Turismo espacial con The Planets de Holst
Entre bastidores
The Planets, Op. 32

Soy Gustav Holst, y esta es la historia de cómo nació mi obra The Planets. Vas a descubrir cómo compuse esta suite entre 1914 y 1917, sobre todo en fines de semana y vacaciones, porque entre semana la enseñanza me ocupaba casi todo el tiempo. Y si te apetece comprobar cuánto sabes, en esta web mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer cada obra cuando suena, así que pruébalo en el entrenamiento .
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Unas vacaciones, una charla y una idea
En la primavera de 1913 me fui de viaje a España con mis amigos H. Balfour Gardiner, Arnold Bax y Clifford Bax. Durante aquellas vacaciones salió en la conversación el tema de la astrología, y a mí me quedó la curiosidad dando vueltas, como una melodía que no consigues quitarte de la cabeza. Hoy parece una anécdota sin importancia, pero de aquella charla de viaje acabó naciendo una obra entera. Si alguien te dice que las grandes ideas solo llegan en un despacho solemne, cuéntale que a mí me llegó de vacaciones.Un título demasiado práctico
Mi título original era «Seven Pieces for Large Orchestra», es decir, siete piezas para orquesta grande, un nombre tan útil como la etiqueta de un archivador. El que conoces hoy, The Planets, es el que se quedó, y conviene aclarar que mi punto de partida no era la astronomía ni la mitología clásica, sino la astrología. No me interesaban los planetas como bolas de roca flotando en el cielo, sino el carácter que se atribuye a cada uno de ellos. Por eso tomé de los libros de astrología de Alan Leo algunos subtítulos, como «Mercury, the Winged Messenger» y «Neptune, the Mystic».Componer en los ratos libres
Escribí la suite entre 1914 y 1917, y no creas que me sobraba el tiempo, porque daba clase en St Paul's Girls' School y en Morley College. Así que componía sobre todo los fines de semana y en vacaciones, como quien monta un barco dentro de una botella a ratitos. Empecé por Mars a mediados de 1914 y lo terminé antes de que estallara la guerra, de modo que no es una reacción a los combates, por mucho que a veces se cuente así. Dejé para el final Mercury, a comienzos de 1916, y en 1917 acabé la orquestación.Un director de música en tiempos oscuros
Mientras trabajaba en la obra yo era director de música en St Paul's Girls' School, y el ambiente a mi alrededor no era nada alegre. Me habían rechazado para el servicio militar por no ser apto, así que me quedé en casa mientras otros se marchaban. Mis amigos George Butterworth y Cecil Coles murieron en la guerra, y esas pérdidas forman parte del paisaje en el que terminé la suite. Quizá por eso hay tanta sombra al lado de tanto brillo en la música, aunque eso te lo digo como una impresión mía y no como un dato.Siete platos en un solo banquete
Un movimiento es cada una de las partes en que se divide una obra larga, igual que los platos de una comida o los capítulos de un libro: cada uno tiene su carácter, pero todos pertenecen a la misma mesa. La suite tiene siete: Mars, the Bringer of War, que abre con paso de marcha; Venus, the Bringer of Peace, que llega como un respiro; y Mercury, the Winged Messenger, el más corto y el más veloz. Después vienen Jupiter, the Bringer of Jollity, que es pura fiesta; Saturn, the Bringer of Old Age, con su reloj que no se detiene; y Uranus, the Magician, donde un baile torpe se va de las manos. Cierra Neptune, the Mystic, y fíjate en que no los ordené según la distancia de cada planeta al Sol, sino según lo que mejor funcionaba al escucharlos uno detrás de otro.Una orquesta con todo el armario abierto
