Del Nuevo Mundo con la Symphony No 9 de Dvořák
Los mejores momentos
Symphony No. 9 in E minor, Op. 95 ("From the New World")

Soy Dvořák, y te doy la bienvenida a los mejores momentos de mi Symphony No 9. Vas a escuchar los pasajes que, en diciembre de 1893, hicieron aplaudir al público de Carnegie Hall después de cada movimiento, y entenderás por qué no quisieron esperar al final. En esta web mis compañeros de oficio y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas nada más oírlas, así que prueba el entrenamiento cuando quieras.
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Un comienzo sin ninguna prisa por empezar
Yo abro la sinfonía con un Adagio en el que las cuerdas y luego las maderas entonan una especie de coral, como si pidiera al público que se acomode y se calle antes de que ocurra nada. Después llegan un estallido de las trompas y un motivo de tres notas en los timbales, y cuando por fin arranca el Allegro molto, el tema principal suena en las trompas con una decisión que ya no se detiene.
La melodía que todos creen conocer de toda la vida
Yo pongo el Largo en manos del corno inglés, que canta la melodía más famosa de toda la sinfonía con una calma tan grande que parece que el reloj se haya tomado un descanso. Mucha gente la toma por una canción tradicional antiquísima, pero la melodía es mía, y la letra de Goin' Home se la añadió en 1922 mi alumno William Arms Fisher.
Una fiesta en la que nadie se queda sentado
Yo imaginé este Scherzo, molto vivace, a partir de la escena de la fiesta del poema Hiawatha, en la que todos bailan, y por eso la música arranca con una energía que no deja a nadie quieto en la silla. En medio aparece el triángulo, que solo toca en este movimiento, y llega como el invitado que se presenta tarde a la fiesta y aun así consigue que todos lo oigan.
Por fin les toca a los platillos
Yo marqué este final como Allegro con fuoco, y no exagero, porque los platillos, que solo suenan en este movimiento, entran como quien ha esperado su turno durante tres movimientos enteros. Todo crece hasta un tema de seis notas que sube y baja, un clarinete trae la segunda melodía y, poco a poco, vuelven a asomarse temas de los movimientos anteriores, incluido el del primero.
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Espero que hayas disfrutado descubriendo conmigo los mejores momentos de la Symphony No 9. Yo la escribí lejos de casa, en Nueva York, y aun así cada vez que la escucho siento que me devuelve a donde quería estar. Quizá te quedes con el canto del corno inglés en el Largo, o con ese final en el que regresan los temas de los movimientos anteriores, como viejos conocidos que se reúnen al final de la jornada. Cuando se estrenó en 1893, el público aplaudió después de cada movimiento, y todavía hoy me emociona pensar que esa alegría sigue viva en cada sala donde suena. Con todo, la Symphony No 9 guarda mucho más de lo que hemos podido contar aquí. Todavía quedan por explorar sus rincones menos conocidos, la historia de cómo nació y las muchas formas en que se puede escuchar. Si te apetece seguir adelante, haz clic en los enlaces que tienes a tu disposición y sigue explorando la Symphony No 9 a tu ritmo. ¿Te ha gustado conocer los mejores momentos de la sinfonía? Ojalá la próxima vez que la escuches descubras en ella algo que hoy te ha pasado desapercibido.
