Turismo espacial con The Planets de Holst
IV. Jupiter, the Bringer of Jollity

The Planets, Op. 32

Holst presenta una guía de escucha de IV. Jupiter, the Bringer of Jollity, de The Planets
Me llamo Gustav Holst, y en estas líneas voy a explicarte IV. Jupiter, the Bringer of Jollity. Vas a escuchar cómo, en medio de tanta fiesta, la música frena a media velocidad para dejar una melodía solemne que en 1921 convertí en el himno «Thaxted», una buena razón para quedarte. Y como en esta web mis colegas y yo también te enseñamos a reconocer nuestras obras cuando suenan, te invito a  probar el entrenamiento .
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Cómo escuchar: ven con ganas de fiesta

Te propongo una tarea muy sencilla: no intentes separar cada instrumento y fíjate mejor en cómo cambia el carácter de la orquesta entera. Al principio todo suena ligero y saltarín, como una plaza el día de fiesta, y yo lo marqué Allegro giocoso, que significa rápido y con ganas de jugar. Después la música se ensancha de golpe en una melodía amplia y solemne, que avanza justo a la mitad de velocidad. Si te quedas con esas tres sensaciones, juego, solemnidad y vuelta al juego, no necesitas saber nada más de música para disfrutarlo.

Un título que promete jolgorio y cumple

Llamé a este movimiento Jupiter, the Bringer of Jollity porque quería que sonara a alegría de verdad, de la que se contagia. Recuerda que mi punto de partida para toda la suite fue la astrología, y no la astronomía ni la mitología clásica, así que cada planeta me interesaba por el carácter que le atribuía. En este caso ese carácter se traduce en una alegría nada tímida, sino ancha, ruidosa y generosa. Por cierto, lo coloqué en cuarto lugar porque ordené los movimientos según lo que funcionaba mejor en la música, no según la distancia de los planetas al Sol.

La forma: un bocadillo con relleno solemne

La forma de este movimiento se entiende a la primera, sin necesidad de saber teoría. Me quedé con algo parecido a un ABA: una parte rápida, una parte central lenta y el regreso de la primera. El relleno de ese bocadillo es el Andante maestoso, cuya melodía vuelve hacia el final, y todo se cierra con un acorde de triple forte, es decir, con tres efes de volumen. Ahora voy a recorrer las secciones una por una, porque cada una tiene su propia manera de contar la historia.

Sección 1: La fiesta abre las puertas

Empiezo en Allegro giocoso y en compás de 2/4, un paso de dos tiempos muy ágil y juguetón. La música salta como un niño que sale al recreo y no se detiene a pedir permiso. Aquí todavía no hay rastro de solemnidad, solo ganas de celebrar. Quédate con este carácter, porque volverá más adelante y lo reconocerás enseguida.

Sección 2: Entra un invitado en tres tiempos

Pronto aparece un segundo tema en compás de 3/4, que cambia el balanceo de la música. Pasamos de contar de dos en dos a contar de tres en tres, y el oído lo nota como un giro de baile. El ánimo sigue siendo alegre, pero se vuelve más amplio y más cantable. Es una pequeña ventana para respirar antes de que llegue el momento más memorable del movimiento.

Sección 3: La melodía que acabó en la iglesia

En el centro la música frena hasta la mitad de la velocidad inicial y pasa a un Andante maestoso, también en 3/4. Aquí suena la melodía más noble de la pieza, de las que se escuchan con la cabeza bien alta. En 1921 la adapté como himno con el nombre de «Thaxted», y se usa para cantar «I Vow to Thee, My Country». A Imogen Holst le pareció que esa asociación perjudicaba al movimiento, y es una opinión que conviene conocer aunque tú acabes pensando lo contrario.

Sección 4: Vuelve la fiesta, como si nada

Después de la solemnidad regresa la sección inicial, otra vez con su aire de celebración. Es el ABA en acción: lo que dejaste atrás te recibe como un amigo que no se ha movido de la puerta. Notarás que el cambio de ánimo es rápido, de la calma ancha a la energía ligera. Así la música cuenta una historia sencilla: se celebra, se hace una pausa para sentir algo grande y se vuelve a celebrar.

Sección 5: Un final con tres efes

Para terminar, la melodía maestoso regresa, y esta vez la oyes ya como a una vieja conocida. Lo importante es que la pieza no se apaga poco a poco, sino que sube hasta un acorde final en triple forte. Ese último acorde cierra el movimiento con un golpe de volumen que no deja ninguna duda. Si te quedas sin aliento, es exactamente lo que yo buscaba.

Ahora te toca a ti: pulsa el play

Ahora te invito a vivir Jupiter, the Bringer of Jollity por tu cuenta: pulsa el play y déjate llevar por la música. Mientras suena, acuérdate de lo que hemos hablado: el juego del principio, el giro a tres tiempos, la melodía solemne y el regreso de la fiesta. A mí me habría gustado que mis movimientos se oyeran siempre dentro de la suite completa, pero entiendo que a veces se empieza por uno solo. Ojalá disfrutes este viaje por mi IV. Jupiter, the Bringer of Jollity tanto como lo disfruté yo al componerlo.
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Cuando llega el final de Jupiter, la melodía lenta del centro vuelve a sonar con toda su amplitud y el movimiento se cierra con un acorde de máximo volumen. Esa melodía acabó teniendo otra vida: en 1921 la adapté como el himno «Thaxted», aunque Imogen Holst pensaba que esa asociación le restaba algo al movimiento. ¿Te ha gustado recorrer conmigo la guía de escucha de IV. Jupiter, the Bringer of Jollity? Espero que ahora oigas esa alegría con más atención y que la melodía central te suene todavía más especial. Aún te quedan muchas cosas por descubrir de The Planets, porque esta obra se entiende mejor como un conjunto de siete movimientos. Yo nunca fui partidario de tocar los movimientos por separado, así que escucharlos todos seguidos es la mejor manera de acercarte a lo que imaginé. Te invito a pulsar los enlaces que tienes a continuación y a seguir explorando The Planets a tu ritmo. Ojalá cada nueva escucha te descubra algo que antes se te había escapado.