Un paseo por el campo con la Symphony No 6 de Beethoven
II. Andante molto moto
Symphony No. 6 in F major, Op. 68 ("Pastoral")

Soy Ludwig van Beethoven, y ahora te explico el segundo movimiento de mi Symphony No 6, el Andante molto moto. Vas a descubrir cómo, tras el murmullo del arroyo, escribí en la partitura el nombre de tres pájaros, el ruiseñor, la codorniz y el cuco, y por qué cada uno suena con su propio instrumento. Si quieres aprender a reconocer una pieza en cuanto suena, pásate por el entrenamiento , porque en esta web mis colegas compositores y yo te lo enseñamos.
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Cómo escuchar sin apuntes ni corbata
Si no sabes nada de música clásica, tranquilo, porque en este Andante molto moto basta con sentarte y dejar que el agua te lleve. Fíjate primero en las cuerdas, que mecen todo el movimiento con un vaivén suave, y en los violonchelos divididos: unos con sordina para el murmullo del agua y otros pellizcando las cuerdas con los dedos. Luego espera a las maderas, es decir, a las flautas, los oboes, los clarinetes y los fagotes, que van entrando a comentar la melodía como vecinos que se asoman a la ventana. Y guarda la atención para el final, cuando la flauta, el oboe y los clarinetes se quedan un momento solos y hacen algo que no te esperas.Por qué lo llamé «Escena junto al arroyo»
Puse ese título porque quería que supieras desde el primer compás dónde te dejo: sentado junto al agua, sin ninguna obligación. No lo entiendas como un cuadro con cada piedra y cada rama, porque a mí me interesaba más lo que la naturaleza despierta por dentro que dibujarla por fuera. Por eso este movimiento es sobre todo un estado de ánimo, el de quien no tiene que estar en ningún otro sitio. El compás de 12/8 ayuda mucho, porque cada tiempo se mece en grupos de tres y el movimiento entero parece ir flotando en la corriente.La forma: una orilla de sonata
Para este movimiento me decidí por la forma sonata, la misma que usé en el primer movimiento. Funciona así: primero presento unas ideas, después juego con ellas y por último vuelvo a casa para que reconozcas el camino. Eso nos deja cuatro tramos, que son la exposición, el desarrollo, la reexposición y una coda, y todos arrancan desde el si bemol mayor en el que empieza la música. Ahora te llevo por cada uno de ellos, para que sepas en qué punto del arroyo estás en cada momento.Sección 1: Me siento en la orilla y no tengo prisa
La exposición abre el movimiento con el tempo más tranquilo que te puedas imaginar, Andante molto moto, y con ese balanceo de 12/8 que no se detiene. Debajo corre la figura del agua en los violonchelos con sordina, y por encima aparece una melodía suave y cantable que parece haber estado ahí desde siempre. Después llega una segunda idea, igual de amable, de modo que el ánimo no cambia: sigue siendo el de alguien contento de estar donde está. Esta primera parte sirve para presentarte el lugar, así que lo único que te pido es que te quedes con el balanceo y con esa melodía.Sección 2: Doy un paseo por la orilla
En el desarrollo cojo esas mismas ideas y las voy cambiando de sitio, de instrumento y de color, como quien recorre la orilla y ve el mismo arroyo desde ángulos distintos. La armonía se aleja un poco de la tranquilidad inicial y la música parece preguntarse hacia dónde seguir. Aun así no hay ningún sobresalto, porque lo que cambia es la luz y no el humor, y el murmullo del agua nunca desaparece del todo. Si te cuesta seguir los detalles, no pasa nada: basta con notar que lo conocido se vuelve un poco misterioso durante un rato.Sección 3: Vuelvo al mismo banco
En la reexposición regresan las ideas del principio, y se nota enseguida porque la melodía vuelve a su sitio y todo se siente de nuevo en casa. No la repito igual, sino con otros instrumentos y otros adornos, de manera que reconoces a la vieja amiga pero con otra chaqueta. El movimiento mantiene el mismo tempo, el mismo balanceo y la misma calma, así que el paseo del desarrollo queda como un recuerdo agradable. Es la parte más cómoda de escuchar, y te la dejo así a propósito para que descanses antes de lo que viene.Sección 4: Llegan los invitados con plumas
La coda es el final del movimiento, y justo ahí cuelo una cadenza, un pasaje en el que unos pocos instrumentos se quedan casi solos. Son tres pájaros que escribí con su nombre en la partitura: un ruiseñor, que toca la flauta; una codorniz, que toca el oboe; y un cuco, que tocan los clarinetes. Escucha con atención el cuco, porque son dos notitas que se repiten y se reconocen al primer intento, incluso si nunca has oído una orquesta. Después la música se apaga con delicadeza y, sin que haya pausa, entra el tercer movimiento, así que no te levantes todavía.Pulsa play y quítate los zapatos
Ahora te invito a que vivas tú mismo este Andante molto moto: pulsa el botón de reproducir y deja que la música te envuelva. Mientras suena, ten presente lo que hemos hablado, es decir, el balanceo, el agua de los chelos, el paseo del desarrollo y los pájaros del final. No necesitas más, porque la música hace el resto sin que tengas que esforzarte. Ojalá este viaje junto al arroyo te emocione tanto como me emocionó a mí cuando lo compuse.---
Cuando termina este Andante molto moto, no se hace ningún silencio: el movimiento pasa directamente al siguiente, como si el arroyo siguiera corriendo un poco más allá de donde lo dejas de oír. A mí me gusta pensar que esa sensación de continuidad es la mejor manera de despedirse de un movimiento así. ¿Qué te ha parecido la guía de escucha del II. Andante molto moto de mi Symphony No 6? Todavía te quedan muchas cosas por descubrir en esta sinfonía, desde los otros movimientos hasta la historia que hay detrás de ella. Pincha en los enlaces que tienes en esta página y sigue explorando mi Symphony No 6 a tu ritmo, que no hay ninguna prisa.
