 de diciembre de 1938, en el Teatro Mahen. Hay quien lo considera un estreno mundial y quien lo llama una representación parcial, y yo prefiero no entrar en esa discusión. La primera representación completa llega el 11 de enero de 1940 en el Kirov de Leningrado, con coreografía de Leonid Lavrovsky. Por fin alguien demuestra que aquella música tan temida sí se podía bailar.

Una orquesta con sorpresas

Para esta partitura reúno una orquesta grande, con dos arpas, piano, celesta y órgano. Me permito incluso un saxofón tenor, que no es lo primero que uno espera encontrar en un ballet ambientado en Verona. Añado además mandolinas y una viola d'amore, instrumentos de otra época que dan al conjunto un aire antiguo. Es como un cocinero que echa una especia que nadie le ha pedido, pero que al probar el plato se nota que hacía falta.

Moscú se hace esperar

La partitura se publica en 1944 en Moscú, y el Bolshoi no ofrece allí el estreno hasta el 22 de diciembre de 1946. El ballet completo tiene un prólogo y cuatro actos, y dura unos 130 minutos. Aunque en otras versiones los actos se reparten de otra manera, esa es la estructura con la que yo lo pensé. Si lo escuchas entero, creo que notarás que la espera mereció la pena.

De la sala de baile al campo de fútbol

En 2008 Valery Gergiev dirige en el Barbican de Londres la partitura original completa, en un concierto. Mi «Montagues and Capulets» ha acabado como sintonía del programa The Apprentice y como himno del Sunderland cuando juega en casa. Nunca imaginé que una marcha escrita para un baile de Verona acabaría sonando entre miles de aficionados. Y la historia de los dos jóvenes acaba como en Shakespeare: Romeo bebe el veneno en la cripta y Julieta, al despertar, se apuñala.
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Hasta aquí llega la historia de mi Romeo & Juliet, un ballet que tardó en encontrar su sitio en el escenario. Al final, en 1940, el Teatro Kirov de Leningrado lo presentó completo por fin, y yo ya había devuelto a Shakespeare su final trágico. A veces las obras necesitan un poco de tiempo para que alguien se atreva a bailarlas. ¿Has disfrutado descubriendo cómo nació esta música? Me gustaría que ahora, cuando la oigas, reconozcas detrás de cada tema un trocito de este camino tan largo. Todavía quedan muchos aspectos de Romeo & Juliet por explorar, y yo sigo teniendo ganas de contártelos. Por ejemplo, de este ballet saqué varias suites para orquesta, que se pueden escuchar como una obra aparte. Si te apetece seguir, pulsa en los enlaces que encontrarás en esta página y continúa explorando Romeo & Juliet a tu ritmo. Te espero allí.