Del luto al amor con la Symphony No 5 de Mahler
IV. Adagietto
Symphony No. 5 in C-sharp minor

Soy Mahler, y voy a explicarte el cuarto movimiento de mi Symphony No 5, el IV. Adagietto. Vas a escuchar cómo esta música nace del silencio con notas largas y suaves de las cuerdas, marcada «Sehr langsam», muy despacio, y por qué esa lentitud te quita toda prisa. Si quieres aprender a reconocer una pieza nuestra nada más empezar a sonar, ponte a prueba aquí , en esta web donde mis compañeros compositores y yo te enseñamos a hacerlo.
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Cuerdas, arpa y nadie más en la sala
Te propongo escuchar el IV. Adagietto con los oídos bien abiertos y sin esperar nada estruendoso, porque aquí no hay ruido que te distraiga. Lo escribí solo para cuerdas y arpa, así que no vas a oír ni una flauta ni una trompeta. Las cuerdas cantan una melodía larga y el arpa las acompaña con delicadeza, como una lucecita encendida al fondo de una habitación en penumbra. Dura unos diez minutos, así que ponte cómodo y deja que la música avance sin prisa.Un nombre pequeño para una música grande
Lo llamé Adagietto, diminutivo de adagio, que es un tempo lento, pero la indicación que puse en la partitura es otra: Sehr langsam, que significa «muy despacio». Además añadí espressivo, seelenvoll y mit innigster Empfindung, es decir, «con el sentimiento más profundo». Se lo dediqué a Alma, y cuenta la historia que fue mi carta de amor en forma de música, acompañada de un poema que le dejé, aunque todo eso descansa en lo que la propia Alma contó. Sea cierto o no, la dedicatoria sí es real, y con ella me quedo.Una canción sin letra
En esta sinfonía hay movimientos de estructura muy clásica, pero aquí yo buscaba algo más libre. Por eso encontrarás una melodía que nace del silencio, crece poco a poco y vuelve a calmarse, como una canción a la que le han quitado las palabras. Yo la escucho en tres secciones: un comienzo suave, una subida hacia el momento más intenso y un regreso a la calma. Vamos a recorrerlas una por una, y verás que se enlazan tan bien que casi no se notan las costuras.Sección 1: Primero el silencio, luego alguien se atreve a respirar
El movimiento arranca desde el silencio, con notas suaves y sostenidas de las cuerdas, y enseguida te das cuenta de que nadie tiene intención de correr. La tonalidad es fa mayor, lo que da a todo un aire luminoso y tranquilo, y el tempo es ese Sehr langsam, tan despacio que cada nota parece tener tiempo para pensarse. Se cuenta que Mengelberg y yo lo tocábamos en unos siete minutos, mientras que hoy hay versiones que se alargan mucho más, y las dos maneras pueden emocionar. Fíjate en cómo las cuerdas y el arpa tejen juntas esa melodía larga, porque ahí está el ánimo de toda la página: ternura sin ninguna prisa.Sección 2: La melodía se acalora (pero con educación)
En esta parte la música empieza a subir, y lo que antes era un susurro se convierte en un canto cada vez más intenso. No cambia el tempo de golpe ni hay ningún estallido, porque la emoción crece por dentro, como cuando contienes un suspiro largo y por fin lo dejas salir. Las frases se estiran, las cuerdas se llenan de calor y notarás que la melodía busca un punto más alto al que llegar. Ese es el momento de mayor entrega del movimiento, y por eso te pido que lo escuches con atención, como si alguien te estuviera confiando un secreto.Sección 3: Todo vuelve a su sitio
Después de la subida llega el regreso a la calma, y la melodía del principio reaparece como quien vuelve a casa tras un largo paseo. El ambiente se suaviza otra vez, las cuerdas se apagan poco a poco y la música termina con la misma delicadeza con la que empezó. Más adelante, en el Rondo-Finale, recupero material de este movimiento, así que lo que oyes aquí no se acaba del todo. Por eso conviene que te lleves esta melodía en la memoria, porque volverás a encontrártela cuando menos lo esperes.Ahora te toca a ti
Ha llegado el momento de que vivas el IV. Adagietto por ti mismo. Dale al play y déjate llevar por la música sin más pretensión que escuchar. Mientras suena, quizá te acuerdes de lo que hemos hablado: las cuerdas y el arpa, el silencio del comienzo, la subida y la vuelta a la calma. ¡Ojalá disfrutes del viaje por mi Adagietto tanto como yo disfruté al escribirlo!---
Y hasta aquí llega esta guía del IV. Adagietto de mi Symphony No 5. ¿Te ha gustado descubrir cómo suena esta página tan callada, escrita solo para cuerdas y arpa? Espero que ahora, cuando vuelvas a oírla, notes cómo empieza desde el silencio y se va abriendo despacio, sin ninguna prisa. Si te quedas con una idea, que sea esta: a veces una música tan sencilla dice más que otra con toda la orquesta a pleno volumen. Pero la Symphony No 5 tiene todavía muchos más rincones por explorar. Hay movimientos que no hemos recorrido juntos, detalles de cómo nació y de cómo la recibió el público, y hasta el modo en que el final recupera algo de este Adagietto. Por eso te invito a pulsar los enlaces que encontrarás en esta página y seguir descubriendo mi Symphony No 5 a tu ritmo. Ojalá volvamos a escucharla juntos muy pronto.
