Del Nuevo Mundo con la Symphony No 9 de Dvořák
III. Scherzo, molto vivace
Symphony No. 9 in E minor, Op. 95 ("From the New World")

Soy Dvořák, y ahora voy a explicarte el tercer movimiento de mi Symphony No 9, el III. Scherzo, molto vivace. Vas a escuchar una danza llena de empuje, que me sugirió la escena de la fiesta de Hiawatha en la que los nativos bailan, y notarás cómo ese ritmo de tres tiempos te contagia las ganas de moverte. Reconocer una obra nada más empezar a sonar es algo que mis compañeros de oficio y yo te enseñamos en esta web, así que echa un vistazo al entrenamiento .
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Ponte cómodo, que aquí nadie se está quieto
Te propongo que escuches el III. Scherzo, molto vivace como quien mira un baile desde la puerta de la sala: sin saber los pasos, pero siguiendo el ritmo con el pie. Lo escribí en compás de tres tiempos, así que notarás casi todo el rato un balanceo de uno-dos-tres que te lleva de la mano. Fíjate en los timbales, que dan golpes secos y marcan el pulso, y espera el triángulo, que solo suena en este movimiento y en ningún otro de la sinfonía. No tienes que reconocer nada más: si notas un ambiente nervioso, luego otro más sereno y después la vuelta al primero, ya me estás escuchando como yo lo imaginé.Un título con zapatos de baile
Lo llamé Scherzo porque quería un movimiento ágil y ligero, que despertara al oyente después de la calma del Largo. La idea me la dio la escena del banquete de Hiawatha, el poema de Longfellow, en la que los invitados bailan. Quise que la música diera esa sensación de gente moviéndose sin descanso, y por eso la marqué Molto vivace, es decir, muy animada. Hay quien habla de un viaje en tren como inspiración, pero eso no está documentado; lo que sí consta es el baile del banquete.Un bocadillo con el relleno de otro color
La forma que elegí es ternaria, es decir, tres partes en las que la primera vuelve al final. Piensa en un bocadillo: el mismo pan arriba y abajo, y en medio un relleno distinto. El pan está en mi menor, y el relleno, que se llama trío, está en do mayor. A eso se suma una indicación de Poco sostenuto, más pausada, y en los párrafos siguientes te llevo por cada sección, una detrás de otra.Sección 1: Todo el mundo a la pista, y deprisa
Empiezo con el Molto vivace en mi menor, y desde el primer momento la música corre con un impulso nervioso y casi sin respirar. El compás de tres tiempos da a todo un aire de danza, aunque es una danza algo inquieta, con la tonalidad menor dándole un punto sombrío. Los timbales aportan golpes firmes que sostienen el movimiento, mientras las demás voces se pasan frases cortas y vivas. Aquí se plantea el carácter de todo el movimiento, y por eso conviene que se te quede en la memoria.Sección 2: El trío, o cómo asomar la cabeza al sol
De pronto llega el trío, y la música pasa a do mayor, una tonalidad mucho más luminosa que la anterior. El ánimo cambia: se afloja la tensión y todo suena más abierto, más amable y más cantable. Es la parte del bocadillo que te sorprende, porque después de tanta prisa te regalo un rato de ligereza. Escucha cómo las maderas y las cuerdas parecen charlar sin ninguna urgencia, como si la fiesta hubiera salido al aire libre.Sección 3: Vuelve el pan de arriba
Después del trío regresa el primer material, otra vez con el Molto vivace y otra vez en mi menor. Es la vuelta de la forma ternaria: lo que oíste al principio reaparece, y se nota enseguida porque el pulso nervioso vuelve a ponerse en marcha. Ahora lo reconoces, y esa sensación de volver a un lugar conocido es una de las alegrías de escuchar música. El paso de la luz del do mayor a la sombra del mi menor es el cambio de ánimo más claro de todo el movimiento.Sección 4: Poco sostenuto, o bajar el ritmo de la fiesta
Al final aparece la indicación Poco sostenuto, que frena un poco la carrera y da al movimiento un tono más contenido. Tras tanto movimiento, el cambio de tempo se siente como un respiro antes de que se apague la música. Escucha cómo la energía no desaparece, sino que se vuelve más grave y más pensada. Así cierro el movimiento: sin gritar, pero dejando claro que la danza no ha terminado del todo.Ahora te toca bailar a ti
Ha llegado el momento de que escuches el III. Scherzo, molto vivace por tu cuenta, así que pulsa el play y déjate llevar. Mientras suena, acuérdate de lo que hemos hablado: el balanceo de tres tiempos, el trío luminoso en do mayor y la vuelta al comienzo. No hace falta que entiendas cada detalle, basta con que sigas el ritmo y notes cómo cambia el ánimo. Ojalá disfrutes de este recorrido por mi Scherzo tanto como yo disfruté al escribirlo.---
¿Te ha gustado conocer cómo escuchar el III. Scherzo, molto vivace de mi Symphony No 9? Ojalá ahora lo oigas con otros oídos, porque ese baile rápido, con el triángulo que solo suena en este movimiento, merece más de una escucha. Yo me lo imaginé como la fiesta de Hiawatha, con su danza alrededor del fuego, y quizá tú encuentres en él otra escena distinta. Pero la sinfonía tiene todavía muchos otros aspectos por descubrir, desde la forma en que nació en Nueva York hasta el modo en que el final recuerda los temas de los movimientos anteriores. Te invito a hacer clic en los enlaces que tienes a tu alcance para seguir explorando mi Symphony No 9, y a volver a escucharla con calma cuando te apetezca.
