Del luto al amor con la Symphony No 5 de Mahler
V. Rondo-Finale

Symphony No. 5 in C-sharp minor

Mahler presenta una guía de escucha de V. Rondo-Finale, de Symphony No 5
Soy Mahler, y voy a explicarte el quinto movimiento de mi Symphony No 5, el V. Rondo-Finale. Vas a oír cómo, en unos quince minutos, este final en re mayor vuelve a traer el tema del Adagietto y el coral del segundo movimiento, y los entrelaza con un contrapunto lleno de energía. Si te apetece aprender a reconocer una obra nuestra en cuanto empieza a sonar,  entra en el entrenamiento  de esta web, donde mis compañeros compositores y yo te lo enseñamos.
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Cómo escuchar un final sin perder el hilo

Te propongo que escuches el V. Rondo-Finale con una sola idea en la cabeza: casi toda la orquesta tiene algo que decir, y a veces lo dice a la vez. Las cuerdas llevan buena parte de la conversación, mientras que las maderas, las trompas, las trompetas y los timbales ponen color y empuje cuando la música lo pide. Como este movimiento es una exhibición de contrapunto, no intentes seguirlo todo de golpe: elige una melodía, acompáñala un rato y luego salta a otra, como cuando escuchas una charla animada en la que todos hablan. Si en algún momento te pierdes, no pasa nada, porque dura unos quince minutos y lo que importa es sonreír cuando reconozcas una melodía que ya habías oído.

Un nombre que lo explica casi todo

Lo titulé Rondo-Finale porque la música hace exactamente esas dos cosas: cierra la sinfonía y lo hace con una forma en la que las ideas regresan. «Finale» es la parte sencilla, ya que es el quinto y último movimiento, el que forma la tercera parte junto con el Adagietto. «Rondo» alude a ese juego de idas y vueltas en el que una melodía se marcha, da un rodeo y vuelve a aparecer cuando ya casi la habías olvidado. Además anoté en la partitura indicaciones como Allegro giocoso y Frisch, que piden alegría y frescura, y con eso te digo qué ánimo tenía yo al escribirlo.

Una forma que no quiso elegir entre dos

La forma de este movimiento junta dos caminos en lugar de elegir uno. El resultado es un rondo-sonata, que junta el regreso de los temas propio del rondo con la manera de ir desarrollando las ideas propia de la sonata. No te asustes por el nombre, que en el oído se resume en que hay melodías que vuelven y otras que cambian por el camino. Aquí te lo cuento en cinco secciones, y en los próximos párrafos las recorremos una por una.

Sección 1: Me desperezo y arranco

La música empieza en Allegro y en re mayor, con el aire de quien se levanta con ganas de hacer cosas. Aquí se presentan las primeras ideas, y conviene que las guardes en la memoria, porque van a volver. Después de la hondura de los movimientos anteriores, notarás que el ánimo se ha despejado y que hay una energía nueva. Fíjate sobre todo en cómo se van entrando unas voces a otras, porque es la primera muestra del contrapunto que domina el movimiento.

Sección 2: La alegría se pone el traje de fiesta

Llega entonces el Allegro giocoso, que como su nombre indica pide un tono juguetón y gozoso. Es el momento más ligero de la partitura, con melodías que parecen perseguirse unas a otras. El contrapunto se hace aquí más travieso, y cuando creas que has localizado una melodía, otra se te habrá colado por el lado. Disfrútalo sin pelearte con él, porque el movimiento entero está pensado para hacerte sonreír.

Sección 3: Un recuerdo con sabor a Adagietto

En medio de tanta animación, el movimiento trae de vuelta material del Adagietto, aquella página tan tierna que dediqué a Alma. Notarás que el carácter se vuelve más cantable y más cálido, como si la música mirara un momento hacia atrás. Lo curioso es que lo que antes era pura calma reaparece ahora dentro de un entorno vivo, y suena distinto sin dejar de ser reconocible. Escúchalo como un guiño entre viejos conocidos, porque eso es lo que es.

Sección 4: El coral vuelve de visita

Más adelante regresa también el coral en re mayor que oíste en el segundo movimiento, aquel de aire triunfal. Entonces sonaba y se deshacía otra vez en la tragedia, pero ahora lo recuperas en un movimiento mucho más luminoso. Esa diferencia de contexto cambia por completo lo que sientes, y es una de las cosas que más me gusta de esta forma. Si lo reconoces, habrás cerrado un círculo que empezó muchos minutos antes de este final.

Sección 5: Todos a la vez y sin chocar

En la última parte, el Frisch de la partitura te empuja hacia delante con una frescura que no se detiene. Las melodías que ya conoces se entrelazan con más fuerza y más voces, y el contrapunto luce como en ninguna otra página de la sinfonía. Todo ocurre en re mayor, y la sensación general es de claridad y de luz después de tanto recorrido. Aunque suenen muchas cosas a la vez, intenta dejarte llevar por la corriente, porque ahí se entiende de verdad por qué terminé así la obra.

Ahora te toca a ti

Y ahora te invito a que vivas el V. Rondo-Finale por tu cuenta. Pulsa el botón de reproducir y deja que la música te envuelva. Mientras suena, ten presente lo que hemos comentado, sobre todo esas melodías que vuelven y el coral que regresa. Ojalá este viaje por mi V. Rondo-Finale te emocione tanto como me emocionó a mí cuando lo creé.
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¿Has disfrutado descubriendo conmigo la guía de escucha del V. Rondo-Finale de mi Symphony No 5? Espero que ahora, cuando suene ese final en re mayor, notes cómo vuelven el Adagietto y el coral del segundo movimiento, y que te dé gusto seguir sus voces entrelazadas. Con eso se cierra el recorrido por mi Symphony No 5, pero la obra guarda todavía muchos rincones por explorar. Hay otros movimientos que escuchar con calma, historias que conocer y detalles que solo aparecen en la segunda o la tercera audición. Te invito a hacer clic en los enlaces que tienes aquí al lado para seguir explorando mi Symphony No 5 a tu ritmo. Y, cuando termines, deja que la música te acompañe un rato más, porque una sinfonía así sigue sonando por dentro mucho después de la última nota.