Turismo espacial con The Planets de Holst
II. Venus, the Bringer of Peace

The Planets, Op. 32

Holst presenta una guía de escucha de II. Venus, the Bringer of Peace, de The Planets
Soy Gustav Holst, y me alegra darte la bienvenida a II. Venus, the Bringer of Peace, el movimiento que voy a explicarte ahora. Vas a escuchar cómo, en el Largo central, un oboe solo canta sobre los destellos de la celesta, y por qué esa calma justifica de sobra el rato que le dediques. En esta web mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras cuando suenan, y te invito a empezar  con el entrenamiento .
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Cómo escuchar a Venus sin despeinarte

Te propongo una tarea muy sencilla: no hagas nada más que escuchar quién canta en cada momento. Primero una trompa sola canta una melodía, y las flautas y los oboes le contestan con la delicadeza de quien no quiere despertar a nadie. Después un violín solo toma la palabra con un segundo tema, y en el centro un oboe solo se queda con el protagonismo mientras la celesta añade pequeños destellos de adorno. Si te pierdes, busca la voz solista de cada momento, porque esa es la que te lleva de la mano por toda la pieza.

Por qué la llamé la portadora de la paz

Mi punto de partida para The Planets fue la astrología, no la astronomía ni la mitología, y por eso cada planeta me interesaba por el carácter que se le atribuye. A Venus le tocó la paz, y yo la coloqué justo después de Mars porque el contraste funciona mejor que cualquier explicación. Ya sabes que no ordené los movimientos según la distancia al Sol, sino según lo que mejor sonaba al escucharlos uno tras otro. Después del pulso inquieto de Mars, esta música llega como abrir una ventana en una habitación cargada.

La forma: un paseo tranquilo

Aquí lo importante no es el esquema, sino cómo cambia el ambiente de una parte a otra. Lo que hice fue enlazar tres ambientes, con un Adagio en 4/4, un Andante en 3/4 y un Largo en el centro de la pieza. Cada uno cambia la velocidad y el modo de moverse, y esos cambios son los que cuentan la historia, más que cualquier esquema. Ahora te los presento uno por uno, para que sepas dónde estás en cada momento.

Sección 1: Adagio, o el arte de no tener prisa

Empiezo con un Adagio en 4/4, que es una forma elegante de decir que aquí nadie corre. La trompa sola presenta el tema y las flautas y los oboes le responden, de modo que la música parece una conversación en voz baja. En esta parte aparece también el violín solo con su segundo tema, que añade una voz más clara y más cercana. Lo que debes notar es el ánimo, que es de calma desde el primer compás y no necesita que ocurra nada dramático.

Sección 2: Andante, el balanceo de tres tiempos

Luego la música pasa a un Andante en 3/4, y se nota enseguida porque ahora se cuenta de tres en tres. Ese compás le da un movimiento suave, parecido al de una mecedora que sigue su ritmo sin esfuerzo. Respecto al Adagio, el paso es algo más ligero, pero el ambiente sigue siendo sereno y sin sobresaltos. Si sientes que te balanceas un poco al escucharlo, es justo lo que yo buscaba.

Sección 3: Largo, donde el tiempo casi se detiene

En el centro de la pieza dejo el Largo, que es el momento más lento y el más tranquilo de todo el movimiento. Un oboe solo lleva aquí la voz principal, con un sonido algo nasal y muy humano que se reconoce con facilidad. La celesta añade su decoración en forma de pequeñas gotas de sonido, que hacen brillar la música sin romper su quietud. Si tuviera que elegir un lugar donde esta Venus cumple su título, sería este.

Ahora te toca a ti

Ahora te invito a que vivas II. Venus, the Bringer of Peace por tu cuenta. Pulsa el botón de reproducción, ponte cómodo y deja que la música te envuelva sin más. Mientras suena, recuerda lo que hemos hablado: la trompa, el violín, el oboe y esos tres ambientes que se suceden con tanta calma. Ojalá disfrutes recorriendo mi II. Venus, the Bringer of Peace tanto como yo disfruté componiéndola.
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Hemos llegado al final de la guía de II. Venus, the Bringer of Peace, y me gustaría saber si has disfrutado descubriéndola. Ojalá la próxima vez que suene esta música te descubras siguiendo la trompa sola, el violín que toma la palabra y el oboe del centro, casi sin proponértelo. Después del pulso inquieto de I. Mars, the Bringer of War, quise que el oyente encontrara un lugar donde bajar la guardia. Creo que Venus lo consigue porque no te pide nada: solo te invita a quedarte un rato quieto y a dejar que la música respire. Y aun así, esta es solo una parte de The Planets. Mercury, Jupiter, Saturn, Uranus y Neptune tienen cada uno su propio carácter y sus propios secretos, y todos esperan a que los escuches con calma. Yo siempre pensé en la suite como un viaje completo, y por eso me alegraría que Venus fuera solo la primera parada de muchas. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes en esta página y sigue descubriendo The Planets a tu ritmo.