Del Nuevo Mundo con la Symphony No 9 de Dvořák
II. Largo

Symphony No. 9 in E minor, Op. 95 ("From the New World")

Dvořák presenta una guía de escucha de II. Largo, de Symphony No 9
Soy Dvořák, y voy a explicarte el segundo movimiento de mi Symphony No 9, el II. Largo. Vas a oír cómo el corno inglés canta una melodía sencilla y melancólica sobre un fondo de cuerdas muy suave, y comprobarás que un tema tan sereno puede quedarse contigo mucho después de que termine. Mis colegas y yo también te enseñamos en esta web a reconocer nuestras obras cuando suenan, así que, si te apetece,  ponte a prueba aquí  con el entrenamiento.
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Tú solo escucha quién habla

Te voy a pedir un solo favor para escuchar el II. Largo: no busques nada complicado y fíjate en quién canta en cada momento. Al principio oirás unos acordes lentos y solemnes que hacen de portero de un teatro y te dejan pasar con mucha ceremonia. Enseguida llega el corno inglés, un pariente del oboe más grave y más melancólico, con la melodía que ha dado fama a todo el movimiento. Y si en algún momento oyes una tuba, disfrútala, porque solo toca en este movimiento y en ningún otro de la sinfonía.

Por qué lo llamé Largo

Largo quiere decir muy lento y ancho, y elegí ese título porque esta música necesitaba espacio para respirar. Después de un primer movimiento lleno de energía, quería que pudieras sentarte a mirar el paisaje sin que nadie te metiera prisa. Yo mismo describí este movimiento como un boceto para una obra posterior sobre The Song of Hiawatha, el poema de Longfellow, así que tiene algo de escena pintada con mucha paciencia. Hay quien oye en él mi nostalgia de Bohemia, pero eso es una interpretación de los programas de mano, y cada uno puede decidir si la comparte.

La forma, como un bocadillo

Para este movimiento busqué una forma sencilla de seguir. Me decidí por la forma ternaria, que dicho sin tecnicismos es A-B-A: una idea, después otra distinta y por último la vuelta a la primera. Es como un bocadillo, donde el pan es la melodía tranquila de los extremos y el relleno es lo que cambia en el centro. Ahora voy a recorrer contigo cada una de las tres partes, una detrás de otra, porque merece contarse despacio.

Sección 1: Un corno inglés con mucho que contar

La primera parte está en re bemol mayor, con el tempo Largo y un compás de cuatro tiempos que avanza sin que nadie lo empuje. Tras los acordes de apertura, el corno inglés canta su melodía sobre un fondo suave de cuerdas, y el ambiente es de una paz casi de cuento. Esa melodía es mía, aunque mucha gente la conoce como Goin' Home, una canción con aire de espiritual a la que mi alumno William Arms Fisher puso letra en 1922. Por eso hay quien jura que es una canción popular antigua, y no lo es.

Sección 2: Las nubes entran sin llamar

En la parte central la música se traslada a do sostenido menor, y el cambio se nota como cuando alguien baja la luz de la habitación. El tempo sigue siendo pausado, pero el ánimo cambia y la melancolía se vuelve más inquieta y menos segura. Es el momento que mejor me recuerda que este movimiento fue un boceto para algo sobre Hiawatha, porque aquí la música parece contar una escena más que cantar una canción. Fíjate en que la tensión sube poco a poco, sin estallidos, y que precisamente por eso resulta tan conmovedora.

Sección 3: Vuelta a casa, con otra luz

En la última parte regresa la melodía del principio y, con ella, el re bemol mayor. Ya no suena igual, porque has pasado por la sombra del centro y ahora la escuchas con otros oídos. Yo dejo que todo se apague con calma, de modo que el final del movimiento es un respiro largo y sereno. Y cuando llegues al final de la sinfonía, presta atención, porque allí vuelven a asomar temas de los movimientos anteriores.

Tu turno: dale al play

Ahora te invito a que vivas tú mismo el II. Largo: pulsa el play y déjate llevar. Mientras suena, acuérdate de lo que hemos hablado: los acordes de la entrada, el corno inglés, la sombra del centro y la vuelta a casa. No te pido que reconozcas cada detalle, solo que te dejes acompañar por esas tres partes. Ojalá disfrutes de este viaje por mi Largo tanto como yo disfruté al crearlo.
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¿Te ha gustado descubrir conmigo la guía de escucha del II. Largo de mi Symphony No 9? Ojalá la próxima vez que suene el corno inglés lo reconozcas enseguida, y que esa melodía lenta te acompañe un rato después de que termine la música. Cuando escribí este movimiento, quería que sonara sencillo y sincero, y me alegra pensar que sigue llegando a tanta gente. Hay una prueba de ello que todavía me sorprende: en 1969 Neil Armstrong llevó a la Luna, en el Apolo 11, una grabación de esta sinfonía. Pero el Largo es solo una parte de la obra, y mi Symphony No 9 guarda muchas más cosas que merece la pena explorar. Todavía puedes seguir el hilo que une los cuatro movimientos y descubrir cómo vuelven los temas en el final. También puedes conocer mejor cómo viví aquellos meses en Nueva York y en Spillville, o fijarte en los instrumentos que aparecen solo en un momento concreto. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes a tu alrededor en esta página y continúa explorando mi Symphony No 9 a tu ritmo. Yo te espero en la próxima escucha.