Del luto al amor con la Symphony No 5 de Mahler
III. Scherzo
Symphony No. 5 in C-sharp minor

Soy Mahler, y voy a explicarte el tercer movimiento de mi Symphony No 5, el III. Scherzo. Vas a oír cómo un solo de trompa tan destacado que el intérprete suele salir delante de la orquesta guía unos valses y Ländler, y cómo ese giro tan alegre te saca de la tragedia de los dos primeros movimientos. Aquí, en esta web, mis compañeros compositores y yo también te enseñamos a reconocer nuestras obras cuando suenan, así que anímate a probar el entrenamiento .
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Cómo escuchar un baile sin que te saquen a la pista
Te propongo que, al escuchar III. Scherzo, te quedes con una sola pregunta: quién da un paso al frente en cada momento. Muchas veces es una trompa solista, a la que llamo obbligato, y es tan importante que a menudo se pide al intérprete que se ponga de pie delante de la orquesta. Mientras la sigues, notarás que el resto de los instrumentos se mueve a su alrededor con temas de Ländler y de vals, danzas que invitan a mover los pies. Si te pierdes, busca otra vez la trompa, que hace de guía en una excursión: mientras la veas delante, el camino está claro.Por qué le puse un título tan poco solemne
Después de una marcha fúnebre y de un movimiento tormentoso, sentí que el oyente necesitaba cambiar de aire, y por eso llamé a esta música Scherzo. El cambio de humor es tan brusco que parece que alguien ha abierto de golpe las ventanas de una sala cerrada. Además, este movimiento queda solo como Parte II de la sinfonía, con su propio espacio entre lo trágico y lo que llega después. Quería que sonara a danza con ganas, y por eso escribí Kräftig, nicht zu schnell, que viene a decir «con vigor, pero sin correr demasiado».Una forma que da muchas vueltas
La forma de este movimiento se parece a un rondó, y eso quiere decir que la música principal siempre vuelve. En un rondó la música principal vuelve una y otra vez, y entre una vuelta y otra se cuelan los temas de Ländler y de vals como visitas que llegan y se marchan. Todo eso dura unos dieciocho minutos, y aquí solo te lo cuento a grandes rasgos. En los próximos párrafos voy sección por sección, así que prepárate para una exploración con mucho movimiento.Sección 1: Se abre la puerta y entra el buen humor
El movimiento arranca con paso enérgico en re mayor, que será la casa a la que siempre volvemos. El tempo es decidido pero no apresurado, tal como indiqué en la partitura, y eso le da a la música una seguridad muy agradable. El ánimo es el contrario del de los dos primeros movimientos: aquí hay fuerza y ganas de baile, no luto ni tormenta. Quédate con esta sensación, porque es la que reconocerás cada vez que regrese el tema principal.Sección 2: Llega el Ländler con las botas puestas
Pasado el arranque, aparece una música de Ländler, una danza de aire campesino, más terrenal y de pasos algo más pesados. El humor se vuelve más rústico y la trompa solista sigue asomando para recordarte quién manda en la conversación. No te preocupes por los nombres de los tonos: lo que importa es que notes cómo cambia el color sin que se rompa el hilo. Es como si el movimiento te enseñara otra habitación de la misma casa, con otros muebles pero con la misma familia dentro.Sección 3: El vals da una vuelta y se lo piensa dos veces
Después llega el vals, y con él el ánimo se hace más ligero y más giratorio. El tempo parece soltarse un poco, aunque el pulso de baile no desaparece, y la melodía se balancea con más suavidad. Aquí oirás pasajes más delicados que alternan con otros más intensos, porque no quise que la danza fuera siempre alegre. Ese vaivén de ánimos hace que el baile sea cada vez menos inocente, y eso forma parte de la historia que quería contarte.Sección 4: Vuelve el anfitrión y no se quiere ir
Cuando regresa la música principal, en la tonalidad de re mayor, la reconocerás enseguida y te sentirás en casa. Ya no suena igual que al principio, porque entre tanto han pasado el Ländler y el vals, y esa memoria se nota en el carácter de la música. El movimiento se encamina hacia su final con la misma energía que al comenzar, como un buen baile que se resiste a terminar. Y cuando termina, tienes la sensación de haber dado un largo paseo por una sala llena de gente, antes de llegar a lo que viene después.Ahora te toca a ti
Ahora te invito a que vivas el III. Scherzo por ti mismo. Dale al play y déjate llevar por la música, sin prisa y sin miedo a perderte. Mientras escuchas, quizá te sirva recordar lo que hemos hablado: la trompa que se adelanta, el Ländler, el vals y el tema principal que siempre regresa. ¡Ojalá disfrutes recorriendo mi Scherzo tanto como yo disfruté componiéndolo!---
Y hasta aquí llega mi paseo por el III. Scherzo de mi Symphony No 5, esa parte que se queda sola como Parte II de la sinfonía. Después de tanta marcha fúnebre y tanta tormenta, espero que te haya sentado bien este cambio de aire, con sus Ländler y sus valses, y con ese solo de trompa que se adelanta hasta el frente de la orquesta. ¿Te ha gustado esta guía de escucha del III. Scherzo de mi Symphony No 5? Si te ha picado la curiosidad, todavía te queda mucho por descubrir en esta sinfonía. Quedan el Adagietto, que abre la tercera parte con la calma de las cuerdas y el arpa, y el Rondo-Finale, donde vuelven viejas melodías con ropa nueva. Cuando termines de escuchar, no tengas prisa en dejarlo del todo, porque una obra de unos setenta minutos siempre guarda algún rincón que la primera vez se te escapó. Haz clic en los enlaces que tienes a tu alrededor para seguir explorando mi Symphony No 5, y vuelve a ella cuantas veces quieras.
