Una cura de hipnosis con el Piano Concerto No 2 de Rachmaninoff
III. Allegro scherzando
Piano Concerto No. 2 in C minor, Op. 18

Soy Sergei Rachmaninoff, y a continuación te voy a explicar el III. Allegro scherzando de mi Piano Concerto No 2. Vas a seguir cómo el movimiento viaja de un do menor inquieto hasta terminar en un do mayor lleno de luz, y esa llegada es el mejor motivo para quedarte hasta el final. Mis compañeros compositores y yo enseñamos en este sitio a reconocer nuestras piezas nada más oírlas, así que te invito a ponerlo a prueba con el entrenamiento .
---
Cómo escuchar sin perder el hilo
Si nunca has escuchado un concierto, te propongo una sola tarea para este último movimiento: seguir el camino que va de lo oscuro a lo luminoso. El piano y la orquesta se turnan, y a ratos compiten, para ver quién consigue que la música avance con más ganas. Cuando el piano se luce con pasajes rápidos y brillantes, no intentes contar notas, porque lo que importa es la energía que llevan. Y cuando suene una melodía amplia y cantable, quédate con ella, porque la voy a traer de vuelta más de una vez.Un nombre que se toma las cosas con humor
Allegro scherzando significa algo así como «vivo y con aire de broma», y esa fue mi manera de avisarte de que aquí se juega. Después de un primer movimiento tan grave y de un segundo tan sereno, quise que el final tuviera ligereza y ganas de moverse. Pero fíjate en que el movimiento empieza en do menor, la misma tonalidad del primero, y solo después se va abriendo hacia la luz. Este movimiento y el segundo fueron los primeros que se tocaron en público, en diciembre de 1900 en Moscú, con Siloti dirigiendo y yo al piano.Un edificio con cinco habitaciones
La forma de este movimiento es la de una sonata, con su exposición, su desarrollo y su reexposición. A eso le añadí un final propio, una coda, para cerrar con todo el brillo posible. Por eso vamos a recorrer cinco secciones: la primera presenta el tema principal, la segunda trae un tema nuevo, la tercera lo agita todo, la cuarta recupera las ideas cambiadas de color y la quinta cierra la puerta. Ahora las visitamos una por una, y prometo no perderte en ningún pasillo.Sección 1: Se abre el telón, y todavía con el ceño fruncido
El movimiento arranca en do menor, con un carácter inquieto y decidido que no tiene nada de la calma del Adagio anterior. Aquí se presenta el tema principal, y el piano se pone enseguida a mostrar su destreza. El tempo es vivo y marcado, así que la música da la sensación de tener prisa por llegar a algún sitio. Quédate con este carácter enérgico y algo tenso, porque es el punto de partida del que todo lo demás se va a ir alejando.Sección 2: Llega una melodía que no tiene prisa
Entonces la música cambia de tonalidad y se instala en si bemol mayor, y con ella cambia también el ánimo. El segundo tema es una melodía amplia y cantable, de esas que se quedan en la memoria después de una sola escucha. Después de tanto movimiento nervioso, es como encontrar un banco al sol en mitad de una calle muy transitada. Si te acuerdas de ella, te será fácil reconocerla cuando vuelva más adelante, porque entonces la voy a vestir de otra manera.Sección 3: Todo se mueve de sitio
En el desarrollo cojo las ideas que ya conoces y las someto a todo tipo de giros, sin dejarlas descansar. Las tonalidades cambian con rapidez, y por eso la música parece buscar su camino mientras avanza. El piano corre, la orquesta responde, y el ambiente se vuelve más tenso que en cualquier otro momento del movimiento. No necesitas entender cada cambio, basta con notar que la música se va lejos de casa y que, tarde o temprano, tendrá que volver.Sección 4: Los mismos temas, con otro abrigo
La reexposición trae de vuelta las ideas del principio, y el tema principal reaparece con la energía de antes. La gran sorpresa está en el segundo tema, que ahora suena en re bemol mayor, un color más cálido y profundo que el de la primera vez. Es la misma melodía, pero llega con una luz distinta, como una calle que reconoces aunque la veas al atardecer. Escucharla así es una de las mejores recompensas del movimiento, y por eso te pedí que la guardaras en la memoria.Sección 5: Un final que lo dice todo a lo grande
En la coda la música acelera y se prepara para el cierre con una fuerza que ya no deja lugar a dudas. Aquí se completa el viaje que empezó en do menor, porque el movimiento termina en do mayor, luminoso y firme. El piano y la orquesta ya no compiten, sino que empujan juntos hacia el mismo punto. Cuando suenen los últimos acordes, habrás pasado de la tensión a la victoria sin que nadie tuviera que explicártelo.Ahora te toca a ti
Ya solo falta que le des al play y te dejes llevar por el III. Allegro scherzando de mi Piano Concerto No 2. Mientras suene, acuérdate de lo que hemos repasado: la conversación entre piano y orquesta, el tema cantable que vuelve con otro color y el paso del do menor al do mayor. No pasa nada si en algún momento te pierdes, porque la música te volverá a atrapar sola. Ojalá disfrutes de este viaje tanto como disfruté yo al escribirlo.---
Espero que te haya gustado conocer un poco mejor el III. Allegro scherzando de mi Piano Concerto No 2. ¿Qué te ha parecido? Ese final, que empieza en do menor y termina en un do mayor lleno de luz, siempre me ha parecido la manera más natural de cerrar una obra que nació de tiempos tan difíciles. Con todo, este movimiento es solo una parte de la obra, y todavía te queda mucho por descubrir de mi Piano Concerto No 2. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes a tu disposición y sigue escuchando con calma. Cada vez que vuelvas a este concierto, estoy seguro de que encontrarás algún detalle nuevo.