Pedí una orquesta enorme, con órgano, celesta, arpas, timbales y campanas tubulares, porque quería colores sonoros distintos para cada planeta. Es como un pintor que no se conforma con tres tubos de pintura y exige toda la tienda. En Saturn, aparte de los timbales, las campanas son la única percusión, y llegan en el clímax como las campanadas de un reloj gigantesco. Se cuenta que Saturn fue mi movimiento favorito de toda la suite.Un estreno para pocos invitados
La primera interpretación fue el 29 de septiembre de 1918 en el Queen's Hall de Londres, con Adrian Boult dirigiendo. El público eran unos 250 invitados, y todo lo pagó Balfour Gardiner, el mismo amigo del viaje a España, que resultó ser un compañero de vacaciones muy generoso. Según cómo se cuente, aquello fue un estreno privado, y hay quien sitúa el primer concierto público en febrero de 1919, con solo cinco de los siete movimientos. Yo consideraba público el de 1918, pero lo dejo ahí, como una de esas discusiones de fechas que a los historiadores les encantan.Un apellido que sonaba demasiado alemán
En septiembre de 1918, el mismo mes de aquel primer concierto, pasé de llamarme von Holst a llamarme simplemente Holst. Trabajaba entonces en Salonica como organizador musical de la YMCA, y en la YMCA opinaban que mi apellido sonaba demasiado alemán. Hice el cambio mediante un documento legal, y me quité de golpe una partícula y un problema. Mira qué coincidencia: mi obra más conocida y mi apellido nuevo vinieron al mundo casi al mismo tiempo.Un éxito que no supe recibir
La primera interpretación completa ante el público fue el 15 de noviembre de 1920, con la London Symphony Orchestra dirigida por Albert Coates. Las críticas se dividieron: de las 37 publicaciones que se han repasado, 28 fueron favorables, pero en The Globe y en The Sunday Times se mostraron hostiles. A mí el éxito me sorprendió y me disgustó, y me oponía a que se tocaran los movimientos sueltos, separados del conjunto. El 13 de octubre de 1923 dirigí yo mismo una interpretación completa con la Queen's Hall Orchestra y los intérpretes que yo había elegido.Un himno, una galaxia lejana y un planeta que no escribí
En 1921 adapté la melodía central de Jupiter como el himno «Thaxted», que se canta con «I Vow to Thee, My Country». La suite ha influido en grupos de rock y en bandas sonoras como la de Star Wars, y se ha grabado comercialmente al menos 80 veces. Si echas de menos a Pluto, no lo escribí yo, que bastante tenía con siete: se descubrió en 1930, cuando mi suite llevaba años terminada. Lo compuso Colin Matthews en el año 2000, por encargo de la Hallé Orchestra, y se estrenó en Mánchester con Kent Nagano al frente.---
Y hasta aquí llega la historia de The Planets, al menos la parte que yo mismo puedo contarte. ¿Te ha gustado conocer cómo nació esta obra? Yo la empecé a imaginar en unas vacaciones, y con los años se convirtió en algo que nunca pensé que fuera a llegar tan lejos. Me sorprendió, y hasta me desconcertó, ver que tanta gente la hiciera suya. Todavía quedan muchas cosas por descubrir en The Planets. Cada uno de sus siete movimientos tiene su propio carácter, y escucharlos con calma te enseña detalles que se escapan la primera vez. Por ejemplo, puedes fijarte en cómo suena cada instrumento cuando le toca ser protagonista, o en cómo una pieza prepara el silencio de la siguiente. Si te ha picado la curiosidad, pulsa en los enlaces que tienes en esta página y sigue explorando The Planets a tu ritmo. Yo te espero al otro lado de la música, con las puertas abiertas, como en el final de Neptune, the Mystic.
Mejores momentosGuía de escucha 1: I. Mars, the Bringer of WarGuía de escucha 2: II. Venus, the Bringer of PeaceGuía de escucha 3: III. Mercury, the Winged MessengerGuía de escucha 4: IV. Jupiter, the Bringer of JollityGuía de escucha 5: V. Saturn, the Bringer of Old AgeGuía de escucha 6: VI. Uranus, the MagicianGuía de escucha 7: VII. Neptune, the MysticMás sobre HolstAprende a reconocerla cuando la oigas
