Un paseo por el campo con la Symphony No 6 de Beethoven
V. Allegretto

Symphony No. 6 in F major, Op. 68 ("Pastoral")

Beethoven presenta una guía de escucha de V. Allegretto, de Symphony No 6
Soy Ludwig van Beethoven, y ahora te explico el quinto movimiento de mi Symphony No 6, el Allegretto. Vas a oír cómo el canto del pastor, lleno de gratitud tras la tormenta, crece hasta un gran clímax y se apaga en una coda tranquila con dos acordes de fa mayor. Si te apetece reconocer una pieza nada más empezar a sonar, en esta web mis colegas compositores y yo te ayudamos, así que  empieza con el entrenamiento .
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Cómo escuchar sin estudiar nada

Te propongo escuchar el Allegretto, mi quinto movimiento, como quien sale al jardín cuando por fin ha dejado de llover. Al principio notarás una flauta que sube sola por una escala, y esa es tu señal de que la tormenta ha quedado atrás. Después fíjate en cómo las cuerdas y los instrumentos de viento se van pasando una canción sencilla, como si cada uno quisiera cantarla a su manera. No tienes que reconocer nada difícil, porque basta con seguir esa melodía cada vez que vuelva, igual que reconoces a un vecino por la calle.

Un título con cara de agradecido

Lo llamé «Canto del pastor; sentimientos alegres y agradecidos tras la tormenta» porque quería que sonara lo que se siente cuando pasa el susto. Fíjate en que hablo de sentimientos y no de dibujos, ya que nunca quise pintar una escena al detalle. La palabra clave es «agradecidos», pues este movimiento es un gracias dicho en música, en fa mayor y con un balanceo en 6/8 que recuerda a una canción de pastor. Y si el título te parece largo, es que necesitaba mucho espacio para tanta alegría.

Un rondó con ambiciones de sonata

Para este movimiento me quedé con un rondó-sonata. Eso significa que una canción vuelve una y otra vez, como en un rondó, pero con la ambición de una sonata, que no se limita a repetir y hace que las cosas cambien por el camino. Yo lo repartiría en cuatro secciones: la canción, su regreso con novedades, la subida hacia el clímax y la despedida. Ahora te las cuento una por una, para que no pierdas el hilo.

Sección 1: La canción después de la lluvia

Todo arranca en fa mayor, con un Allegretto tranquilo y un compás de 6/8 que se mece sin ninguna prisa. La melodía es sencilla y cantable, de esas que te parece haber oído en algún pueblo aunque sea la primera vez. Después de la tormenta, el ánimo es de alivio, y por eso nada suena brusco ni apresurado. Quédate con esta canción, porque es la que va a volver durante todo el movimiento.

Sección 2: La canción vuelve con visita

Cuando la melodía regresa, ya no lo hace sola, y el movimiento se anima con ideas nuevas que contrastan con ella. Es como si el pastor, tras cantar su canción, se encontrara con gente por el camino y se pusiera a charlar. El ánimo sigue siendo luminoso, pero ahora tiene más movimiento y más conversación entre los instrumentos. Lo bonito es que, aunque todo cambie a su alrededor, la canción reaparece reconocible, y eso te da una sensación de volver a casa.

Sección 3: Subiendo la cuesta

Aquí la música empieza a crecer, poco a poco, y la gratitud del principio se convierte en una alegría cada vez más grande. Notarás que el sonido se va llenando y que la energía se acumula, como cuando subes una cuesta y el paisaje se abre a cada paso. Todo esto desemboca en un clímax, el momento de mayor fuerza de todo el movimiento. Es mi forma de decir que el agradecimiento, cuando es de verdad, no se queda callado.

Sección 4: Dos acordes y a casa

Después del clímax llega la coda, y en lugar de acabar con un portazo, la música se va quedando en silencio. La canción se despide en voz baja, como quien camina de vuelta al atardecer y ya no necesita hablar. El final son dos acordes en fa mayor, y esos dos golpecitos suaves cierran no solo el movimiento, sino toda la sinfonía. Así termina mi historia del campo: con calma, con gratitud y sin hacer ruido.

Dale al play y sal al campo

Ahora te toca a ti: pulsa el botón de reproducir y deja que la música te lleve a donde quiera. Mientras suena, ten a mano lo que hemos hablado, la flauta que sube, la canción que vuelve, la subida y los dos acordes del final. No hace falta que lo entiendas todo, basta con que escuches con calma y con la ventana abierta. Ojalá disfrutes recorriendo este movimiento tanto como disfruté yo al escribirlo.
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Y así llegamos al final de este movimiento, que cierra mi Symphony No 6 con la calma de quien mira el cielo despejado después de la tormenta. ¿Te ha gustado descubrir cómo es la guía de escucha del V. Allegretto de la Symphony No 6? Cuando suenan esos dos últimos acordes en fa mayor, tras un movimiento que crece hasta su punto más alto y se va apagando, me gusta pensar que lo que queda no es una imagen, sino una sensación de agradecimiento. Todavía hay muchos más aspectos de mi Symphony No 6 por explorar, desde el modo en que nació hasta los detalles de cada uno de sus movimientos. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes a tu disposición y sigue descubriendo conmigo esta sinfonía. Y la próxima vez que la escuches, déjate llevar otra vez por esos sentimientos de alegría y gratitud, porque siempre suenan un poco distintos.