Un paseo por el campo con la Symphony No 6 de Beethoven
III. Allegro

Symphony No. 6 in F major, Op. 68 ("Pastoral")

Beethoven presenta una guía de escucha de III. Allegro, de Symphony No 6
Soy Ludwig van Beethoven, y ahora te explico el tercer movimiento de mi Symphony No 6, el Allegro. Vas a descubrir cómo el trío aparece dos veces y por qué el último scherzo llega más corto y más rápido, justo antes de que irrumpa la tormenta. Aquí en la web, mis colegas y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que anímate y  date una vuelta por el entrenamiento .
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Cómo escuchar una fiesta sin saber bailar

Si no sabes nada de música clásica, tranquilo, porque este Allegro es un baile y te basta con dejarte llevar por su ritmo de tres tiempos. Fíjate en las cuerdas, que marcan el paso con un vaivén de uno, dos, tres, y en las flautas, los oboes, los clarinetes y los fagotes, que se asoman con melodías sencillas, casi de pueblo. Al fondo notarás unas notas largas y sostenidas que recuerdan de lejos a una gaita, y que le dan al conjunto un aire rústico muy simpático. Tu tarea es reconocer cuándo vuelve el baile y cuándo cambia el ambiente, y con eso ya sigues todo el movimiento, como quien cuenta los pasos en una pista sin pisar a nadie.

Por qué lo llamo reunión y no concierto

Titulé este movimiento «Alegre reunión de campesinos» porque lo que quería transmitirte era el ánimo de una fiesta de pueblo, no un retrato de cada persona que asiste. Ya te he dicho que esta sinfonía expresa los sentimientos que despierta la naturaleza más que pintar escenas, y el título te da justo esa pista. Por eso la música suena tan sencilla y tan popular, con un aire de baile al que podría apuntarse cualquiera. Poner un título tan llano fue mi manera de decirte que no busques un argumento, sino buen humor.

Un baile con más vueltas de lo normal

Para este movimiento partí de un scherzo, que es una pieza ligera y juguetona, y quise darle un giro propio. Lo habitual es que el trío, la parte central que hace de contraste, aparezca una sola vez, pero yo lo traigo dos veces, de modo que el baile se interrumpe y se retoma. Cuando el scherzo regresa por última vez, lo acorto y lo acelero, como si la fiesta tuviera prisa por llegar a algo. Y llega, porque el movimiento se rompe y arranca la tormenta, así que ahora te cuento una a una cada sección.

Sección 1: Se abre la pista

Vengo del arroyo sin pausa, porque el movimiento anterior desemboca directamente en este, y entro en fa mayor con un tempo Allegro y el compás de tres por cuatro. El ánimo cambia de golpe: de la calma del agua pasamos a la alegría de gente que se encuentra y tiene ganas de pasarlo bien. La melodía es ligera y saltarina, con ese aire popular del que te hablaba, y no tiene ninguna intención de ponerse solemne. Quédate con este primer tema, porque lo vas a reconocer cada vez que vuelva, y volverá.

Sección 2: Primer trío, y nadie se va de la fiesta

Después de la primera parte llega el trío, que es el momento en que el baile cambia de aire para que no te aburras de lo mismo. Se nota que el color de la música es otro, como si la escena girase hacia otro rincón de la plaza. El pulso de tres tiempos no desaparece, y por eso sigues sintiendo que la fiesta continúa, solo que con otro carácter. Es una pausa en el tema principal, pero no una pausa de la alegría.

Sección 3: El baile vuelve como si nada

El scherzo regresa y, si has prestado atención, lo reconoces enseguida, igual que reconoces una cara conocida entre la gente. Recupero el fa mayor y el mismo ánimo saltarín del principio, así que la música te recibe con los brazos abiertos. Esta vuelta es importante, porque te confirma que estás dentro de una forma en la que todo va y viene con orden. Pero no te relajes del todo, porque todavía me quedan un par de ideas para sacudir un poco esta fiesta.

Sección 4: El trío pide otra ronda

Aquí aparece el trío por segunda vez, y es justo lo que antes te decía que no suele ocurrir. Lo repito porque quería que la fiesta tuviera más de una vuelta y que la gente del pueblo no se cansara del baile. Notarás que lo ya conocido te resulta más familiar, y esa sensación de reencuentro forma parte del placer de la música. Cuando acaba, algo en el ambiente te dice que el baile está a punto de cambiar de rumbo.

Sección 5: La fiesta se acaba antes de tiempo

El scherzo vuelve por última vez, pero esta vez más corto y más rápido, como si alguien hubiera apretado el paso sin avisar. La música se agita, pierde esa tranquilidad del principio y deja de parecer un baile despreocupado. De repente todo se corta y la tormenta empieza al instante, sin que te dé tiempo a respirar, y entramos en el movimiento «Trueno, tormenta», en fa menor. Por eso te recomiendo escuchar el final de este Allegro con los oídos bien despiertos, porque de la alegría al trueno no hay ni un paso.

Dale al play y no mires al cielo

Ahora te invito a vivir este Allegro por tu cuenta. Pulsa el botón de reproducir y déjate envolver por la música, sin prisa y sin miedo a no entender nada. Mientras suena, ten presente lo que hemos hablado: el baile, el trío que viene dos veces y el final acortado que desemboca en la tormenta. Ojalá disfrutes de este recorrido por mi Allegro tanto como yo disfruté al componerlo.
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Hemos llegado al final de este recorrido por el III. Allegro de mi Symphony No 6, el de la alegre reunión de los campesinos. Cuando lo escucho, me parece una fiesta de pueblo sin ninguna pretensión: un baile en compás de tres tiempos, con ese trío que vuelve una segunda vez y un último scherzo que llega más corto y más rápido. Lo que más me gusta de ese final es que la alegría no se despide despacio, sino que se queda en el aire un momento antes de que el cielo cambie. ¿Te ha gustado acompañarme por la guía de escucha del III. Allegro de mi Symphony No 6? Aún te quedan muchas cosas por descubrir en esta sinfonía, como la tormenta que sigue y el canto del pastor que llega después, cuando todo se calma. Si te apetece seguir, pincha en los enlaces que encontrarás en esta página y sigue explorando mi Symphony No 6 a tu ritmo. Escúchala otra vez con calma, porque cada vez que la oigas te contará algo distinto.