Del luto al amor con la Symphony No 5 de Mahler
I. Trauermarsch

Symphony No. 5 in C-sharp minor

Mahler presenta una guía de escucha de I. Trauermarsch, de Symphony No 5
Soy Mahler, y voy a explicarte el primer movimiento de mi Symphony No 5, el I. Trauermarsch. Vas a descubrir cómo una marcha fúnebre de unos trece minutos se deja interrumpir dos veces por un pasaje más sereno, y por qué ese respiro hace la tristeza todavía más honda. ¿Te apetece  entrar en el entrenamiento  de esta web, donde mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan?
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Cómo escuchar una marcha sin ponerte de luto

Te propongo que, al escuchar I. Trauermarsch, te fijes primero en una sola cosa: quién habla en cada momento. Todo empieza con una trompeta solista, sola frente al silencio, y ella marca el tono de todo lo que viene después. Luego se suma el resto de la orquesta, y notarás que unos instrumentos llevan el paso mientras otros cantan por encima. Si alguna vez te pierdes, busca de nuevo ese paso regular de la marcha, que funciona como el pasamanos de una escalera: mientras lo tengas cerca, no te caes.

Un título que no se anda con rodeos

Trauermarsch significa marcha fúnebre, y lo escribí así, sin adornos, porque esta música no pretende ser otra cosa. Junto al título anoté indicaciones como «In gemessenem Schritt», que pide un paso medido, y «Streng», que pide severidad. Añadí también «Wie ein Kondukt», es decir, «como un cortejo», para que quien toque se imagine una procesión que avanza sin prisa. Quería que el título fuera una instrucción y no una simple etiqueta, de modo que desde el primer compás se sepa cómo tiene que sonar.

Una marcha con dos respiros

La forma de este movimiento es más sencilla de lo que parece, y se entiende bien sin etiquetas de manual. Su esqueleto es sencillo: el tema de marcha vuelve una y otra vez, y dos veces lo interrumpe un episodio más calmado, de manera que queda una forma parecida a la de tres partes. Yo te lo cuento en cinco secciones, que son marcha, calma, marcha, calma y marcha otra vez. Dura unos trece minutos, así que en los próximos párrafos tenemos tiempo de recorrerlas una por una.

Sección 1: La trompeta pide la palabra

La primera sección arranca con la trompeta sola, y desde ese instante estamos en do sostenido menor. Esa es la tonalidad con la que se suele presentar toda la sinfonía, aunque yo nunca quise atarla a una sola. El tempo es de paso medido y el ánimo es severo, sin aceleraciones ni gestos de consuelo. Es una llamada que no admite réplica, como cuando alguien pide silencio en una sala sin levantar la voz y lo consigue.

Sección 2: Un respiro a mitad del cortejo

En la segunda sección la marcha se detiene y deja entrar un episodio más calmado. El cambio de ánimo es claro: lo que antes era un peso que avanzaba se vuelve algo más suave y más humano. Escúchalo como si el cortejo se parara un momento y alguien mirara atrás, hacia lo que se ha perdido. Esta calma es la primera de las dos veces que interrumpo la marcha, y conviene que te la grabes en la memoria.

Sección 3: El paso vuelve a ponerse en marcha

En la tercera sección regresa el tema de marcha, y lo reconocerás enseguida por su paso firme. Ya no suena igual que al principio, porque entre tanto has oído el episodio calmado y esa memoria cambia la manera de oír la marcha. La severidad vuelve a mandar, y el ánimo se oscurece de nuevo después del breve respiro. Es la parte en la que el cortejo recupera el ritmo, y casi puedes imaginar a la gente reanudando la caminata.

Sección 4: La calma vuelve, pero ya no es una desconocida

La cuarta sección trae por segunda vez el episodio más tranquilo, y esta vez ya sabes lo que viene. Esa familiaridad hace que lo escuches con otros oídos, más cercano y también más melancólico. Fíjate en cómo la música se aparta un momento de la marcha para hablar en voz baja. Aquí el cambio de ánimo es el mismo que antes, pero el recuerdo de lo que ha pasado le da otro peso.

Sección 5: El cortejo se aleja

En la última sección regresa por tercera vez el tema de marcha, y con él la severidad del principio. Ahora suena como un cortejo que se va alejando, hasta que la música se apaga poco a poco. Este movimiento no está solo: forma la primera parte de la sinfonía junto con el segundo, que se titula «Stürmisch bewegt, mit größter Vehemenz». Por eso, cuando acaba el silencio, lo que viene es la tormenta, y te aseguro que es un contraste bien pensado.

Ahora te toca a ti

Ha llegado el momento de que lo vivas por tu cuenta: pulsa el botón de reproducir y déjate llevar por la música. Mientras suena, ten en el bolsillo lo que hemos hablado, la trompeta del principio, el paso de la marcha y los dos respiros que la interrumpen. No hace falta que entiendas cada detalle, basta con que sigas el camino del cortejo de principio a fin. Ojalá disfrutes recorriendo mi I. Trauermarsch tanto como lo disfruté yo cuando lo compuse.
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Hemos llegado al final de esta guía de escucha del I. Trauermarsch, y me quedo con una idea sencilla: una marcha fúnebre también puede ser una música que te acompaña con mucha ternura. ¿Te ha gustado descubrir conmigo cómo suena este primer movimiento de mi Symphony No 5? Quizá ahora, cuando vuelvas a oír esa trompeta solitaria, la sientas como la voz de alguien a quien ya conoces. Pero la sinfonía tiene todavía muchos rincones por explorar, porque este movimiento es solo la puerta de entrada a una obra de cinco movimientos. Después de la marcha llega una tormenta, luego un Scherzo lleno de aire de baile, y más tarde una página para cuerdas y arpa que te sorprenderá por su calma. Si te apetece seguir adelante, haz clic en los enlaces que tienes a tu alrededor y sigue descubriendo conmigo mi Symphony No 5. Te aseguro que cada vez que la escuches encontrarás algún detalle nuevo.