Coro incluido en la Symphony No 9 de Beethoven
I. Allegro Ma Non Troppo
Symphony No. 9 in D minor, Op. 125 ("Choral")

Soy Beethoven, y voy a explicarte el I. Allegro Ma Non Troppo, el primer movimiento de mi Symphony No 9. Vas a notar cómo el tema principal, que antes sonaba en re menor, regresa más adelante en re mayor, y ese cambio de luz hace que merezca la pena escuchar con atención. Y si te apetece aprender a reconocer cada una de estas piezas nada más oírlas, que es lo que mis colegas y yo enseñamos en esta web, empieza con el entrenamiento .
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Cómo escuchar sin saber nada de música
Te propongo que al principio no busques una melodía que puedas tararear, sino que te fijes en quién hace qué dentro de la orquesta. Las cuerdas son el cimiento de todo el movimiento: con sus temblores, sus golpes de arco y sus frases largas, son las que casi siempre llevan la voz cantante. Los instrumentos de viento y los timbales se suman cuando la música se pone seria, y los reconocerás porque de pronto todo suena más grande y más pesado. Escucha como quien mira acercarse una tormenta: primero un silencio raro, después el trueno, y poco a poco ya sabes por dónde viene cada nube.Un título que pide paso firme
Allegro ma non troppo significa, más o menos, «rápido, pero no demasiado», y lo elegí porque no quería que este movimiento corriera sin saber adónde va. A eso le añadí «un poco maestoso», es decir, un poco majestuoso, para que los músicos supieran que aquí hay peso y solemnidad. Es como pedirle a alguien que camine deprisa, pero con la espalda bien recta. Todo ello está en re menor y en compás de 2/4, dos pulsos que se sienten como pasos firmes y que le dan a mi Novena su primer aire grave.Un plan con cuatro estaciones
Para este movimiento elegí la forma sonata, que funciona como un pequeño drama en el que los temas se presentan, se enfrentan y al final vuelven a casa. Primero viene la exposición, donde presento el material; después el desarrollo, donde lo sacudo de arriba abajo; luego la reexposición, donde todo regresa; y por último la coda. En la exposición no pedí repetición, así que no tendrás que oírla dos veces y la historia avanza sin pausas. En los próximos párrafos te llevo por cada una de estas partes, una detrás de otra, para que no te pierdas.Sección 1: Un murmullo que engaña
La exposición arranca en voz baja, con las cuerdas temblando sobre dos notas, la y mi, que suenan vacías, como si la música aún no hubiera decidido qué quiere ser. Esa espera dura hasta el compás 17, donde entra el primer tema y lo hace con una violencia que nadie esperaría después de tanta quietud. El estado de ánimo pasa de la duda a la determinación en un solo golpe, y eso marca el carácter de todo lo que viene. Si te quedas con una sola idea de esta sección, que sea esa: del susurro al estallido sin pedir permiso.Sección 2: Los temas pasan por el taller
En el desarrollo cojo el material que acabas de oír y lo desarmo pieza a pieza, para ver qué pasa si lo cambio de sitio, de color y de intensidad. La música se mueve por distintas tonalidades y no se queda quieta mucho tiempo, de modo que la sensación es de camino inestable y cuesta arriba. Escucharás fragmentos conocidos que reaparecen cambiados, unas veces tensos y otras casi doloridos, como si buscaran una salida. Aquí es donde más se nota que el movimiento cuenta una historia: hay conflicto, y todavía no sabes cómo se va a resolver.Sección 3: Se vuelve a casa, pero distinto
La reexposición trae de vuelta el primer tema, y lo hace en re mayor, una tonalidad más luminosa que el re menor con el que empezamos. Podrías pensar que el cambio lo suaviza todo, pero el tema conserva su fuerza y sigue sonando como un golpe sobre la mesa. Es el mismo recuerdo visto con otra luz: reconoces la melodía, y sin embargo ya no te cuenta lo mismo. Esta parte sirve para que respires un instante, porque lo más grande del movimiento todavía no ha llegado.Sección 4: Una despedida que no se acaba
La coda ocupa casi una cuarta parte del movimiento, una despedida bastante más larga de lo que suele oírse. No la escribí como un simple adiós, sino como un último gran tramo en el que la tensión vuelve a subir y los temas se resisten a dejarse ir. El tono es sombrío, casi solemne, y te deja con la sensación de haber atravesado algo importante. Cuando por fin termina, comprenderás por qué este primer movimiento no es un simple comienzo, sino una puerta muy grande que se abre hacia el resto de la sinfonía.Tu turno: dale al play
Ahora te invito a que vivas este primer movimiento por ti mismo: pulsa el botón de reproducir y deja que la música te envuelva. Mientras suena, quizá te ayude recordar lo que hemos comentado, desde el murmullo inicial de las cuerdas hasta la larga coda. No hace falta que lo entiendas todo, basta con que te dejes llevar y notes cómo cambia el ánimo de una parte a otra. Ojalá disfrutes recorriendo mi Allegro ma non troppo tanto como yo disfruté escribiéndolo.---
¿Has disfrutado descubriendo conmigo cómo suena el primer movimiento de mi Symphony No 9, el Allegro ma non troppo? Cuando lo escribí quería que empezara casi en silencio, con ese murmullo de las cuerdas, para que después la música se abriera paso poco a poco. Ahora que conoces ese comienzo, quizá lo oigas de otra manera cada vez que vuelvas a él, y espero que descubras algún detalle nuevo en cada escucha. Pero este movimiento es solo la primera puerta, porque mi sinfonía tiene cuatro movimientos y aún te quedan muchas cosas por explorar. Todavía puedes conocer el scherzo, el Adagio y un final con voces humanas, además de la historia de cómo llegó a existir todo esto. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que encontrarás en la página y sigue explorando mi Symphony No 9 a tu ritmo. Yo te espero al otro lado con ganas de seguir escuchando contigo.
