Plumas embrujás y lagazo con Swan Lake de Tchaikovsky
Entre bastidores

Swan Lake, Op. 20, ballet in four acts (1877)

Tchaikovsky cuenta lo que hay entre bastidores de Swan Lake
¡Ostras, tronco, que soy Tchaikovsky y te suelto el rollo de cómo nació mi Swan Lake, sabes! Vas a flipar con cómo en Moscú, en 1877, los críticos me lo tacharon de ruidoso mazo y cómo en 1895 petó en San Petersburgo cuando yo ya criaba malvas, ¡de locos! Pa' rematar, tronco,  date un garbeo por el entrenamiento  y verás cómo mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas nada más oírlas, ¡anda ya, qué guay!
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Ochocientos rublos y a correr

¡Pasta fresca, colega, que to' empieza con pasta, hostia! En mayo de 1875 se me planta Vladimir Begichev, del Bolshói de Moscú, con un encarguito de ballet bajo el brazo, ¡flipa, tío! Me ofrece 800 rublos, una guita que pa' mí era un maná caído del cielo, ¿tú te crees? Yo, más pelao que una rata de laboratorio, ni me lo pensé: ¡pues nada, a currar y a otra cosa, mariposa!

Por la guita y por el gusanillo

Y te lo digo sin postureo, crack: acepté en parte por el dinero, que lo necesitaba mazo. La otra parte era puro gusanillo, que llevaba un rato con ganas de probar esto de escribir música pa' ballet, ¿sabes? O sea, ni artista maldito ni leches, un currante con ganas de movida nueva, en plan aprendiz de lujo. ¡Necesidad y curiosidad, la mezcla más chula que hay, joder!

Cisne a fuego lento

Me pongo con la faena en agosto de 1875 y no suelto el chollo hasta abril de 1876, ¡ocho meses rayándome la cabeza, tronco! La orquestación me la pegué de octubre a diciembre de 1875, ¡días enteros pintando instrumentos como un flipao! La partitura quedó lista en abril de 1876, pa' que veas que iba en serio, ¡y no de coña! Luego tocó retocar en febrero y abril de 1877, porque siempre hay que apañar algo, ¡qué rollo, illo!

Un cuento alemán con castillo y to'

La historia sale de un cuento alemán, en plan Edad Media, con bosques chungos y to', ¡el pack completo, colega! Tiene cuatro actos, o sea, mazo de tela pa' sentarte y no pirarte al bar a media función, ¿eh? El libreto se le atribuye a Begichev, con el bailarín Vasily Geltser de compinche según Modest Tchaikovsky, que además lo repasó, aunque ahí hay una movida y nadie lo tiene claro. Hay quien dice que el cuento viene de «El velo robado» de Musäus, de 1784, pero eso, ¡vete a saber, quillo!

Estreno con gala benéfica y nervios de acero

¡El gran día, peña: 4 de marzo de 1877, en el Bolshói de Moscú, y a lo grande, tío! Era una función benéfica pa' la bailarina Pelageya Karpakova, que se marcó a Odette y a Odile, ¡menuda máquina! Julius Reisinger se curró los pasos, Stepan Ryabov llevaba la batuta y Victor Gillert bordaba de príncipe Siegfried, ¡todo el equipo en modo pandilla! Y Sergey Sokolov hacía de Von Rothbart, un nombre que te dejo pa' que lo mastiques, ¿sabes?, que ese tío da un mal rollo de locos.

La crítica y su cara de pocos amigos

Pues nada, que los críticos no fliparon, ¿eh?, y me soltaron que la música era demasiado ruidosa, ¡anda ya! Que si demasiado wagneriana, que si demasiado sinfónica, ¡y la coreografía sosaina, sin imaginación, decían los muy listillos! Hay quien lo llama fiasco, pero ojo, que se quedó en cartel hasta 1882 o 1883, ¡así que fiasco del todo ni de coña, colega! O sea, me llamaron ruidoso y yo, tan pancho, ¡a mí que me registren, que pa' eso es un ballet con fuerza!

Autocrítica con bajón incluido

Y lo mejor es que yo tampoco iba de sobrao, ¿sabes?, ¡qué va! Vi la Sylvia de Delibes en Viena y escribí que mi Swan Lake era «mucho más pobre», ¡toma autocrítica, tronco! El 8 de mayo de 1877 me tocó escribir música nueva pa' un pas de deux del debut de Anna Sobeshchanskaya, compás por compás con la de Minkus, ¡un puzle de los chungos! Y el Baile Ruso lo pidió Reisinger expresamente, ¡el tío encargando bailecitos como quien pide tapas, hostia!

Resurrección con póstumo incluido

Y ahora viene el giro bestia: la palmé en 1893, antes del revival, ¡mazo de fuerte, colega! En enero de 1895, en el Mariinsky de San Petersburgo, Marius Petipa y Lev Ivanov resucitan el invento con Riccardo Drigo dirigiendo, ¡un currazo de locos! Petipa se montó el palacio y el baile, Ivanov los lagos, y Drigo retocó la partitura con el visto bueno de Modest Tchaikovsky, ¡to' bien atao, peña! Pierina Legnani bailaba de Odette y Odile y Pavel Gerdt de Siegfried, ¡un dúo que flipas en colores!

Treinta y dos giros y un cisne que no era negro

Y ojo a Legnani, que se sacó de la chistera 32 fouettés en el gran pas de deux, ¡treinta y dos giros, tío, que me mareo solo de pensarlo! Odile entonces no era el «cisne negro», ¿eh?, iba de azul real con purpurina, ¡brillando como bola de discoteca, anda ya! Lo de cisne negro llegó en 1920, con un revival del Bolshói, ¡o sea, invento posterior, qué morro, illo! Pa' la variación de Odile, Drigo rescató piezas de piano de mi Op. 72, ¡reciclaje otra vez, que aquí no se tira ni el papel de plata!

Una orquesta de órdago y un lago con secretos

El título formal es Swan Lake, Op. 20, ballet en cuatro actos de 1877, ¡con DNI y to', colega! La orquesta se marca un pelotazo: maderas dobles, cuatro trompas, cornetas, trompetas, metales graves, percusión a tope, glockenspiel, arpa y cuerdas, ¡mazo de plantilla, tronco! Hay un príncipe, un lago y unas aves que no son lo que parecen, ¡y un villano con una mala uva de campeonato! ¿Cómo acaba el lío? Pues nada, ¡tú escucha y flipa, que el final no te lo destripo ni de coña!
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¡Hala, peña, que por hoy se me acaba el chiringuito! ¿Te ha molao la historia de mi Swan Lake, tronco, o te has quedao flipao del todo? Yo, después de tanto cisne y tanto lío, acabé más fundío que un móvil sin cargador, ¿sabes? Y ojo, colega, que esto es solo la puntita del iceberg: queda mazo de rollo por destripar en mi lago, ¡de locos! Hay melodías, bailes y secretillos que ni te imaginas, illo, y están ahí esperando a que los pilles. Así que dale a los enlaces de aquí, anda, y sigue currándotelo con mi Swan Lake, ¡venga, sin rayarte! Que los cisnes no muerden, crack, ¡y si muerden, es de puro arte! Pues nada, nos vemos en el lago, y no te me ahogues, que con los de 1877 ya tuvimos bastante, ¡hostia!