Del Nuevo Mundo con la Symphony No 9 de Dvořák
IV. Allegro con fuoco
Symphony No. 9 in E minor, Op. 95 ("From the New World")

Soy Dvořák, y ahora voy a explicarte el cuarto movimiento de mi Symphony No 9, el IV. Allegro con fuoco. Vas a oír cómo en este final vuelven, uno tras otro, temas de los movimientos anteriores, y entenderás por qué la sinfonía entera parece cerrarse como un círculo. Si quieres aprender a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, algo que mis colegas y yo enseñamos aquí, acércate al entrenamiento y pruébalo.
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Qué oídos llevar a este final
Te propongo escuchar el IV. Allegro con fuoco fijándote en quién habla en cada momento, como cuando intentas seguir una conversación en la que participa mucha gente. Los platillos suenan solo en este movimiento de toda mi Symphony No 9, así que cuando oigas su estruendo sabrás que estás en el final. El clarinete trae la segunda melodía, más cantable y tranquila que el empuje con el que todo empieza, y merece que la sigas con atención. Si te quedas con un único tema, que sea el de seis notas que sube y baja, porque todo el movimiento se va construyendo hacia él.Por qué le puse fuego al título
Allegro con fuoco significa, más o menos, rápido y con fuego, y no encontré una forma más clara de decirle al director y a los músicos lo que les pedía. Después de un Largo tan sereno y de un Scherzo tan bailable, quería que el final llegara con una energía que se notara de verdad. Ese fuego está en el ritmo decidido, en el empuje de la orquesta entera y en esos platillos que no habían sonado en ningún movimiento anterior. Piensa en el título como la nota de un cocinero que escribe «a fuego vivo» en la receta: antes de probar el plato, ya sabes lo que te espera.Una forma conocida con final sorprendente
Para este final elegí la forma sonata, la misma que ya había usado en el primer movimiento. Se cuenta en cuatro partes: presentar los temas, ponerlos a prueba, traerlos de vuelta y despedirse con una coda. El movimiento está en mi menor, pero acaba en mi mayor, y ese cambio de color es la gran sorpresa del recorrido. Además, en el camino van asomando temas de los movimientos anteriores, de modo que la sinfonía se cierra como un círculo, y ahora te llevo por cada parte una a una.Sección 1: Se abre el telón y empieza la carrera
La exposición arranca en mi menor, con el tempo vivo que marca el Allegro con fuoco, y desde el primer momento se nota una energía que no pide permiso. Aquí presento un tema principal firme y decidido, que va creciendo hasta llegar a ese tema de seis notas que sube y baja. Entonces el clarinete trae la segunda melodía y la música respira por primera vez, con un ánimo mucho más suave. Ese contraste entre empuje y calma es el primer capítulo de la historia, como cuando subes una cuesta a buen paso y por fin encuentras un banco donde sentarte.Sección 2: Los temas discuten y hacen las paces
En el desarrollo cojo los temas que acabas de oír y los someto a toda clase de pruebas. Los hago chocar, los troceo y los paso de un instrumento a otro, sin soltar nunca el pulso rápido del movimiento. Es la parte más inquieta del final, y en este tramo y en los siguientes se cuelan ecos de los movimientos anteriores, entre ellos el tema del primero. Escúchala como una escena de tensión en una película: sabes que todo se resolverá, pero todavía no sabes cuándo.Sección 3: Todo el mundo vuelve a casa
En la reexposición regresan los temas del principio, y esta vez los recibes ya como viejos conocidos. Reconocerás el tema principal y la melodía del clarinete, y esa sensación de reconocimiento es una parte muy importante del placer de escuchar. La música vuelve a moverse en mi menor, pero no suena igual que al principio, porque ahora llega cargada con todo lo que ha pasado en medio. Es como reencontrarte con un amigo después de un viaje largo: es la misma persona, pero la miras de otra manera.Sección 4: El golpe de luz final
En la coda la música se lanza hacia el cierre, con los platillos y el resto de la orquesta a plena potencia. Y entonces ocurre lo que más me gusta de todo el movimiento: el final, que había vivido en mi menor, termina en mi mayor. Ese cambio es como abrir una ventana en una habitación a oscuras, y de pronto la sinfonía entera acaba bañada de luz. Si has seguido el hilo, notarás que ese cierre une todo lo que fuimos escuchando desde el primer movimiento.Ahora te toca a ti
Ahora te invito a que vivas tú mismo el IV. Allegro con fuoco. Dale al play y déjate llevar por la música, sin la obligación de entenderlo todo a la primera. Mientras suena, acuérdate de lo que hemos hablado: los platillos, la melodía del clarinete y ese tema de seis notas que sube y baja. ¡Ojalá disfrutes de este recorrido por mi IV. Allegro con fuoco tanto como lo disfruté yo al escribirlo!---
En el IV. Allegro con fuoco quise reunir todo el camino recorrido, y por eso vuelven a asomar temas de los movimientos anteriores. Empieza en mi menor, con toda su tensión, y termina en mi mayor, como si por fin se abriera una ventana y entrara la luz. Los platillos, que solo suenan en este último movimiento, ayudan a que el cierre tenga esa fuerza. ¿Te ha gustado recorrer conmigo el IV. Allegro con fuoco de mi Symphony No 9? Espero que ahora, cuando lo oigas de nuevo, notes esos regresos y te des cuenta de cuánto hay detrás de cada tema. Todavía te quedan muchas cosas por descubrir de mi Symphony No 9, desde cómo la escribí hasta lo que esconde cada uno de sus movimientos. Pulsa en los enlaces que encontrarás aquí y sigue explorándola a tu ritmo.
