Un paseo por el campo con la Symphony No 6 de Beethoven
Los mejores momentos
Symphony No. 6 in F major, Op. 68 ("Pastoral")

Soy Ludwig van Beethoven, y te doy la bienvenida a los mejores momentos de mi Symphony No 6. Vas a escuchar cómo la danza de los campesinos se corta de golpe y estalla la tormenta, con el flautín como relámpago y los timbales como trueno. En esta web mis compañeros de oficio y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas nada más oírlas, así que prueba el entrenamiento cuando quieras.
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Me bajo del tren y respiro
Yo empiezo este primer movimiento, Allegro ma non troppo, como quien se baja del tren en el pueblo y respira hondo, sin prisa y sin maletas pesadas. La melodía es tan sencilla y tan amable que parece que ya la conocías de antes, y esa es justo la intención: aquí no hay nada que descifrar, solo sentimientos alegres por haber llegado al campo.
Chelos con los pies en remojo
Yo divido a los violonchelos en grupos y a algunos les pongo sordina para que imiten el agua de un arroyo que corre sin ninguna prisa, en este Andante molto moto. Es un movimiento tan tranquilo que, cuando al final se asoman un ruiseñor, una codorniz y un cuco, hasta los pájaros parecen haberse sentado a escuchar con calma.
Fiesta sin ensayo
Yo llego al tercer movimiento, un Allegro, con un baile sencillo y saltarín, de esos que se bailan en la fiesta del pueblo sin haber ensayado ni una vez. Todo es tan alegre que nadie mira al cielo, y eso, te lo adelanto, va a tener consecuencias.
Aviso de paraguas
Yo me lo paso muy bien con este Allegro, porque aquí entran el flautín para los relámpagos y los timbales para los truenos, y no tengo ninguna intención de ser discreto. Los trombones sueltan además un acorde enorme y descolocado, y cualquiera, sepa o no de música, siente ganas de ponerse a buscar un paraguas.
Después de la lluvia
Yo abro este Allegretto cuando la tormenta ya se va, con una flauta sola que sube por la escala como quien asoma la cabeza para comprobar si ha escampado. Entonces llega la canción del pastor, sencilla y llena de gratitud, y se nota en cada compás que el campo huele mejor que antes.
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Y hasta aquí llega este repaso por los mejores momentos de la Symphony No 6. ¿Has disfrutado descubriendo conmigo los mejores momentos de la Symphony No 6? Cuando la escribí, quise contar lo que sentimos ante la naturaleza, no pintar escenas con detalle, y por eso creo que cada uno la escucha un poco a su manera. Quizá ahora, al recordar la calma del arroyo o el alivio que llega después de la tormenta, la música te suene distinta. Pero todavía queda mucho por explorar en la Symphony No 6. Puedes fijarte en cómo paso de un movimiento a otro sin pausa, o en cómo cada uno de los cinco lleva un título que te da una pista de lo que quiero que sientas. También puedes escucharla varias veces y comprobar cómo cambia lo que oyes según el día y tu estado de ánimo. Te invito a hacer clic en los enlaces que tienes en la página para seguir explorando la Symphony No 6. Ojalá te acompañe después, como un paseo tranquilo, cada vez que necesites respirar hondo.
